lunes, 15 de junio de 2026

Qué pensaría Manel Fiochi sobre el Racing, si le gustase el fútbol...

 

   “La vida es  cuestión de prioridades”, rezaba hace más de 25 años un anuncio de helados. Yo no sé en qué puesto estará el fútbol en su listado vital de preferencias, pero sólo les diré que ya esté el primero, el segundo o el decimocuarto no deben estar  en absoluto acomplejados; y es que para muchas personas que un deporte mayoritario salga o encabece  la lista es propio de ignorantes, de  masa, de rebaño, de fumadores compulsivos de opio o de miembros honoríficos de una sociedad iletrada y salvaje en la que se aplica aquello de pan y circo.

  Por lo general,  este desprecio al deporte rey  y a sus gentes proviene de pseudointelectuales y de supremacistas culturetas, pero paradójicamente, en ocasiones y aunque parezca sorprendente, también viene de gente del propio fútbol. Sin ir más lejos, ahí está esa célebre frase cuya autoría se pelean Arrigo Sacchi y Jorge Valdano (quién si no podría presumir de acuñarla) de “el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes”. Una oración rimbombante, preciosista, para gloria de su autor o autores;: pero que para mí  esconde un desprecio frontal y brutal al deporte que tanto dicen amar,  y  destila un complejo de inferioridad a la hora de reconocer en público que para ellos el fútbol es importante, capital, nuclear. Hay aficionados o profesionales que, como la mítica composición de Paco de Lucía, se encuentran ‘entre dos aguas’  y  se codean con gente de la cultura, de la política. Esto les hace vivir desde un armario su pasión, su hooliganización, así que cuando les preguntan si han visto el partido de  anoche por la tele,  mienten descaradamente y responden que han estado viendo una película de Akira Kurosawa, leyendo en la butaca del salón “Guerra y paz” o en un recital de poesía simbolista en el café Rubicón.

 
Manel Fiochi, gurú dentro y fuera del agua en Santa Marina.


 En la vida,  he aprendido y  me han ocurrido cosas (posiblemente de las que Valdano considera importantes) que me han ayudado a ver el fútbol con otro punto de vista, con otra intensidad, con una rebaja de carga emocional respecto a cuando  tenía 13 o 14 años; pero también en el, para algunos, bárbaro fútbol,  he podido extraer valiosas lecciones que luego he podido aplicar, para mi propio beneficio y mejora personales,   en mi día a día.  En este sentido, el Racing y  su historia, su a menudo  trágica historia, han  funcionado como valiosas  master class, impagables sesiones del mejor coach motivacional o la más cara terapia psicológica de las que extraer técnicas o estrategias que aplicar a situaciones que pueden surgir en nuestras vidas. Sin ir más lejos, este mismo año ha supuesto una inmejorable lección, un campo de pruebas maravilloso para trabajar e implementar  algo que poner en funcionamiento en  el día a día y  gestionar mejor los problemas que puedan ir surgiendo.

  Como les iba diciendo, para mí,  esta temporada, la del retorno a Primera,  me ha servido para ver que no siempre tiene por qué ocurrir lo peor,  y que, en ocasiones, nos preocupamos por cosas que ni han pasado, ni están pasando ni van a pasar;  y que a la hora de hacer pronósticos, proyecciones de futuro nos equivocamos… ¡Vaya si nos equivocamos!  ¿Quién  nos iba  a decir, por ejemplo,  tras perder 6-2 en Andorra que tan sólo  un mes más tarde  íbamos a estar invadiendo el campo porque el Racing había subido a Primera o en Calvo Sotelo viendo pasar el autobús de dos plantas de los campeones?

 También he aprendido que detrás de muchos de los aficionados, tertulianos deportivos más críticos, conocedores del fútbol, expertos, se esconden seres pesimistas, derrotistas, negativos, degustadores compulsivos de botellas medio vacías, de pájaros de mal agüero de los que es mejor estar alejados cuando hay problemas. Personas que detrás de frases como “yo no soy pesimista soy un realista a ultranza o informado”, “digo la verdad aunque duela”,  se enmascara amargura, descontento, infelicidad, frustración, enfado sistemático con el mundo o una terrible envidia o animadversión personal hacia proyectos o personas. También una enfermiza reticencia al reconocimiento de la equivocación e imposibilidad total y absoluta a articular la palabra “perdón”.

