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Última entrega, hasta el momento, de la mejor saga literaria surfera mundial. |
domingo, 15 de diciembre de 2024
martes, 1 de octubre de 2024
Flamingos Vintage Kilo, una razón de peso para comprar en el centro de Santander
He tenido la gran oportunidad de volver a colaborar de nuevo con la revista Cantabria Económica, a través de su director Alberto Ibáñez. Para elegir el tema de la entrevista esta vez lo he tenido muy fácil, he seleccionado a los jóvenes empresarios Antonio Rodríguez y Ana Brasal, propietarios de dos tiendas de ropa usada vintage en el centro de Santander. Resulta estimulante e inspirador gente que todavía apuesta por un negocio alternativo y con tienda física, en este universo virtual y Amazónico de usar y tirar. Antonio y Ana gestionan Flamingos Vintage Kilo y acaban de inaugurar una división de Sport en el centro de la capital de Cantabria.
Dejo un fragmento de la entrevista e invito, desde aquí, a conocer sus tiendas en la calle del Cubo y Francisco de Quevedo de Santander. Esta no es una noticia directamente relacionada con el surf, pero en su tienda hay a la venta un montón de camisas surferas únicas, con historia, alejadas de las impersonales y clónicas que podemos encontrar en las tiendas y boutiques surferas. En Flamingos se nos abre un abánico de posibilidades para ser un surfero con un estilo único e irrepetible y escapar de la uniformidad del aparcamiento de la playa.
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Ana y Antonio en una de sus dos tiendas. |
"Hubo una época, cada vez más lejana, anterior a Internet y a las compras online, en la que era bastante habitual escuchar a la gente decir cosas tales como “me he traído de un mercadillo callejero de Londres unas botas doctor Martens, una chupa de cuero de aviador y un vestido que no encuentras aquí en ningún lado”. Era una forma un tanto esnob de presumir y de reivindicar al mismo tiempo tener algo exclusivo y único que no se podía encontrar en nuestra pequeña comunidad autónoma. Al cabo del año, uno escuchaba tantas veces decir esta mítica frase que irremediablemente siempre se acababa haciendo la misma pregunta: ¿Por qué no habrá aquí una tienda que venda ese tipo de productos para evitar que la gente tenga que coger un avión y cruzar el charco? Por lo general, esta duda se solventaba siempre por la vía rápida con un “esto aquí no funciona, esto es un pueblo, este tipo de tienda es propio de las grandes ciudades”. En 2019, Antonio Rodríguez y Ana Brasal pusieron de manifiesto lo erróneo de esta máxima montando, en la capital de Cantabria, Flamingos Vintage Kilo". (Para leer el resto de la entrevista adquirir el número de septiembre de Cantabria Económica)
viernes, 31 de mayo de 2024
SURF y TAYLOR SWIFT
jueves, 21 de marzo de 2024
Petición en Change.org para que le pongan una estrella del surf al Racing de Santander en Somo
Nada ni Nadie se merecen tanto una estrella del Surf en Somo como el histórico Racing de Santander. |
Pese a que una vez más se pone de manifiesto que nunca seré influencer de nada, tengo un nulo poder de convocatoria y que el 'feedback' de cada uno de mis actos de comunicación (Blog, libros) brilla por su ausencia, comparto a quien pueda interesarle esta petición colgada en Change.org en la que solicito adhesiones para que le pongan al Racing de Santander una estrella del surf en la localidad cántabra de Somo.
El Racing tuvo un papel crucial en el inicio y posterior desarrollo del surf en España. A bordo de su autobús vino procedente de Francia la primera tabla, encargada por el legendario pionero del surf en España, el santanderino Jesús Fiochi, cuyo padre era directivo de la mencionada entidad deportiva. Desgraciadamente, este es un hecho no muy conocido.
