miércoles, 3 de julio de 2013

Stefan Weckert (Kun_tiqi surfboards): “La gente no tiene en cuenta el trabajo que supone hacer una tabla de surf”



  La vida está llena de casualidades, pequeñas coincidencias aparentemente intrascendentes, pero que, vistas con el tiempo y con una perspectiva mucho más amplia, tienen una trascendencia crucial, decisiva en nuestros destinos. Tal vez, sólo así, con uno de estos hechos fortuitos, o con una cadena de ellos, pueda explicarse cómo Stefan Weckert (12/09/1979), un alemán acostumbrado a hacer windsurf aprovechando los fuertes vientos que surcan el Mar del Norte y el Báltico, terminase haciendo surfing en el Cantábrico y construyendo tablas ecológicas de madera de balsa en una antigua cuadra de Loredo.
-¿Cuál es el origen de la palabra Kun_tiqi y por qué se lo pusiste a tu taller de tablas de madera?
-Estuvimos buscando un nombre que tuviera un vínculo con el material que usamos, que es la madera de balsa, y también con el continente del que procede, Latinoamérica. Leyendo sobre este continente nos encontramos una historia muy bonita sobre una tribu a cuyo jefe le llamaban Dios del sol, Kun tiqsi Viracocha. Era una tribu de gente blanca, de barba larga y que había llegado con veleros desde el norte. Posteriormente, tuvieron conflictos con otras tribus de la zona y acabaron abandonando el continente en barcos de madera de balsa y poblando las islas de Pascua. Por esto elegimos el nombre. Por el vínculo con la madera de balsa, que los barcos suyos la tenían también, y con el continente.
-¿Cómo fue lo de ubicarte en Loredo?
-Fue una coincidencia. Tenía la idea de quedarme en el norte de España y hacer tablas de surf de madera, incluso tenía el logotipo, el nombre... Lo único que me faltaba era el lugar dónde hacerlo. Llegamos a Loredo, porque lo confundimos con Laredo, donde mi chica tenía un conocido que nos quería ayudar a guardar las primeras tablas. Vinimos en una furgoneta con 18 tablas, no teníamos espacio ni para dormir, y este amigo se ofreció a guardarlas. Nada más llegar, le llamamos y nos preguntó que dónde estábamos. Le dijimos que en Loredo, al lado de un restaurante, un camping, y nos respondió: “No. Os habéis equivocado. Estáis en Loredo no en Laredo”. Así conocimos el sitio (Sonríe). De casualidad. Nos gustó mucho, encontramos trabajo. El primer verano estuvimos trabajando en un restaurante.  Luego, establecí contacto con el taller de Jalaika, que me permitió laminar mis tablas de madera durante el primer invierno. Poco a poco, fui conociendo más gente, alquilé la cuadra donde estoy ahora… Y ya llevamos aquí cinco años.

