viernes, 17 de mayo de 2013

Be wave, my friend



  Hubo un tiempo en el que, cuando estaba en el agua, mi mayor preocupación era progresar a toda costa. Mi preocupación era tan grande, que acabó por convertirse en una obsesión, obsesión que a su vez desembocó en frustración, cada vez que salía del agua y me percataba que estaba exactamente igual que cuando había entrado. Estado al que sin duda nada beneficiaba mirar al agua y ver las maniobras que se cascaban los demás en el pico.
  Con los años, fui aprendiendo que en el surfing lo mejor es fluir, dejarse llevar y la progresión, si es que llega, llega por sí sola. Y si no, da igual, porque hago lo que me gusta.
  Fluir es un estado que no se enseña ni se aprende. Una fusión en la que surfista, tabla y ola se funden en uno. Quien lo probó lo sabe.  Y el que no, corre el serio riesgo de convertir el surf en una férrea disciplina atlética; y sus sesiones de olas, en sus duros entrenamientos. Be wave, my friend!



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