lunes, 13 de marzo de 2023

Reportaje Macho Fins en Cantabria Económica. Macho fins, una inspiración para la España vaciada

 

 

Gonzalo Macho, enseñando una de sus creaciones. 


En los últimos tiempos, se ha puesto tristemente de moda el término ‘España vaciada’, para definir aquellos territorios de nuestro país que progresivamente se han ido quedando sin población en beneficio de las ciudades. Un fenómeno el de la despoblación rural que no es en absoluto nuevo, pues se inició en la segunda mitad del siglo pasado, pero que hoy en día con la sociedad tecnológica y digital ha alcanzado cotas realmente preocupantes. Precisamente, la misma tecnología que ha propiciado esta brecha entre el mundo urbano y rural puede ser el mejor aliado de los pueblos,   pues herramientas como internet posibilitan el teletrabajo y una serie de oportunidades que hasta hace unos años eran impensables. Macho fins, con sus dos instalaciones de fabricación de quillas de surf en Campoo (Fontibre y Matamorosa), va contracorriente y es toda una inspiración  y un motivo de esperanza para esta España vaciada. En un mercado donde imperan el traslado de las cadenas de producción en masa  al sudeste asiático y la elección de materiales de bajo coste como el plástico, Macho Fins apuesta por la fabricación de quillas prémium con una filosofía que versa que todo lo que salga de su taller debe ser “lo mejor de lo mejor”. Un producto de gran calidad y una página web que funciona como el mejor de los escaparates para colocarlo en cualquier punto del planeta son el binomio perfecto para explicar cómo un taller de quillas de surf puede estar situado a más de cien kilómetros de la playa más cercana. Gonzalo Macho (Santander, 1974) habla con pasión de este proyecto empresarial familiar que cree en “dar empleo a la gente local” e intenta demostrar que “los pequeños polígonos rurales pueden tener proyectos para fabricar cosas distintas y no sólo ser almacenes o estar medio vacíos”

-¿Cómo surgió la idea de fundar una empresa dedicada a la fabricación de quillas para tablas de surf?

-Todo empezó con cuatro hermanos que desde hace tiempo buscábamos un proyecto interesante para hacer juntos que utilizara todos nuestros conocimientos como ingenieros y creativos, fuera de nuestros trabajos habituales.  Desde hace unos años hago longboard (surf clásico en una tabla de más de nueve pies), y un amigo surfista necesitaba unas quillas para sus tablas; así que, en nuestra inocencia, pensamos, “¿por qué no? ¡Eso suena fácil!”  Bueno, ahí empezó el camino.  La verdad es que de fácil no ha tenido nada, pero el viaje ha sido muy interesante, desarrollando procesos, conociendo a gente, viajando por toda Europa y lo más importante, trabajando juntos.

-¿Qué filosofía hay detrás de Macho Fins y de sus quillas?

-Nuestra filosofía es hacer quillas de calidad prémium, 100% hechas por nosotros de principio a fin en nuestro taller familiar aquí en Campoo.  Eso en sí nos destaca de la mayoría de las quillas en el mercado, que suelen estar fabricadas en masa en grandes fábricas fuera de Europa.  Cada quilla es importante para nosotros, no pretendemos hacer quillas en grandes cantidades, de cualquier manera y calidad.  Intentamos que todo lo que sale de nuestro taller sea lo mejor de lo mejor, muestra de esto es que estamos teniendo cada vez una mayor reputación a nivel mundial por la calidad de nuestras quillas.  Estamos muy orgullosos del punto en el que estamos y de todo el trabajo que hay detrás que nos ha hecho llegar hasta aquí. 


  Para seguir leyendo la entrevista adquirir la revista Cantabria Económica del mes de Marzo o pinchar aquí...



domingo, 8 de enero de 2023

Durmiendo con el enemigo

 Había comenzado el año con el firme propósito de no intervenir más en temas relacionados con el surf, para ver si así me libraba del encasillamiento y síndrome monotemático que me viene afectando desde hace un par de décadas, pero ni por esas, la lectura en Surfcantabria del artículo sobre el impacto de la construcción de los espigones del Chiqui (https://www.surfcantabria.com/noticias-enlace/item/4185-impacto-del-proyecto-de-espigones-en-el-muro-del-chiqui-en-santander.html) me ha hecho saltarme esta casi autoprescripción médica.