-¿Cómo fueron tus inicios en el surf?
-En Alemania se practica bastante más el windsurf, que es como realmente empecé yo. Mi hermano mayor hizo un surfcamp en Francia y al año siguiente le acompañé yo y aprendí con él. Me compré una tabla y me lancé al agua sin cursillo ni nada, aprendiendo por mi cuenta.
-Y tus inicios con el shape…
-Ya haciendo windsurf me llamó siempre mucho la atención el fabricar mi propia tabla. Durante mi estancia en Fuerteventura, un amigo se hizo una tabla de windsurf y me entusiasmó la idea de hacer lo mismo, pero me resultó difícil encontrar el sitio dónde hacerlo. De vuelta a Alemania, conocí un taller que hacía sus tablas en plan hobby. Tenían los conocimientos, los instrumentos, todo, y yo les pagaba por el material y ayudarme. Allí hice mi primera tabla, era de windsurf.
-¿Cuándo diste el paso decisivo de hacer tus tablas con madera de balsa?
-Conocí en un viaje a Ecuador a unos shapers que llevaban haciendo tablas de madera desde hace ya muchos años, medio siglo. Aprendí con ellos todo el proceso y hoy sigo colaborando con ellos. Ellos fabrican el blank y muchas tablas vienen shapeadas aquí y yo pongo las quillas, los tapones y las lamino y solo en algunos pedidos especiales, tengo aquí el blank y lo fabrico. El gran trabajo lo llevan ellos.
-Desde el punto de vista medioambiental, tus tablas son menos agresivas con el medioambiente, pero ¿cómo es su comportamiento en el agua respecto a una hecha con foam y resina de poliéster o una de epoxy?
-Difícil decirlo (sonríe), porque llevo seis años surfeando sólo con balsa, pero todos mis clientes coinciden siempre a la hora de señalar que la balsa es más estable en el agua. Las tablas de balsa tienen un peso mayor, por eso son más estables. Si no hay olas perfectas, hay algo de viento, las tablas de balsa son más fáciles de controlar y de surfear. Si cometes un error, no te caes tan fácil.
-Últimamente te has metido a hacer tablas menos convencionales como mini-simmons. ¿Se pueden hacer con madera de balsa todo tipo de tablas?
-Realmente no hay límites en los shapes de las tablas. Lo único que como nuestras tablas son huecas, hay más dificultad a la hora de hacer cóncavos muy pronunciados, como en el caso de los bonzers. Pero se pueden hacer usando un blank con la madera más gruesa en la parte de abajo. Hemos hecho un gun (un 8’6”) para un surfista francés, Xabi Lafitte, que lo usa en Guethary, en el spot de Parlementia, con olas de hasta seis metros. Ahora estamos con otro proyecto de fabricar dos guns de madera de balsa para Nagai Puntiverio para que los use en La Isla y en La Vaca.
-¿Crees que uno de los grandes problemas que tienen los productos ecológicos es su precio, al ser, por lo general,  mucho más caros que otros hechos industrialmente?
-El punto más importante en la decisión de comprar es el precio generalmente. La gente tiende a comprar cosas baratas y busca ofertas. Pero para mí un producto barato no es aquel que tiene un precio bajo, es aquel que tiene una vida de uso larga. La gente se tiene que preguntar una cosa, si me compro una tabla que me vale 250 euros y me dura un año, o una que vale 800 euros y me dura diez años, ¿cuál es más barata? Al final la más barata es la que en precio realmente es más cara. Y esto es algo que mucha gente no tiene en cuenta.
-En relación a eso, ¿no resulta curioso ver cómo la gente no escatima dinero en comprarse una sudadera, unas playeras, unas gafas de sol y luego racanea a la hora de comprarse una tabla, que al fin y al cabo es lo más importante y lo que te va a permitir coger olas?
-Claro. La gente no tiene en cuenta el trabajo y el esfuerzo que supone hacer una tabla de surf. Es un trabajo duro, complicado, arduo, de muchas horas. Es una tarea que está subvalorada.
-De seguir con esta dinámica, ¿acabaremos comprando tablas de surf en las tiendas de los chinos?
-Cada vez están entrando más tablas de China más baratas. Como el surfing es un deporte de masas, la mayoría de la gente se tira a comprar tablas baratas; pero al mismo tiempo la gente se está concienciando y busca tablas más duras, hechas a mano, más ecológicas; aunque, desgraciadamente, no es la mayoría.
-¿Qué perfil tienen los clientes que te piden una tabla de madera?
-Creo que hay dos tipos de personas. Por un lado, hay gente que tiene estudios o está estudiando algo relacionado con la Ingeniería del Medio Ambiente o simplemente trabaja en este sector. Están concienciados y son conscientes de que hay que hacer algo para proteger los océanos y la naturaleza de los peligros que les amenazan… Quieren ir más allá de las palabras y hacer algo para mejorar el Mundo. Luego, hay gente que valora el trabajo artesanal y el hecho de que son tablas distintas, ninguna es igual, por la veta de la madera, por los colores, y les gusta tener una tabla distinta a las de los demás.

domingo, 30 de junio de 2013

Reseña de 'La última y me salgo' por Willy Uribe.


Portada de Willy Uribe.