Esta crucial contribución del Racing al desarrollo del surfing en España la recuerda el periodista y prolífico escritor, Fran Díez, en su indipensable trilogía sobre la historia del club de fútbol, '100 anécdotas del Racing: “En el autobús del Racing viajó a Santander la primera tabla de surf comprada por un español en 1963. Una Barland. Desde entonces este deporte y el club de fútbol santanderino han mantenido cierta relación unidos por El Sardinero. Jesús Fiochi, considerado el primer surfista español, unió al Racing con el surf gracias a aquel encargo, un tablón rojo de casi tres metros y unos 18 kilos. Su padre fue directivo de la entidad racinguista y el fabricante acercó el "pedido" a Irún aprovechando que el equipo cántabro jugaba en San Sebastián”.
Si alguien quiere adherirse a esta justa reivindicación, puede visitar este enlace y estampar su firma virtual. Muchas gracias.
https://www.change.org/p/una-estrella-del-surf-en-somo-para-el-racing
domingo, 28 de enero de 2024
Surfistas y racinguistas: Manel Fiochi, el santanderino que jubiló la tabla larga en España
Manel Fiochi, genio y figura del surf de Cantabria y España. |
Se puede decir que las vidas del Racing y de Manel Fiochi (Santander, 1.950) tienen cierto paralelismo. Importantes los dos en las historias de sus respectivos deportes, nunca se les ha brindado la atención ni la importancia suficientes, ni la que se merecían. Si el Racing ha sido pionero en un sinfín de acontecimientos (fundador de la Primera División Española, primer equipo en ser televisado junto al Real Madrid, primero en tener publicidad en su camiseta…), Manel no le va a la zaga en cuanto a ser propulsor de innovaciones en el surfing. Si bien una inoportuna lesión de brazo, le impidió ser de esa primera hornada de surfistas cántabros comandada por su hermano Jesús, se supo resarcir con creces cuando allá por 1967 trajo la primera tabla corta a España junto a un surfing radical y vertiginoso, que nada tenía que ver con el cadencioso de tablón que se practicaba hasta entonces. Manel, el importador de la New School y el aplicador de un ERE al tablón, dotado de un espíritu aventurero e inquieto, y tal vez en ocasiones de cierta alma de kamikaze, también fue el codescubridor, junto a sus amigos José Manuel Merodio, Carlos Bereza y Novo, de la potente ola de Santa Marina. Un hallazgo sin precedentes y el pistoletazo de salida del surf de olas grandes en Cantabria y España. Racing y Manel, dos vidas paralelas, pero que en ocasiones, como por arte de magia, han tenido puntos de tangencia. Como cuando la condición de su padre de directivo del club santanderino propició que, en su autobús, llegase la primera tabla de surf a la península. Fue un tablón rojo encargado por su hermano Jesús al taller de Barland en Bayona. Allá por 1963. 61 años después las vidas del Racing y de Manel confluyen en esta entrevista.
-El Racing ha estado
muy vinculado a tu familia, ¿qué recuerdas de cuando tu padre estuvo en la
directiva?
-He de confesar que yo no he sido nunca demasiado aficionado
al fútbol. Recuerdo haber ido bastantes domingos con él a los antiguos Campos
de Sport de El Sardinero para ver partidos, desde un lugar del estadio
privilegiado. El palco. Fueron tardes
inolvidables. También me gustaba acompañarle al club cuando tenía alguna
reunión importante en la que se decidían fichajes o cuestiones económicas, le
esperaba en el coche y me entretenía jugando con el volante, con la radio…
-¿Algún recuerdo de
jugadores?
-Pues de aquella época, en la que mi padre era directivo,
no, porque era muy pequeño, pero posteriormente conocí en Navarra por motivos profesionales
(teníamos negocios allí familiares) a Benito Ballent. Un muy buen delantero que
se caracterizaba por su efectividad. Recuerdo que tuvo una despedida agridulce
con el Racing. Se lesionó la primera jornada de la liga 92-93, la del ascenso,
contra el Badajoz. Fue su último partido con el club, pero se marchó haciendo
lo que mejor sabía, con un gol. Un broche de oro a su trayectoria como
racinguista.
