jueves, 24 de julio de 2014

Pequeño tributo a los shapers



La última edición del Cosmic Children ha estado dedicada a los shapers. Todo un acierto. Recordar a estas alturas la importancia de los shapers y su contribución al desarrollo del surfing a lo largo de la historia puede resultar redundante, pero, en este mundo, donde el sentido común es, muchas veces, el menos común de los sentidos, es de lo más oportuno y necesario.
El surf se ha convertido en una industria, en un fenómeno de masas; los surfers del circuito mundial son rutilantes estrellas cuyos resultados y vidas son seguidas por legiones que se toman sus victorias y fracasos como propios, exactamente igual que pasa con los astros del fútbol.  En toda esta vorágine, ¿dónde queda el shaper? ¿Qué importancia se le da en el mundillo tanto a él como a la obra cumbre de su trabajo, la surfboard?
En talleres artesanales como éste (Flying Surfboards) se gestan nuestras tablas.

 Sin camisetas, sin bermudas, sin playeras, sin sudaderas, sin gafas de sol, incluso sin neoprenos, podríamos seguir surfeando. ¡Bueno!, sin estos últimos un poco más jodidos. También sin cámaras subacuáticas y sin tener la parte trasera del vehículo cosida a pegatinas de las marcas surferas más cool del momento; de igual manera si la figura más determinante en el WCT de los últimos años decidiera jubilarse me atrevo a decir que el mundo seguiría girando, las mareas subiendo y bajando y las borrascas entrando fieles a sus ciclos naturales. El mejor ejemplo de todo ello, lo tenemos en los pioneros, que sin todas estas cosas, surfeaban. Con su homenaje, los organizadores del Cosmic Children quieren devolver al Shaper el lugar que le corresponde, que recuperemos un poco la perspectiva y reflexionemos a la hora de darle su justo valor. 

 Sin shapers no hubiese habido democratización del surf. El primer gran boom del surf se produjo en 1959, con el estreno de la película Gidget, pero si un año antes Hobie Alter no hubiera empezado a fabricar tablas de espuma, de foam, en sustitución de la madera de balsa, habría sido muy difícil por no decir casi imposible cubrir toda la demanda. El propio Hobie Alter reconoce que “si la película se hubiera estrenado antes no hubiera sido posible cubrir todos los pedidos”. Trasladando ese ejemplo a casa, igual podríamos decir de los Beraza, Merodio, Zalo Campa, que ayudaron a la primera generación a introducirse en este deporte, sin necesidad de cruzar los Pirineos o remover  Roma con Santiago para obtener una tabla. Invita a la reflexión escuchar cómo surfistas como Alejo Solar o David García ‘Capi’ recuerdan que sus primeras tablas fueron Xpeedin´ o Jerónimo de segunda o tercera mano. Más adelante, cruciales resultaron y resultan figuras locales claves como Hugo López-Asiain con Full&Cas, Gaspar Bezanilla de Goldbeach o Neptu de Jalaika. La historia de cada surfista está sin duda vinculada a un shaper y su taller, del que han ido de la mano en este incierto y apasionante camino de ser un surfista.
¿Un amplio fondo de armario o un quiver completo? Surfista, tú eliges.

 Un shaper es algo más que una persona que hace de forma más o menos artesanal una tabla; un shaper es un ingeniero, un inventor de nuevos modelos y formas. De la mente de los shapers salieron diseños que respondieron a una determinada necesidad o que se adaptaron mejor a un tipo de condición. Los shapers nos han ayudado a que aprender no resulte tan difícil, imaginando modelos con más volumen o estabilidad para los principiantes. Gracias a ellos, también podemos meternos a hacer surf con condiciones mínimas, y también en condiciones extremas, donde la hidrodinámica es crucial. Bob Simmons, George Greenough, Bob McTavish, Dick Brewer, Simon Anderson…contribuyeron con sus creaciones a dar unas dentelladas de varias pulgadas para que la mastodóntica tabla hueca del visionario Tom Blake de unos cinco metros de longitud y 20 kilos de peso, de la década de los 20 del siglo pasado, llegase a las minimalistas actuales.
 En estos tiempos de deslocalizaciones, para los talleres de shape y para los shapers locales no corren tiempos fáciles, como para casi nadie. En la última década, uno de los runrunes más extendidos es que con las tablas y con los shapers ocurrirá lo mismo que con los trajes a medida y los sastres. Pero hoy más que nunca la figura de los shapers, tal y como recuerdan los organizadores del Cosmic Children, es necesaria y 100% reivindicable. Las tablas continuarán en su constante evolución hasta el fin de los tiempos, y como hemos visto, a lo largo de la historia del surf, estos avances no surgieron en las grandes multinacionales ni en el sudeste asiático, donde no crean nada, más bien se limitan a copiarlo. Surgieron en pequeños talleres, como el de Hobie Alter; de espíritus creativos e inquietos, observadores, que no prosperan en las cadenas de producción. De los pocos rescoldos de autenticidad en un mundo donde no tienes más que quitarte la camiseta que tienes puesta y leer en su etiqueta hecho en Turquía, India, Vietnam, Indonesia… Si bien, algunos grandes fabricantes ya han sucumbido a estos cantos de sirena y aplican a sus tablas la misma filosofía impersonalizadora.