Auténtico combustible pesado para seguir adelante:
 “Si quieres reírte leyendo, seas surfista o no (aunque funciona mejor si lo eres), te recomiendo el último libro de Eduardo Illarregui Gárate, Surf or Die… of Laughter 3. La última y me salgo. Este volumen completa la trilogía de Jon Satrústegui y sus colegas Armando Leza y El oso, personajes que sitúo en mi personal Olimpo Surfero, aunque sin rozar ni por asomo a Mark Richards, claro. Digamos que si a Mark le achacaban en Hawaii el que surfeara como todo roto,  a estos tres personajes de Eduardo Illarregui se les puede cargar sin problemas el calificativo de entrañables dementes practicantes de surf en la España de entre 2009 y 2012.
 Ademas de sarcasmo y risas, esta trilogía está repleta de referencias culturales y sociales de todo tipo; música, política, historia, cine, literatura es la materia prima que emplea el autor… y surfing, claro.
 Para que intuyáis de qué va este libro, aquí os dejo los títulos de los relatos presentes en el libro: El manifiesto localista – Un día electoral de furia – ¡Qué bello es vivir a veces! – Un point break llamado Milagro – Algo pasa con Jon (Satrústegui in Love) – El puticlub de la lucha – Roxyta – Los Gremmies – Benditos Bastardos.
 http://willyuribe.wordpress.com/2012/11/09/surf-or-die-of-laughter-3-la-ultima-y-me-salgo/

lunes, 24 de junio de 2013

Mercadillo surfero de segunda mano este sábado en Loredo (Cantabria)



  


 Kun_tiqi Surfboards y Ecosurfshop.eu organizan el sábado 29 de junio, a partir de las 10:00 AM, en su taller de tablas ecológicas, situado en la carretera que une Loredo con Langre, un mercadillo de artículos surferos de segunda mano. Una magnífica oportunidad a la que están invitados todos aquellos que tienen tablas, trajes de neopreno, ropa, fundas, quillas… que ya no usan, ocupando sitio por casa o en el garaje, y quieren darles una salida, pues aquí podrán ponerlos a la venta de forma gratuita y sin compromiso alguno. Y por supuesto también una cita ineludible para esos cazadores de chollos, oportunidades o rarezas. O simplemente para el que esté pensando en adquirir una tabla, un traje y quiere hacerlo a un precio razonable.
 El mercadillo comenzará a las diez de la mañana y se prorrogará por espacio de 8 horas, hasta las cuatro de la tarde. Tiempo más que suficiente para desintoxicarse, por unos momentos, de la cultura del usar y tirar y sustituirla por otra del trueque, del ‘make yourself’ o del dar una segunda vida a las cosas.
 Esta novedosa propuesta estará también abierta para artistas, artesanos que deseen dar a conocer al público sus creaciones y obras. Para estos, al igual que para los que quieran ir a vender sus tablas, trajes, ropa usada… el puesto es completamente gratuito. Lo único que está prohibido es vender cosas nuevas no artesanales. Los interesados pueden ponerse en contacto con los organizadores del rastro escribiendo al correo info@kuntiqi.com
 Tal vez dentro de unos años se hable del mercadillo surfero de Langre como se habla ahora del de Las Dalias en Ibiza, del de Venice Beach en Los Angeles, Portobello Road Market en Londres, etc… Tal vez el próximo sábado sea el germen de algo y puedas decir, en un futuro, que estuviste en el primero. ¿Vas a perdértelo?
http://www.kuntiqi.com/


domingo, 9 de junio de 2013

Mario San Miguel. Donde va, triunfa


  
El cantante cántabro, Mario San Miguel.