  Si usted cuando el Racing perdió 0-4 con el Albacete, 2-0 con el Zaragoza, ganó dando una pésima imagen con el Sporting en casa in extremis  3-1 y se pegó el batacazo de Andorra, pensó cosas tales como: “otro año más que no suben”,  “se repite la historia del Villarreal B, del play off con el Mirandés”,  “José Alberto no sabe planificar una campaña de 42 jornadas”, “hay que traer un entrenador top, uno especialista en ascensos”,  “como no se gane el día del Almería hay que tomar decisiones”… siento decirle dos cosas; una,  que es muy probable que usted sea un pesimista y no lo sepa ; y dos;  que no existe como dice Valdano una categoría que separe las cosas importantes de la vida, de las menos importantes.

 Si le vinieron a la cabeza todos estos pensamientos catastrofistas, cuando un  Racing serio, líder destacado de la categoría desde casi el inicio de temporada, regular, que, a diferencia de años anteriores,  no había encajado tres derrotas consecutivas, que había sido capaz de ganar a todos los de arriba,  con los que tenía el gol average ganado…,  tuvo los primeros problemas, cuando en su vida personal aparezcan problemas similares hará exactamente lo mismo; porque no existe una gran diferencia entre cosas importantes y la más importante de las menos importantes (por muy bonita que sea la frase); y nuestra forma de comportamos en abril en los Campos de Sport de El Sardinero dice mucho de cómo procedemos ante un obstáculo fuera de los terrenos de juego.

 De la misma forma que les digo esto, le voy a dar una buena noticia. Nada en esta vida, excepto la muerte, es definitivo o imposible de revertir.  Y usted puede trabajar, como trabajo yo,  para dejar de ser un tertuliano, un aficionado o una persona negativa para convertirse en otra que objetiva y ve la realidad desde una óptica más benigna o beneficiosa para su propio bienestar. En primer lugar, abandone ese pensamiento de que el fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes, sacúdase complejos y superioridades morales o intelectuales, y aprenda y extraiga  algo valioso para la vida de lo que ha pasado este año con el Racing.  Del Fútbol podemos extraer conocimientos impagables  como del mejor libro de psicología o de filosofía.

 Llevaba tiempo queriendo escribir este artículo. Mi idea inicial era haberlo escrito  en el tramo final de temporada, cuando el Racing estaba inmerso en la lucha por su retorno a Primera,  para que la gente que lo veía negro no lo viese tan oscuro;  pero por pereza y también por la complejidad que conlleva reflexionar sobre algo así lo fui dejando y dejando.  Finalmente, lo estoy escribiendo ahora, cuando ha concluido la temporada,  porque los fines de ciclo son una ocasión inmejorable para realizar lecturas, extraer conclusiones,  lecciones y  aprendizajes. Al final el éxito, el ascenso es lo menos, si podemos paramos a  analizar  el ciclo que comenzó hace tres años y medio y  extraer conclusiones mucho más valiosas que nos pueden ser  útiles en la vida.

 En un primer momento, quise titular este texto de la siguiente manera: ¿Qué pensaría Manel Fiochi, si le gustase el fútbol, sobre el Racing? A todo esto,  Manel Fiochi es un mítico surfista santanderino, muy poco reivindicado en una comunidad autónoma cuyos habitantes no saben valorar  sus activos más preciados, y  famoso por haber traído la primera tabla corta a España e importar de Francia, en 1967,  un surf moderno, radical, veloz, plagado de maniobras y giros impensables hasta ese momento, también por haber co-descubierto la famosa ola de Santa Marina y por ser posiblemente el surfista más talentoso de su generación;  pero por encima del valor y de la dimensión surfera de este prototipo de STV (Santanderino de Toda la vida), cuyo padre perteneció en los sesenta a la directiva del Racing (gracias a eso la primera tabla de surf llegó a España en un autobús del club cántabro; hecho que llevo años queriendo inmortalizar solicitando, sin éxito, para el Racing,  una placa en el paseo de las estrellas del surf en Somo: https://www.change.org/p/una-estrella-del-surf-en-somo-para-el-racing),  Manel es mi amigo y la persona que me ha regalado dos de las frases que más me han ayudado a intentar gestionar de manera menos lesiva mi vida. “Hay que ver siempre la ventaja en el inconveniente”, y no hay que ser “ni el más feliz en la felicidad ni el más triste en la tristeza”.