 En este sentido, no hay mejor tributo a los shapers, que visitar sus talleres, confiar en su saber, su experiencia y sus productos. Su futuro y su supervivencia es la nuestra. ¡Larga vida a nuestros shapers!

sábado, 28 de junio de 2014

Loredo celebrará la segunda edición del mercadillo surfero de segunda mano el sábado 5 de julio



El próximo sábado 5 de julio tendrá lugar, en Loredo, el segundo "Mercadillo de surf de material de segunda mano". Al igual que  la primera edición se celebrará en el taller de surf de tablas ecológicas de madera de balsa Kun-tiqi, en la carretera que une Loredo y Langre. Se iniciará a las once de la mañana y se extenderá por espacio de cuatro horas, hasta las tres de la tarde.
Una cita indispensable para esa gente que está empezando en el surf y quiere adquirir parte del equipo (traje, tabla, fundas, escarpines) y no quiere gastarse mucho dinero en el mercado de primera mano. O para esos surfistas que tienen material que ya no usan, ocupando un valioso espacio en el garaje, en la terraza o en un trastero, pues aquí tendrán la oportunidad de venderlo. También es una cita ineludible para los buscadores de tablas raras, artículos vintage, pues el año pasado, entre las tablas que se pusieron a la venta, hubo auténticos ‘incunables’.

Taller de kun-tiqi, en la localidad cántabra de Loredo (España).
 Como en la anterior edición, las personas que deseen vender sus cosas no tendrán que pagar absolutamente nada, pues el espacio físico que ocupen con su material usado es completamente gratuito. También están invitados todos aquellos artesanos o artistas (pintores, fotógrafos, ilustradores, etc…) cuyas obras estén relacionadas con el surf.  Aquí podrán exponerlas y ponerlas a la venta.
El mercadillo de segunda mano nació con la idea de dar una alternativa a las pautas actuales de consumo basadas en el estrenar y en el usar y tirar, proponiendo el reutilizar y reciclar, como una opción y un hábito de vida. La primera convocatoria tuvo una notable acogida, por lo que, por parte de la organización, se espera que para esta segunda edición se aumente tanto el número de vendedores como de visitantes, con el fin de que el mercadillo pueda consolidarse, progresar y convertirse en un aliciente más dentro de la amplia oferta surfera que Ribamontán al Mar tiene en verano.
 Cualquier persona interesada en recibir información o más detalles sobre el mercadillo de surf puede ponerse en contacto con los organizadores a través del siguiente correo: stefan@kuntiqi.com

viernes, 27 de junio de 2014

David García, ‘Capi’; 23 años al frente de la Escuela Cántabra de Surf


David García Ara, 'Capi'. (Foto ECS)