  ¿Qué se puede decir de un tío que surfea las olas de derecha como un goofy, esto es, de espaldas, y cuando hace lo propio con las izquierdas, entonces, como por arte de magia, se convierte en regular y vuelve a ponerse de espaldas a la pared? Así es Mario San Miguel, en el surf y en la vida. Cantante, escritor, integrante del desaparecido grupo S.O.S., poeta, cuentacuentos, surfista, socorrista durante años en la playa de Langre. Mario pone su particular sello personal en todo.
  Un tipo que habla de Felicidad, de apostar por la vida como arte y de compartir antes que competir  y que no suena ni a iluminado al que se le ha ido la olla después de una fiesta con ácido en Ibiza, ni a gurú que quiere vivir bien a costa de la angustia que atenaza tanto a los occidentales, ni a uno de esos tristes e histriónicos coach, que tanto proliferan hoy en día y que, con discurso agresivo y chusco, habla, en paraninfos de universidad, atestados de estudiantes y amas de casa, de la importancia del entusiasmo y la pasión a la hora de conseguir nuestras metas y, luego, resulta que fuera del escenario es un triste y un parado que hace todo por obligación y de mala gana. San Miguel no es ninguno de ellos, es un tipo que cree en lo que hace y hace en lo que cree.
Disco titulado 'bajando hacia arriba'.
  Mario lanza preguntas obvias, tan obvias que ya nunca nos hacemos. ¿En dónde estás mejor en la felicidad o en la tristeza? Y acto seguido se pregunta por qué la gran mayorías de las canciones que escuchamos por la radio hablan del amor desde la pérdida y el dolor. "Me cuesta tanto olvidarte", "sin ti no soy nada", "tú recuerdo me hace mal", "me queda otro día sin vivir sin ti", "por amor tengo el alma herida", "me enseñaste a volar y ahora me cortas las alas". ¿Les resultan familiares? Son las mismas con las que empezamos, como Bill Murray, en el día de la Marmota (Atrapado en el tiempo), nuestra jornada, una y otra vez. Incansablemente. Nos levantamos con ellas, vamos al trabajo en el coche con ellas, trabajamos con ellas puestas. Nos refugiamos en ellas cada vez que la vida se nos pone cuesta arriba y un nudo nos aprisiona el pecho. Y luego nos extraña que no salgamos de nuestra tristeza ni apenas mejoremos.
 Las canciones de Mario San Miguel son distintas, están concebidas desde otro punto de vista, con otra óptica, no tienen nada que envidiar musicalmente hablando a las anteriores y sus letras hablan del amor desde el optimismo. “Yo soy feliz”, “yo soy feo, loco y pobre, pero feliz”, “no me voy a quedar toda la vida esperando…en tu recuerdo crucificado”, “la vida vale la pena”, “no puedes quedarte si ya no lo sientes, mentirse a uno mismo, eso es lo peor”. Mensajes más benignos que escuchados como un mantra invitan a remontar el vuelo y desprendernos de aquello que nos atenaza, en lugar de aferrarnos a ello y convertirnos en unos tristes abonados al síndrome de Estocolmo.
'Crecemos haciéndonos pequeños'.
  La música de Mario San Miguel está en sus discos, en sus directos; aunque, momentáneamente, y tal y como anuncia en su web (http://mariosanmiguel.com/) ha interrumpido los conciertos que daba con su banda, El ejército del Amor. Tiene motivos. Actualmente,  tiene entre manos  el proyecto de sacar un libro, donde hablará del amor, de la felicidad, de la tristeza… de la vida, en definitiva. Habrá que estar atentos y leerlo, algo bueno seguro que sacamos.

sábado, 8 de junio de 2013

Surf y Literatura: Asier Triguero



Título: Me quiero ir
Autor: Asier Triguero
Editorial: Seleer
Páginas: 224
Portada de la obra de Asier Triguero.