-Cuéntanos esa
anécdota en la que tu hermano Jesús aprovecha que tu padre era directivo del
Racing para que le trajeran, en el
autobús del equipo, la primera tabla de
surf que hubo en España…
-Recuerdo de repente ver a mi hermano Jesús con una tabla
muy bonita de color rojo. Era la primera tabla de surfing que veíamos. Aunque decía que la había traído de Hawaii o
de Australia, se conoce que quería la exclusividad y la patente de corso en el
agua, la había comprado en Bayona. Se compró en Francia, la metieron en el
autobús del Racing y para Santander. Gracias a aquel partido del Racing se
trajo la tabla. Esa fue la realidad. Yo sabía que no la habían traído de Hawaii
porque un día estaba con Merodio y Carlos Beraza en casa, rascamos un poco la parafina
de la tabla y descubrimos que la marca era Barland y que su origen era Bayona.
Fue todo un descubrimiento, porque a partir
de entonces ya sabíamos dónde adquirirlas. Si bien por aquel entonces, por los
coches y las carreteras que había, Francia no estaba cerca, mejor allí que en
Australia (lanza una carcajada).
-En los sesenta,
sobre todo al principio, Barland era el shaper de cabecera. Cuéntanos tu
apuesta por una tabla corta cuando todo el mundo usaba tablas largas de mínimo
nueve pies…
-Solía veranear en Biarritz, bueno más bien mi padre me
mandaba allí para aprender francés. El caso es que, en mis horas libres,
visitaba el taller de Barland y un día vi que estaban fabricando otro tipo de
tablas que nada tenían que ver con los tablones que hasta entonces usábamos. Eran
mucho más cortas y ligeras. Sin dudarlo,
encargué una de esas tablas novedosas y vine para Santander con ella. Aquí todo
el mundo seguía con los tablones. Además, en Biarritz, tuve la ocasión de
observar a un gran campeón francés como François Lartigau y a surfistas
australianos. Hacían un surfing distinto, aprovechando la velocidad de la ola y
situando, desde el principio, la tabla en paralelo a la orilla de la playa y no
bajando al seno de la ola, que es lo que nosotros hacíamos. Eso me permitió
hacer con esta tabla corta maniobras, giros novedosos… Zalo Campa se fijó y decía que “hacía un
surfing distinto, nuevo”. Entonces la
gente fue entrando en el mundillo de las tablas cortas y dejando la tabla larga
para ocasiones muy puntuales, como días de verano, olas pequeñas…
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Manel, surfing cargado de velocidad y radicalismo. |
-A parte de traer el
surf moderno, también fuiste el codescubridor y de los primeros en meterte en esa ola mítica
que es Santa Marina…
-Ah, bueno, sí. Es
verdad. Un día estaba en Somo con Beraza y Merodio y estaba demasiado grande,
pasado, para poder coger olas. Entonces fuimos
andando con las tablas por la playa hasta situarnos enfrente de la Magdalena
para ver si podíamos coger algo allí, pero seguía estando muy grande. Entonces
no sé quién observó que rompía una ola en Santa Marina. A la vez siguiente que
fuimos allí, en condiciones bastante similares, fuimos directamente a Santa Marina.
Allí cogimos las primeras olas. Recuerdo que cuando venía una serie, me decía
Merodio: “cógela, cógela”, porque él
quería coger la mejor, que venía detrás. Entonces, yo le decía: “cógela
tú”. Recuerdo haber cogido una ola, a media marea, con una sensación de miedo
al ver las rocas bastante cerca. Luego, aprendimos la forma de surfearla y no
sólo íbamos allí, sino que mi hermano Jesús se encargaba de alquilar, previa
recaudación entre todos, una de las lanchas de Somo para ir directamente al
pico sin tener que remar desde la orilla. Desde la barca se podían sacar
también unas buenas fotos, unos buenos vídeos… Esa es la historia de Santa Marina. Una ola cuya fama ha traspasado
las fronteras, pues no sólo la surfean los cántabros, sino también los
extranjeros.