David García Ara, ‘Capi’ (Santander. 24 junio de 1974), se expresa con la madurez y la serenidad que le aportan sus recién cumplidos cuarenta años. Con 31 años de intensa vida surfera, plagada de surfaris y de anécdotas, y al frente de la Escuela Cántabra de Surf desde hace más de 23, ‘Capi’ no elude ninguna cuestión, por controvertida que sea, demostrando que aún queda mucho de aquel chaval luchador que, con 17 años, salía de casa a primera hora, con dos tablas debajo de cada brazo, cruzaba un barrio de “macarras”, cogía un autobús, una lancha… para dar en Somo sus primeras clases, abriendo, sin saberlo, el camino, en España, a la enseñaza profesional del surfing, cuando éste era reducto exclusivo de los autodidactas.
-Cuando empezaste a dar clases allá por el 91, ¿pensabas que 23 años después ibas a seguir a pie de playa, enseñando?
-(De forma inmediata) Realmente sí que lo pensaba.
-¿Y cómo surgió la idea de hacer una escuela? ¿La importaste de Australia, donde ya existía algo similar?
-No. Habíamos visto que previamente aquí habían dado unas clases sueltas, pero no había una escuela. Un amigo y yo nos asociamos y empezamos a dar clases de surf en la playa de Somo. Primero, estuvimos en la playa-playa, no teníamos ninguna sede. Al año siguiente, fuimos a Zarautz, donde se había creado una escuela de surf el mismo año que nosotros, con Mikel Troitiño, y ahí nos sacamos la primera titulación oficial de monitor de surf homologada por la Federación Europea. Ese mismo año hicimos una solicitud a la Demarcación de Costas de Cantabria y al Ayuntamiento de Ribamontán al Mar para adecentar la antigua caseta de los socorristas, que estaba abandonada. Fuimos al Centro Reto, compramos una puerta, construimos una tarima de madera, la pintamos, le pusimos un teléfono, junto al nombre Escuela Cántabra de Surf; y así empezamos.
-¿Qué fue lo más difícil de los inicios?
Primera sede de la Escuela Cántabra (Fuente ECS).
-Yo creo que antes te tenías que buscar más la vida en general. No había tantas alternativas. Ahora mismo das una patada y te salen cuarenta distribuidores de China, de Tailandia, empresas del País Vasco, de Francia, que te venden tablas de surf especiales para aprender; blandas, de goma, con quillas blandas... Eso cuando empezamos a dar clases de surf y (enfatizando), durante muchos años después, no existía. Lo que había entonces eran las tablas evolutivas; una movida que creo que creamos nosotros. Nosotros encargamos cinco tablas evolutivas a Full&Cas con el logotipo de la Escuela Cántabra de Surf, eran tablas más anchas. No las llamábamos ni evolutivas, que es un término nuevo, que no sé ni quién se lo ha inventado, las llamábamos ‘Funboards’, tablas de diversión. Eran tablas de poliéster y fibra con quillas fijas, porque no existía ni el tema de los cajetines. Cada dos por tres las teníamos que reparar nosotros; con el riesgo inherente que tenía dar clases de surf con tablas de poliéster, en contraste con la seguridad que hay ahora que vas con tablas blandas y las tienes de mil medidas. Antes eran tablas duras y te venía un niño, gente mayor y no había tantas alternativas.
-¿Y cuando empezaste, no te miraban los demás surfistas un poco como a un loco, en plan ‘quién le va a pagar a éste para que le enseñe a hacer surf’?
-No, no, no (sonríe). Me miraban más raro en el barrio (Carcajada). Yo antes no vivía aquí (en Somo), vivía en un barrio obrero, humilde de Santander, en Isaac Peral. Salía de casa con cuatro tablas, una mochila con trajes, el pelo rubio de dar mil clases… Tenía que pasar así por un barrio de macarras que te cagas, atravesar otro barrio… Coger un autobús, que encima era el Uno, el articulado, ése alargado que había que coger  por la puerta de atrás; el picador a veces te dejaba entrar, a veces no… Si no te dejaba, tenía que llegar como pudiese a coger la lancha para dar las clases… Muchas dificultades. Igual por eso me miraban raro, pero no por el hecho de dar clases de surfing en sí. Nosotros hemos intentado inculcar que por aprender puedes pagar y puedes tener un buen profesional a tu disposición que te enseñe y te haga mejorar. De hecho, la prueba viviente es que he enganchado a mucha gente al surf, que, a día de hoy, se ha venido a vivir a Somo, se han cambiado de pueblo, o están en Liencres; gente que antes vivía en el interior. Gente a la que el surf les ha tocado y lo han hecho su nueva forma de vida.
Capi, a principios de los 90's (Fuente ECS)