  Lo que más me sorprende del artículo es que ahora en 2023 todavía haya gente que le llame la atención que ocurran este tipo de cosas. ¿A alguien le puede sorprender a estas alturas de la película que los mismos políticos que piden que se salve del derribo el chiringuito del Rema para construir un “centro de interpretación del surf” aboguen ahora por la construcción de un espigón que a buen seguro destrozará una de las olas más míticas y legendarias para los surfistas de Cantabria, la cantera de muchos de los bodyboarders más famosos de la región? ¿Cómo se puede construir un museo o un centro del surf cuando por otro lado se destruye el único patrimonio realmente valioso para un surfista? ¿Qué clase de playa sería aquella que tiene un museo del surf y que no tiene olas? Y no tiene olas, no porque la naturaleza no se las haya dado, sino porque el hombre con sus acciones se las ha arrebatado… 

  


  La carta continúa con la denuncia de otros proyectos similares que ponen en peligro otras olas de Cantabria, como el de un espigón en Suances que pondría en peligro la ola de la playa de la Concha y se invoca a la condición de Reserva del surf de Suances, como si fuera un salvoconducto o una figura jurídica similar a la de parque nacional, reserva de la biosfera, etc… que actuase como paraguas o escudo protector. Desde mi punto de vista y para el de muchos surfistas locales, la creación de esta figura de reserva del surf no es más que un reclamo turístico para promocionar las playas y que venga más gente, al igual que las banderas azules. La ola en sí poco importa, porque si importase también se intentaría defenderla de otra de las amenazas que se cierne sobre ellas: la masificación indiscrimanda. Ahora que vayan los surfistas, las escuelas del lugar a un juez y que intenten paralizar la construcción del espigón invocando esta figura de “reserva del surf”, que ya te digo yo a dónde las mandan. 

  Luego, en la misiva se omite otra auténtica puñalada trapera a los surfistas de Cantabria, que se realizó con nocturnidad, alevosía y premeditación y que aceptamos sin más como mansos corderitos sin decir esta boca es mía. Esta ignominia para la tribu surfera no fue otra que la implantación en la localidad de Ribamontán al Mar, de la red de limitación o control de los aparcamientos durante los meses de verano. Toda otra reserva del surf, con un plan de dinamización del surf, con vistosos y llamativos carteles a la entrada y salida del municipio de “surf a toda costa”, e implanta unos parquímetros que precisamente perjudican más a los que tanto dicen defender y para los que se autoproclama “paraíso en Europa”. En este sentido, los políticos no sólo no resuelven los problemas ya existentes, sino que se encargan de crear otros nuevos para poner medidas que no hacen más que perjudicar a los que les han votado. Tal vez, si no se hubiesen dedicado a implantar un modelo de dinamización del surf puramente cuantitativo e insostenible, un Magaluf o Benidorm del surf, no habría el problema de aparcamiento que tenemos ahora. 

  Me resultaría muy fácil y ventajista decir aquello de “a disfrutar de lo votado”, pero prefiero hacer algo más constructivo y reflexionar sobre el mencionado fenómeno que como digo no es nuevo, pues se remonta al ya lejano 2008. ¿Y qué pasó en 2008?, se estarán preguntando.  La respuesta es bien sencilla y estoy seguro que a muchos les habrá llegado instantáneamente a la cabeza. La crisis de la construcción. Tras una década de edificaciones masivas e indiscriminadas en la costa, que cambió y afeó de modo irreversible su fisonomía, el modelo especulativo y lucrativo llegó a su fin y los ayuntamientos costeros tuvieron que lanzarse a buscar otras formas de financiarse y de obtener beneficio. Les tocaba buscarse la vida. Entonces se giraron a fórmulas de negocio incipientes, que empezaban a abrirse tímidamente camino, con dedicación, esfuerzo, mucho trabajo y sudor y lo más importante: sin injerencias públicas. Una de estas baritas mágicas o bote salvavidas fue el surfing. En condiciones normales, el surf jamás les hubiese interesado, pero, tal y como digo, eran momentos de urgencia, de emergencia. Los ayuntamientos y gobiernos autonómicos son estructuras sobredimensionadas y requieren de ingentes cantidades de ingresos para mantenerse. A lo largo de estos quince años, los ayuntamientos han aplicado al surf las mismas fórmulas de desarrollo insostenible que aplicaron con anterioridad en la construcción, en el desarrollo urbanístico y el resultado es del todo conocido por cualquiera con dos dedos de frente. La foto fija actual de cualquier municipio surfero de Cantabria después de quince años de especulación y de burbuja inmobiliaria surfera es similar a la instantánea arquitectónica o mapa urbano de cualquier localidad costera. Caos. Anarquía. Todo vale.

