sábado, 28 de marzo de 2026

Inicios en el surf no tan complicados

 

“Hay peña que es superatlética, son deportistas profesionales, se lo explicas todo perfectamente, y, con un pico perfecto, en la primera ola de su vida, la reman, se ponen de pie y se pegan un bordeo”. El que cuenta esto no es otro que  David García, Capi, el primero en montar una escuela de surf en España, la Escuela Cántabra de Surf, en el lejano 1991. Una historia que puede desmoralizar a muchos,  que se las ven y se las desean para incorporarse sobre una tabla y bordear su primera ola,  y que de alguna forma desmitifica esa creencia generalizada y dada por buena de que el surf es de los deportes más difíciles que existen junto al golf;  pero la afirmación tiene trampa. El propio Capi da la clave al referirse a gente “superatlética y deportistas profesionales”.  Matización que nos obliga a hacernos la siguiente pregunta:  ¿Son los inicios en el surf iguales para todos?  

  En este sentido, recuerdo que a lo largo de los años me he ido encontrando a muchos jugadores de baloncesto que son o han sido buenos surfistas. El primero que me viene a la cabeza es el pívot canadiense de origen holandés,  Roy Steven Kruiswijk.  Roy era un pívot físico, rocoso,  con fama de duro, que destacaba en labores defensivas y por pelear en la pintura de ambas canastas cada balón. Con estas credenciales, al enterarme que también practicaba surf,  pensé, de forma  prejuiciosa,  que,  por su altura y peso, podía ser torpe y que le costaría mantener el equilibrio o incorporarse sobre una inestable tabla de surf.  Nada más lejos de la realidad. A día de hoy,  todavía visualizo al canadiense, surfeando olas en la Maruca y en Santa Marina con una habilidad que ya me habría gustado tener a mí. Lo único que a la hora de hacerle fotografías su altura hacía que todas las olas pareciesen  pequeñas.


Roy S, Kruiswijk, ¿mejor surfista que jugador o viceversa?


 En este capítulo  de jugadores de baloncesto, también se encuentra  el escolta pejino  Alberto Miguel, todo un portento  atlético, capaz de destacar en cualquier actividad física que desempeñase. Llegó a estar federado en 9 deportes y realmente no empezó a jugar al baloncesto en serio hasta los 19 años. Lo cual no le impidió jugar en la ACB, en LEB ORO y hasta disputar un concurso de mates de la primera división de nuestro baloncesto. El bautizado como el 'negro de Laredo', por poseer unos muelles en los pies que le permitían castigar los aros como un jugador afroamericano dela NBA, también le dio al surf desde joven, pero no fue hasta el  final de su dilatada carrera baloncestística cuando las sesiones de olas fueron ocupando más tiempo en su vida. En su comunicado de retirada profesional, con 37 años, afirmaba que había llegado la  hora de colgar las zapatillas para dedicar tiempo a la familia y al surfing.  El exescolta  cambió las canchas y las canastas por las olas y las playas cántabras con idéntico  resultado. Potencia y velocidad.

  

Alberto Miguel, un deportista multidisciplinar. 

 Juan Arnaiz también pertenece a este selecto grupo de jugadores de baloncesto que han hecho sus pinitos en el surf. Arnaiz, que poseía  en las canchas de baloncesto uno de los mejores lanzamientos de dos de todas las divisiones sectoriales de EBA, con un índice de acierto del 65% por ciento,  se defendía muy bien  en el line up, donde su altura no le impedía coger buenas olas. El bautizo de Arnaiz en el surf recuerda mucho a la anécdota de Capi con la que se inicia este artículo.  Un  ‘llegar y besar el Santo’, en este caso la ola.  Y es que coger una tabla prestada, meterse en el agua, remar la primera ola que se aproximaba, sumarse a su energía, incorporarse  y bordear la primera ola de su vida fue todo uno para el experimentado alero. Una hazaña que rompe  también el  mito que establece que para ser un buen surfista hay que iniciarse en edad temprana. Arnaiz comenzó  en el mundo de las olas rondando los 30, y esto no le impidió en absoluto tener un nivel más que aceptable.

“Tanto el surf como el baloncesto son dos  deportes que requieren mucha coordinación tanto en extremidades superiores como inferiores.  Como en el mundo del baloncesto estamos constantemente haciendo ejercicios de coordinación, al entrar a canasta, posición de pies, correcciones de defensa,  puede ser que no nos cueste tanto luego hacer las posiciones que tienes que hacer en el surf, que tienes que estar tumbado en la tabla, remas, y tienes que lograr una estabilidad al ponerte de pie. Tanto en el surf como en el baloncesto juegas constantemente con unos centros de gravedad que son bajos”, explica el ex jugador y actualmente director del centro de entrenamiento personalizado de baloncesto J13Pro.

    

Arnaiz, fenómeno en las canchas y en el agua.

David García Capi, pionero de las escuelas de surf en España, y por cuyas instalaciones de la Escuela Cántabra de Surf, en la localidad de Somo,  han pasado y pasan todos los años cientos de personas que se inician en este deporte, incluidos muchos atletas de otras disciplinas que quieren  tener su bautizo en las olas, lo tiene claro a la hora de indicar quiénes lo  tienen  más fácil a la hora  de pasar de un deporte al de coger olas:

“Tengo el recuerdo de haber dado clases de iniciación a una olímpica de natación sincronizada. Era una fiera remando las olas. Luego he tenido a gente de gimnasio, gente muy musculada. El tener músculo no es sinónimo en absoluto de que se te vaya a dar bien el surf. Puede ayudarte para determinadas cosas, pero hay que unirlo a  tener “movilidad, equilibrio y coordinación”. “Hay  gente muy musculada que cree que se van a comer el mundo y luego están más rígidos que Robocop.  También he dado a alguna academia de natación  y toda la gente que nada se le da muy bien el surf, porque cogen muchas olas desde el primer día. Además la gente que nada está súper ágil. También las niñas de gimnasia rítimica. Las poses, la postura en la tabla. Un espectáculo”, indica el decano de las escuelas de surf  en España.  

   

David García, Capi, maestro de maestros del surf.

  Esta conversión meteórica  o adaptación casi instantánea de la gente del mundo de la natación al  pico y las olas la corrobora el legendario surfista y pionero  Manel Fiochi. “En primer lugar, tanto mis hermanos como yo y mi grupo de amigos proveníamos del mundo de la natación. Competíamos y estábamos muy familiarizados con el agua”.  En el caso de Manel al tema de la natación se le unía sus grandes cualidades para la gimnasia. Sin ir más lejos, no pudo ser de los primeros en España en surfear  por una inoportuna rotura en el  brazo por hacer barra fija en el colegio; pero al misma tiempo la causa de su inicio tardío fue el origen de su rápida adaptación al surf,. Comenzó en 1966 y tan solo dos años más tarde pasó a la historia por ser de los primeros surfistas en bordear Santa Marina. De novato a pionero de las olas grandes por la vía rápida.  Casi nada.


  

Manel Fiochi, Míster Santa Marina. 

 

 

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