  Estilo muy cinematográfico, por momentos recuerda más a un guión literario que a una novela, para una obra a medio camino entre las películas corales de Robert Altman (Vidas Cruzadas) y las Road Movie tipo Easy Ryder, Una historia verdadera... Su título ‘Me quiero ir’ es el verdadero leitmotiv de la trama y denominador común de los personajes. Sujetos todos ellos que se encuentran en una situación de bloqueo en sus respectivas vidas y quieren dar un golpe de timón, como ocurre muchas veces, sin saber qué rumbo tomar. En ese sentido, el libro nos viene a recordar que a veces las huidas hay que emprenderlas sin tener necesariamente un plan alternativo trazado. La planificación meticulosa lleva al inmovilismo.
 El autor, Asier Triguero Lorente (Bilbao. 1983), refleja en ‘Me quiero ir’ sus dos grandes pasiones, el surf y la sociología, presentes en la creación de los principales personajes de la novela. Algunos suponen un gran acierto, como Zéphyr, magistralmente trazado, de una gran fuerza narrativa y exponente de ese hombre de negocios de éxito moderno, cuya vida social, fuera de la oficina, es un fracaso, un desierto de amor y amigos. Ese tipo enganchado a la serie Friends y mitómano de Jennifer Aniston y Courtney Cox es muy creíble. Su historia te atrapa desde el primer momento  y quieres avanzar en la trama, para saber su porvenir. Al igual que pasa con el enigmático Noah, un señor de 75 años que arregla electrodomésticos y que se echa a la carretera.
 El pero viene con lo que mejor conoce el autor y a lo que da más protagonismo. Si algún surfista de pro lee el libro puede sentirse irritado por la colección de tópicos que se emplean para definirlos y la colección de muletillas y frases hechas a la hora de definir a personas ‘no surferas’ lo que significan el surf y las olas. Los discursos espirituales y místicos sobre la gran cabalgada y la búsqueda de la ola perfecta resultan algo inverosímiles y chirrían con el tono realista de la novela. Aunque supongo que los no surferos, a los que Phil Edwards dio por llamar 'la legión de inanimados', lo pasarán por alto. Los que tienen hijos también se sorprenderán con la madurez y el vocabulario con el que se expresan los niños por momentos. Impropios de su edad.
 Se agradece en estos tiempos que corren que alguien todavía nos recuerde que el ser humano puede sentirse oprimido, pese a tener trabajo o la nevera llena; y que se puede ser un profesional exitoso, tener pasta, coches de alta gama y ser profundamente infeliz y desgraciado. También por su tono optimista y su mensaje de esperanza. ¡Bravo por Triguero, en este sentido!  Por último, este es un libro especialmente propicio para los que escuchan, a diario, ese mensaje, en su mente, de ‘Me quiero ir’. Se verán reflejados.

viernes, 17 de mayo de 2013

Be wave, my friend



  Hubo un tiempo en el que, cuando estaba en el agua, mi mayor preocupación era progresar a toda costa. Mi preocupación era tan grande, que acabó por convertirse en una obsesión, obsesión que a su vez desembocó en frustración, cada vez que salía del agua y me percataba que estaba exactamente igual que cuando había entrado. Estado al que sin duda nada beneficiaba mirar al agua y ver las maniobras que se cascaban los demás en el pico.
  Con los años, fui aprendiendo que en el surfing lo mejor es fluir, dejarse llevar y la progresión, si es que llega, llega por sí sola. Y si no, da igual, porque hago lo que me gusta.
  Fluir es un estado que no se enseña ni se aprende. Una fusión en la que surfista, tabla y ola se funden en uno. Quien lo probó lo sabe.  Y el que no, corre el serio riesgo de convertir el surf en una férrea disciplina atlética; y sus sesiones de olas, en sus duros entrenamientos. Be wave, my friend!



domingo, 28 de abril de 2013

Portada Surf or Die... of Laughter by Alfonso Piñeiro




  El macarra esqueleto de la portada de Surf or die… of laughter es obra del dibujante e ilustrador santanderino Alfonso Piñeiro. Un creador con más de treinta años de trayectoria profesional que se autodenomina como “un artesano”,  pues todo lo que realiza “está hecho a mano, dibujado, recortado, pintado con el aerógrafo y retocado con pincel sobre la misma superficie a pintar, sin ayuda de ningún medio mecánico ni informático”.
  Muchas de las obras de Piñeiro forman parte del paisaje cotidiano de nuestro entorno y las hemos visto mil veces sin reparar, posiblemente, en la identidad de su autoría. Un ejemplo serían el solemne e imponente jefe indio y las motocicletas que decoran la fachada de la conocida discoteca santanderina Indian, situada en la calle Casimiro Sáinz. Los letreros del Wendal, La hora Bruja o la fachada de la celtic Tavern The Sanson en El Astillero también han salido del aerógrafo de este ilustrador.
 Parte del innumerable trabajo de Alfonso Piñeiro se puede apreciar en su página web: www.eltejo.com