  ¿Cómo hemos permitido que ocurra esto? Yo la respuesta la tengo clara y aquí es donde practico la autocrítica y entono el mea culpa. Pasividad. Inmovilismo. Dejadez. Para explicarlo utilizaré el tristemente célebre poema de Martin Niemöller, Héroe de la Resistencia alemana: «Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio,ya que no era comunista/ Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, ya que no era socialdemócrata/ Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, ya que no era sindicalista/ Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, ya que no era judío/ Y cuando vinieron por mí, ya no quedaba nadie que alzara la voz para defenderme”. La cronología en el surf también la tengo muy clara. Primero toda esta promoción del surf institucional, pública e indiscriminada afectó a los más débiles, a los surfistas locales, pero como los surfistas locales es un número irrisorio, ridículo y sin rédito electoral a nadie le importó. Estoy harto de ver a gente que surfea desde hace décadas decir que lo ha dejado (y no precisamente por la edad, o una lesión crónica), o que se mete en playas de segunda o tercera fila con olas de ínfima calidad para disfrutar de un poco de tranquilidad, otros simplemente han renunciado a hacer surf de mayo a octubre o durante la semana santa… Luego esta especulación y desarrollo insostenible afectó a las propias escuelas originarias y gestionadas por surfistas de toda la vida (sí leen bien, las propias Escuelas se ven afectadas por este fenómeno, y cada vez se verán más y más afectadas: impuestos, tasas, requisitos burocráticos inasumibles, competencia desleal entre ellas). A la cabeza me viene el caso que destapó Surfcantabria en el que uno de los co-pioneros de los escuelas de surf en España, el que abrió el camino a los demás, el que supo ver hace más de 30 años este negocio, todo un mítico y una leyenda viviente de la comunidad surfera local se quedó sin licencia porque incumplía no sé qué criterios o requerimientos arbitrarios promulgados por la administración. Esta auténtica injustica importó poco, porque solo afectaba a una persona. 
  
 Ahora al final del proceso, las medidas nos empiezan a influir a todos, porque afectan a las olas y parece que por fin despertamos, pero, tal y como digo, los surfistas llevamos muchos años, demasiados, durmiendo con el enemigo. Solo espero que no se cumpla lo que dice otra de las traducciones de los inmortales versos de Niemoller: “Cuando vinieron a por mí, ya era demasiado tarde”.

martes, 11 de octubre de 2022

Ribamontán al Mar. La capital europea del surf está en Cantabria

 

 


En el año 2009 la industria del surf generaba en Ribamontán al Mar 1,6 millones de euros y 48 empleos directos. Del mismo modo, el municipio contaba con  5 escuelas de surf y recibía 6.500 turistas anuales relacionados con el deporte de las olas. Diez años más tarde, la facturación se ha disparado hasta 4,4 millones de euros que dejaron los más de 16.500 visitantes que llegaron atraídos por la calidad de sus olas. Los puestos de trabajo también han experimentado un considerable auge llegando hasta  171 las personas que desempeñan una actividad relacionada con el surfing en una localidad que cuenta ya  a día de hoy con 20 escuelas de surf, 9 surf houses, 8 tiendas de surf y 2 talleres de tablas. Por todo ello, se puede decir que Ribamontán al Mar está en la cresta de la ola y es por derecho propio la capital europea del surf...

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lunes, 5 de septiembre de 2022

Combate la depresión postvacacional leyendo Surf or die... Of Laughter

SURF OF DIE... OF LAUGHTE V (esta es la buena)



SURF OR DIE OF LAUGHTER IV (Jon Satrútegui lives)
 
SURF OR DIE OF LAUGHTER III (La última y me salgo).