  Con este artículo no quiero vender humo, ni frases como las que tanto se escuchan hoy en día por parte de falsos gurús, y que a mí tanto me sonrojan y me generan vergüenza ajena, por no decir arcadas, de “si piensas bonito, te pasa bonito”, “atrévete a soñarlo y te ocurrirá” o “si sonríes a la gente o a la vida éstas te sonríen”.  Este artículo lo escribo para que tanto como si el Racing hubiese subido como si no, tengamos mecanismos para ver la ventaja en el inconveniente y no nos vengamos abajo si las cosas no nos salen como queremos.
   
M.Fiochi: "Hay que ver la ventaja en el inconveniente"



 Para poner dos ejemplos que ilustran  la aplicación práctica de estas dos frases voy a utilizar a otro grande del fútbol, el gran entrenador Vujadin  Boskov:

  Imagínense la tarde después del 6-2 en Andorra. ¿Qué y cómo pensaría una persona que aplica fórmulas como las que defiende  Manel de “ver la ventaja en el inconveniente” tras sufrir semejante correctivo?  Sencillo.  Ya lo dijo Boskov: «Es mejor perder un partido por nueve goles que nueve partidos por un gol». Puede parecer una perogrullada, pero ¿qué es mejor para un entrenador, un aficionado o un jugador, pensar como dijeron muchos: “otro año igual”, “se nos escapa en el último momento”, “esta plantilla no sabe competir bajo presión”,  ‘este entrenador lo hizo muy bien para salvarnos del descenso pero no sirve para ascender”  e ir inmersos en estos pensamientos autodestructivos  a  la recta final del campeonato o creer que el tropiezo, el batacazo ha sido un hecho aislado? ¿Ir con pensamientos que no nos van a ayudar en absoluto a encarar el futuro más inmediato (duelo contra el Almería) o establecer una lectura como la de Boskov o Manel que nos sirve para levantarnos con la mayor rapidez y  el menor dolor o daño  posible? Yo no sé ustedes, pero yo lo tengo bastante claro.

 También el día del empate del Ceuta,  pudimos aplicar las dos corrientes de pensamiento. La derrotista, para muchos ultra realista o la de Boskov: “Ganar es mejor que empatar. Y empatar es mejor que perder”.

  Son mecanismos que podemos meter en nuestra mente y que nos pueden ayudar cuando surgen problemas, en el fútbol y en la vida.  Podemos ir con la idea de “se nos escapan dos puntos”, pero también con la de “estamos un punto más cerca de nuestro objetivo” o como nos decía José Alberto “jugando así no me cabe la menor duda de que conseguiremos nuestro objetivo  a final de temporada”.
Para mí el Racing es un equipo terapia, un club cuya historia es más práctica e ilustradora que el mejor de los  libros de autoayuda o  coach motivacional de Youtube. El Racing no tiene nada que envidiar al doctor Rojas ni a esa cursilada que tanto se escucha hoy en día de personas “vitamina”.  Si conseguimos implementar su forma de gestionar su historia de sufrimiento, lucha y sacrificio a nuestras vidas tenemos muchas posibilidades de mejorar nuestro propio bienestar emocional. 

 Piensen en sus horas más obscuras, en su transitar por la árida segunda B, en el plante ante la Real Sociedad de copa, en estar al borde de la disolución, de la desaparición… y en lo que hicieron sus aficionados. ¿Se vinieron abajo? ¿Dijeron que no había nada que hacer y que el club tenía que desaparecer y empezar otro desde cero? No. ¿Verdad?  

 Los seguidores de fútbol somos exactamente iguales que el resto de mortales, aunque algunos nos imaginen como seres unicelulares que solo reaccionamos ante las victorias o derrotas de nuestro equipo. No estamos vacunados ni somos inmunes a que nos ocurran desgracias. Podemos sufrir desengaños sentimentales, dolorosas rupturas, pérdidas de seres queridos, desempleos,  situaciones laborales complicadas, ruinas económicas, enfermedades, accidentes o cualquier problema imaginable…  

S i usted es aficionado del  Racing y en 2014 no dejó de pelear, luchar y ser fiel a un club en estado crítico,  supongo que hará lo mismo cuando en la vida le vienen mal dadas, pues no existe club más importante que nosotros mismos.    No tengan complejos a la hora de aprender  del fútbol, del Racing  y de extraer algo valioso de un grupo de   poco trabajados a nivel emocional hooligans para sus vidas.  Piensen como el gran surfista, el importador del surf moderno en  España y de la primera tabla corta, Manel Fiochi: “hay que ver siempre la ventaja en el inconveniente” y no ser ni “el más feliz en la felicidad ni el más triste en la tristeza”. Apréndanlo, interiorícenlo, aplíquenlo  y  mejorarán sus vidas.