-El Racing ha tenido
una contribución al surf en España decisiva, trayendo esa primera tabla… ¿Crees
que se merecería una estrella en el paseo de la fama que hay en Somo?
-Lo de las estrellas de Somo me parece una muy buena idea. El
hecho de poder dejar allí constancia de la aportación que el Racing tuvo al
surf en Cantabria y en España para las
generaciones futuras sería muy importante para un club que en los últimos años
no lo ha pasado bien.
-¿Cómo ves la
actualidad del Racing?
-Ahora parece que está yendo para arriba por el trabajo de
su entrenador y de sus jugadores y a base de ganar partidos. Me gustaría mucho
que llegará a Primera División, como estuvo tanto tiempo. Se lo merece. ¡Aúpa el Racing!
miércoles, 24 de enero de 2024
Surfistas y racinguistas: Roberto Flores, el gran comunicador del surf en España
El surf y la comunicación son las dos grandes pasiones de Roberto Flores (Santander, 1.966). Dos motivaciones que en el año 2001, cuando Internet tan sólo empezaba a asomar y a insinuar tímidamente el grado de influencia que tendría en un futuro en nuestras vidas, pudo unir creando de forma visionaria la página web Surfcantabria (https://www.surfcantabria.com/). Desde entonces, son más de 20 años, en la brecha, poniendo al día puntualmente a la comunidad surfera de la región. La faceta comunicadora de Roberto no acaba en la red, continúa con el programa radiofónico Hemisferio Surf, desde donde primero por las ondas y posteriormente por internet, disecciona la actualidad y entrevista a personalidades del deporte de las olas. Más de quince años, cientos de horas de emisión a sus espaldas y 680 programas. Casi nada. Más recientemente, ha saltado a la televisión con los programas #conexionsurfing y #flashsurfing, que se emiten en Surfchannel. Donde ha realizado y realiza tanto tareas de presentación como de redacción de guiones. Dos formatos de éxito y con aceptación, pues ya van por la sexta temporada. El gran comunicador y el rostro y la voz del surf en España tiene una tercera pasión, tal vez no tan conocida, pero muy importante. Roberto se confiesa seguidor del Racing de Santander, un conjunto muy vinculado a su vida, por cuestiones familiares, y al surfing.
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Roberto Flores, media vida vinculada a la comunicación. |
-Creo que tu afición por el Racing te viene de familia...
-Correcto, de mi padre, Ricardo Flores, conocido como ‘Timimi’ y que jugó con el Racing a
finales de la década de los 40. Me acuerdo que cuando no tenía colegio me
llevaba a los viejos campos de sport, salía al césped, me subía a las gradas y
entraba a los vestuarios. El era amigo
de Terio, el mítico utillero. Vi muchos partidos del Racing en esos viejos
campos, al Madrid, Barcelona, los duelos con el Athletic Club y toda la gente
que venía de Bilbao... Grandes gestas, descensos y ascensos, una época dorada
de fútbol auténtico.
-¿Nunca te tiró
practicar fútbol? ¿Cómo se tomaron en casa que te decantaras por el surfing?
-Jugué desde muy pequeño, en la playa, con mi padre y otros
ex jugadores del Racing, en la zona del Chiqui, tengo grandes recuerdos. Jugué
desde benjamines en fútbol playero y posteriormente en fútbol campo con el
Cervantes, equipo vinculado al Colegio Salesianos, donde estudiaba. Mi puesto habitual era extremo izquierdo. No
se me daba mal; tenía buena zurda. Respecto al surf, llegó a mi vida a los 16
años, en 1982, y entró en vena rápidamente; dejé de jugar al fútbol e incluso
dejé de ir a ver al Racing los domingos; las olas comenzaron a ser mi prioridad. Mi
padre no le dio importancia, es más, una vez jubilado, me decía cada día cómo
estaban las condiciones de mar cuando volvía del Camello de jugar a las palas y
darse un cole en el mar.