SURF OR DIE OF LAUGHTER II


Información y pedidos: surfordieoflaughter@gmail.com

jueves, 3 de febrero de 2022

El hombre que cambió para siempre el surf en España

 

El surfista cántabro, Manel Fiochi.

  


En el año 2016, la leyenda del surf Manel Fiochi (Santander, 1950) confeccionó para la página web cultural Staf Magazine una lista con sus diez canciones favoritas. Coronando  la selección, Manel situó en todo lo alto la composición de Los Beatles ‘Nowhere man’. Casualidad o causalidad así es como durante décadas el pionero ha sido tratado por el mundillo del surf patrio: un hombre de ninguna parte, sentado en su tierra de ninguna parte. Olvidado por todos y para todos. Fue el artista cántabro Antonio Gómez Bueno quien desde California, seguramente influido por la veneración que en los Estados Unidos profesan a sus leyendas, denunció esta omisión, reivindicando la influencia trascendental que Manel Fiochi tuvo en el surf en nuestro país: “Yo que tuve la oportunidad de verle clama al cielo que de Manel no hable nadie. Era puro estilo, siempre bien colocado en la ola, sacando el máximo partido a lo que la ola ofrecía. Manel siempre leía bien las olas, no hacía un giro de más, pero cuando hacía uno, lo clavaba, además siempre iba a toda pastilla. Muy elegante y poderoso a la vez. Iba muy bien a contramano, que era una rareza. Una ola típica podría ser un late drop, bottom turn brutal, colocado en la pared, poner las manos en la espalda y esperar a que el labio le tapase, salir del tubo hacer un cut back y salirse de la ola... Una especie de Gerry López cántabro, con influencias de un Rob Machado (que aún no había nacido...) Al verle surfear te dabas cuenta que estaba conectado con el cosmos, que sabía cuál era su lugar en la inmensidad del universo, que sentía cuando Orión entraba en Sagitario,  que surfeaba para recargar su energía cósmica”. En los últimos años, la aparición de Manel en el documental de Pedro Temboury ‘La primera ola’ y recientemente en el excelente libro del prolífico Javier Amézaga  ‘La historia del surf a través de tres60’ ha contribuido a saldar parte de esta deuda contraída por las generaciones presentes y futuras con quien trajo de Francia la primera tabla corta y aún más importante: un nuevo estilo caracterizado por la velocidad y la radicalidad de sus maniobras, germen del mayoritario que vemos hoy en día en las playas. Realizando un ejercicio de arqueología surfística o de darwinismo evolutivo aplicado a las olas, Manel Fiochi es nuestro particular eslabón perdido entre el surf clásico y el moderno en la península.  La versión española de Nat Young, Mctavish o George Greenough. Casi nada. El hombre que hizo por una vez que el surf en España, a diferencia de lo que aconteció con sus inicios, no tuviera que esperar otros diez años respecto al país galo para sumarse a los vientos de cambio que venían desde Australia y California.

Fuerza y elegancia, las señas de identidad del surfing de Manel.


Los inicios.  Yo los llamo los “no inicios”. Empecé un año más tarde que el resto. Me pillaron convaleciente de un accidente que sufrí en el colegio La Salle, realizando barra fija. Se me rompió el brazo y estuve en el dique seco un año entero, de octubre a octubre. Me operaron y sufrí una infección. Yo desde la orilla les veía intentar subirse en las tablas sin mucho éxito. Por desgracia, para poder acompañarles, tuve que esperar a que me quitasen la escayola. Me acuerdo de la primera tabla de mi hermano Rafa, adquirida en Barland Bayona, que la llamábamos La Avidesa, porque había un anuncio de Avidesa que era rojo y azul y la tabla era igual. Yo tenía otra muy bonita, también de Barland, de color azul marino. Estuvimos mucho tiempo nadando en la ignorancia, pensando que no había olas más allá de El Sardinero, que en Somo y por ahí… No. Yo acuñé una frase: “Non plus ultra”. No fue así. Carlos Beraza, José Manuel Merodio y yo descubrimos otros lugares como Somo. En aquellos momentos no tener coche era una auténtica dificultad y no pudimos realmente movernos hasta que Merodio tuvo un mini. Somo y Liencres nos ampliaron las posibilidades, pues son playas mucho más abiertas donde hay olas mejores y con mayor regularidad que en El Sardinero, que está resguardado. El Sardinero estuvo bien para aprender, pero para coger olas buenas… Luego ya con furgoneta nos movíamos por regiones limítrofes. También fue importante para mí la ola de Mundaka. Olas enormes que te permitían salir y no te cerraban.

Manel, en Santa Marina, su campo de pruebas favorito.


Viaje a Francia.  Creo que fue en 1967, pero no estoy del todo seguro. Fui un mes a casa de una familia francesa amiga de mi padre a Biarritz. El plan original era aprender el idioma. Recuerdo en el frontón Plaza Berri coincidir con  muchos surfistas australianos y americanos  cuando no había olas. Por cuestiones del idioma, no hablaba con ellos. Tenía la costumbre de ir asiduamente al taller que tenía Barland en la localidad de Bayona y poco  a poco fuimos teniendo vínculos más estrechos. Era una fábrica increíble que me permitió aprender muchas cosas sobre las tablas. Estando allí aparecieron las tablas nuevas, las tablas cortas muy diferentes a los tablones. Me hice con una y la traje a Cantabria. La primera tabla corta en España. Era una tabla azul claro con una M casi en la proa.  A parte de eso, en Biarritz, me fije en que los surfistas buenos daban velocidad a la tabla desde el principio, cogiendo las olas mucho más de lado de como lo hacíamos nosotros, que las cogíamos casi  en perpendicular a la playa. Desde la orilla, en Biarritz, pude ver el estilo incomparable del australiano Keith Paull, que usaba unas tablas pequeñas y bastante anchas y que no perdía velocidad… ¡Y hacía unas cosas! Para él igual daba que fueran olas grandes, medianas que pequeñas.  François Lartigau, Joël De Rosnay también fueron otros de los surfistas a los que observé. Este fue el punto de inflexión, lo que permitió despegar nuestro surfing. Se puede decir que junto a la tabla corta me traje un estilo más moderno, más dinámico y rápido. Algo que te permitía hacer muchas más maniobras. En este sentido, la velocidad fue clave. Luego este estilo se aplicó en los campeonatos. Aquello fue el pistoletazo de salida en la evolución de las tablas. Una evolución que ya fue constante y que dura hasta hoy en día, donde todavía nos pueden sorprender con maniobras nuevas.

Homanaje de Gómez Bueno a Manel.


Mi estilo. Radical. Como es mi personalidad. Suelo ser bastante extremo. Era un estilo diferente, evolucionado, más parecido al actual, plagado de maniobras que no se podían hacer con la tabla grande.

Surf clásico.  El surf con tabla grande me interesa muchísimo. Es precioso. En mi quiver hay tablas pequeñas y tabla grande. Una que le encargué a un shaper australiano afincado en Mundaka. Desde mi punto de vista un buen surfista debe compatibilizar el surf moderno, radical, con el surfing clásico. Un tipo de surf para cada condición de mar. No es lo mismo un día con olas grandes que con olas pequeñas.

Santa Marina. Hoy en día es un spot cósmico, conocido, pero hubo un día, desde el aparcamiento, en que Merodio, Beraza y yo vimos, en Santa Marina, una ola de derechas bastante aceptable. Fuimos para allá. Al principio no me convenció mucho, porque me pillaba a contrapie, pues yo soy goofy. Además antes éramos muy kamikazes, pues nos metíamos sin mirar el coeficiente ni la marea. Luego, con la experiencia y la observación, ya fuimos aprendiendo cuándo había y cuándo no había que meterse; pero al principio era un poco ensayo-error. Lo que más me impresionó el primer día fueron las rocas que sobresalían. Tenía miedo a caerme y golpearme contra ellas. Fuimos los primeros surfers del mundo en entrar allí.

La música, junto al surf, la otra gran pasión de  Manel.