-¿Cómo has vivido la última
década de tempestad del Racing?
- Si los elementos en
forma de olas y el calendario de la LFP coinciden, ¿por qué optas? ¿Olas en el Sardinero o
partidito en los Campos de Sport?
-Lo tengo claro,
ahora las olas pueden esperar. Llevo
unos años acudiendo a los campos con mis hijos, ellos juegan al fútbol y es una
sensación especial cómo lo han vivido desde que nacieron, conociendo ellos
ahora la historia de su abuelo y viendo las fotos en la pared de la casa de mis
padres con los equipos de su vida, el Rayo Cantabria, el Racing y el Club
Deportivo Logroñés.
- ¿Quién ha sido para
ti el Kelly Slater del Racing?
-Mi padre me hablaba
de Alsúa, Oscar... Pero yo vi jugar
muchos años a Quique Setién, nuestro 10, por su estilo y elegancia con el balón
en los pies, era ‘El Maestro’.
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Un surfista y un racinguista de pro. |
- El Racing es un
equipo muy vinculado al Surf en España…
En su autobús, vía Francia, llegó la primera tabla... Da la sensación
que, como otras muchas cosas, no hemos sabido venderlo.
-No tengo la más
mínima duda. Aúpa Racing.
domingo, 7 de enero de 2024
Injusticia monumental en Santander
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El legendario Cioli no perdonó un solo día su visita a la playa. |
Después de mi efímera semilucha, saldada con una relampagueante derrota, para que pongan una estrella al Racing en el paseo del surf de Somo, me he acordado del inolvidable y querídisimo Don José Sanz Tejera (Santander, 1922-Santander, 2011), más conocido como Cioli. Responsable de salvar, y mira que se dice pronto, a más de 140 personas de morir ahogadas en las peligrosas y traicioneras aguas del Cantábrico.
En esta época de
alarmante indigencia espiritual, de desorientación vital, de epidemias de crisis existenciales, de picarescos
coaches y gurús, de libros de autoayuda,
de Paulos Coelhos de Mercadona, de filosofías low cost y frases prefabricadas del Ikea que
establecen que todos somos seres de luz, guerreros de la luz (esta gente parece que tiene acciones en Iberdrola), de consumo
récord de antidepresivos y ansiolíticos… Cioli nos regaló, durante lustros, con
total naturalidad, de forma
completamente gratuita y humilde y patentó la fórmula más sencilla para estar
en paz con uno mismo y poder a llegar a ser felices en esta vida: “Haz bien y
no mires a quien”. Además, sin ser surfista ni de familia de multimillonarios,
consiguió cumplir con gran éxito el
objetivo máximo de cualquier amante de las olas que se precie: se pasó todos
los días de su vida en la playa. Si a este pequeño gran hombre no se le ha
dedicado una estatua 13 años después de su muerte, ¿a quién se la van a dedicar?
Un antiquísimo y sapientísimo proverbio hebreo, extraído del
Talmud, establece que “Quien salva una vida, salva al mundo entero”. ¿Qué
podemos decir entonces de alguien que, en el único recuerdo físico que hay de él,
en su ciudad, en una desactualizada
placa instalada en la entrada de su playa de la Magdalena, en el lejano 1983, pone: “El ayuntamiento de Santander,
a Cioli, salvador de cien vidas”. Cuanto menos que a alguien así, que salvó a
la humanidad entera y a varias civilizaciones alienígenas, 14 años después de su muerte, se le habría rendido ya tributo en forma de estatua. Efectivamente, en cualquier lugar del mundo, así habría sido, sin duda alguna. En cualquier lugar del mundo, menos en uno, en el que nació, vivió y murió este héroe real y local que te reconciliaba al instante con la especie humana. 41 años después
seguimos con la misma mencionada placa, minúscula y
obsoleta, pues desde que fue descubierta
hasta que murió Cioli tuvo tiempo de salvar a 40 personas más.