Reconocimiento.  Me siento reconocido por el mundo del surf últimamente. En esto ha influido considerablemente el pintor cántabro, afincado en California, Antonio Gómez Bueno, al que le estaré eternamente agradecido. Fui subcampeón de España, pero el mundo se acuerda de los campeones, los segundos son como si no fueran nada. La falta de reconocimiento puede deberse a que durante muchos años de mi vida, las entrevistas no me interesaban. La gente me pedía una entrevista y yo les decía que no. Lo único que me interesaba del surf era coger olas. Ahora ya me gustan más. Sobre el reconocimiento te diré que “estamos en ello”…

Filosofía de vida. Es única y define nuestra manera de ser en nuestro paso por la vida, nuestro talante. En mi caso se ha basado en una máxima: trata a los demás como a ti mismo. Otro principio que he intentado aplicar es el de “ver la ventaja en el inconveniente”. Esto tiene su miga y se puede aplicar a toda la humanidad. Quiere decir que cuando la vida te da un revés  tienes que intentar buscar la ventaja, tomándolo como una lección que te da, para por lo menos no volver a caer en el mismo error. Sacar el aprendizaje en lugar de centrarte en el inconveniente. El secreto es simplemente la espiritualidad y valorar la paz. Ocuparse y no preocuparse demasiado y vivir el día a día sin más. Cuando te levantes, ponte contento en vez de descontento  por el mismo precio. Y piensa que la vida es un regalo y valorarlo.

miércoles, 19 de enero de 2022

La historia del surf a través de 3sesenta



Portada de la imprescindible obra de Amézaga.


   La revista 3sesenta o tres60, como sin duda preferirán los nostálgicos, forma parte de la historia del surf  y de las publicaciones impresas en este país. Desde 1987 registra de forma puntual en los quioscos la actualidad de este maravilloso deporte. Mientras otros títulos legendarios como Surfer y Surfing magazine han abandonado el papel, la cabecera vasca sigue muy viva y dando guerra (esperemos que por muchos años). Sólo era cuestión de tiempo que Javier Amézaga, cofundador de la publicación y autor de otros libros como Surfing the Basque Country, se pusiese manos a la obra y nos regalase este imprescindible título para comprender mejor el pasado, presente y futuro del surfing. 
  El resultado no podía ser mejor. Un auténtico tesoro y una pieza para coleccionistas, fetichistas, megalómanos, curiosos y aficionados a las olas realizada, como viene siendo ya habitual en los títulos de Amézaga, con un cuidado diseño gráfico, esmerado material fotográfico y en un formato de gran calidad. No tiene nada que envidiar a los libros de la editorial Taschen.  Imprescindible tanto para los surfistas que peinamos canas, pues recordaremos los años gloriosos del surfing, los surferos míticos, la hortera estética ochentera y noventera, la publicidad que hoy sería delictiva de la grandes marcas, como para las nuevas generaciones, que descubrirán un pasado seguramente desconocido que les ayudará a comprender mucho mejor el presente y la razón de que el surfing se haya convertido en un deporte de masas en pleno siglo XXI.
   Resulta de agradecer que el autor haya incluido en este 'La historia del Surf a través de 3sesenta' la entrevista que realicé allá  por el año 2014 al pionero del surfing Manel Fiochi. Una figura algo olvidada y que gracias a la 3sesenta y al documental de Pedro Temboury, La primera ola, ha recibido algo del reconocimiento que el surf en España le debe. Manel Fiochi fue nuestro particular Nat Young, Mctavish, George Greenough... El hombre que trajo de Francia en 1967 la primera tabla corta a la península y con ella una nueva forma de hacer surf, basada en la velocidad y en una serie de maniobras nunca antes vista, en contraposición a la tabla larga y el noseriding reinantes en aquella época. El hombre que cambió para siempre el surf en España y el propulsor del surfing moderno. Casi nada al aparato. 

  




viernes, 17 de diciembre de 2021

Top ten de libros de surf para estas Navidades

 


1- Todo por un puñado de olas perfectas (David Rensin)





2- Nanga (Willy Uribe)




3- Historia de la Cultura del Surf (Bruce Brown y Drew Kampion)


4- Años Salvajes (William Finnegan)



5- Suelta tu sucio tentáculo de mi tabla (Fran Díez)



6- Cosas que tu shaper nunca te dice (Bob Smith)



7- Los que hemos amado (Willy Uribe)



8- Summer fun: historia de la música surf (Didac Piquer y Luis González)


9- Surfing. Vintage surfing Graphics (Jim Helmann)



10- La historia del surf a través de la 3sesenta (Javier Amezaga)