 -Y supongo que en 24 años habrá habido de todo, ¿alguna anécdota o situaciones curiosas?
-Anécdotas varias. Desde dar clases de surf a famosos…
-(Interrumpo) ¿Se pueden decir nombres?
-El año pasado he dado clases de surf al ‘cuqui’, al que hace de Amador Rivas (cambiando el tono de voz); ¡Merengue!, ¡Merengue! (carcajada) De la serie ‘La que se avecina’. Me eché unas risas de la hostia con él. Hemos dado clase de surf al cantante Jorge Drexler. Muy amigo de la escuela, viene bastante por aquí. A Eduardo Noriega… Como a ellos tres a muchísimos más.
-Y continuando con lo de las anécdotas curiosas...
-Gente que, aunque les expliques y les expliques todo perfectamente, igual cogen y se ponen tan nerviosos al entrar al agua, que se ponen con la tabla al revés, con las quillas para arriba y remando por el bottom de la tabla. O peña que es superatlética, son deportistas profesionales, se lo explicas todo perfectamente, y, con un pico perfecto, en la primera ola de su vida, la reman, se ponen de pie y se pegan un bordeo. Ciencia ficción, pues luego se dan cuenta que el surf es súper complicado y lo que ha hecho es por la perfección de condiciones de ese día.
-Viniendo ya a los tiempos actuales, se puede decir que habéis diversificado el negocio, con la Escuela Cántabra de Skate, de SUP... ¿A qué responde esta diversificación, a un deseo de dar alternativas a una práctica, la del surf, que en verano puede encontrarse con días de total ausencia de olas?
-Con los años, el surf se ha ramificado en gamas y hay distintas familias.  Se hace surf, bodyboard, longboard…El Stand Up Paddle sí es una buena alternativa para los días que el mar está completamente ‘quedao’ o plato. Ya llevábamos tiempo dando otras disciplinas a la gente de nuestros camps, tanto de chicas, como de menores, adultos... Siempre nos gusta una o dos veces a la semana meterles una actividad distinta. Pero el verdadero motivo de esta especialización es que el surfing es muy sectorial, se mueve un poco por tribus. El surfista con el paddlero como que se riñe. Si haces una cosa no puedes hacer otra. No puedes ser un waterman que hace kitesurf, surf, skate, bodyboard, kneeboard, stand up paddle… El surfista hace tabla corta y hace tabla corta; con su surfboard y, cuando está grande, saca su ‘pinchaco’ y se va al agua a coger olas grandes…
-Hablado de los camps, hacéis camps exclusivos para chicas, para niños, organizáis también un festival de música, habéis consolidado en el calendario competitivo el Open Escuela Cántabra de surf, luego hacéis pequeñas cosas que, para promocionaros y para que os sigan, son todo un acierto como colgar todos los días a primera hora, en vuestro Facebook, una foto de la playa y de las condiciones. ¿Todas esas ideas de dónde surgen?
-En ese sentido podemos considerarnos una gran familia. Las ideas surgen de las propias aportaciones de mi hermano Nacho y su visión como free surfer, de todo lo que ha ido viendo por el mundo. También de las aportaciones que hace el encargado de la escuela, que es Ali. La propia visión de las chicas de la tienda. Y por último mi propia experiencia y mis propias ideas. El conjunto de todo, con las reuniones periódicas que hacemos, hacen que surjan nuevas ideas y que la escuela siempre esté viva y creciendo. También viajar es muy importante. He visitado muchas escuelas por el mundo y he conocido a muchos directores. Por ejemplo, la escuela de Richard Smith, en California, ahora la lleva un amigo mío, y hay un intercambio constante de ideas. Y de otras escuelas australianas que he visitado. Si quieres ser profesional del deporte, tienes que nutrirte de gente que tiene más experiencia que tú y esto es un poco lo que hace que te diferencies del resto. 
Los inicios en el surf fueron muy familiares (Fuente ECS)

-¿Digamos que hasta para las escuelas, que enseñan, la formación es continua?
-El surf nunca es una lección bien aprendida. El mar te enseña cada día cosas nuevas. Siempre hay alguien mejor que tú, como en la vida misma. La peña esta que dice ‘¿Qué me vas a contar a mí que tengo 35 años o 50 años?’ es tonta, no se da cuenta que está en proceso de aprendizaje y de desarrollo como persona y por supuesto como surfista. Eso lo aplicamos también a la escuela. Somos conscientes de que hay gente por ahí muy buena, que lo hace muy bien, e intentamos fortalecernos con la experiencia de otros.
-A este respecto… ¿En el surf se da bastante la figura del que se cree que lo sabe todo?
-En el surfing pasa una cosa muy curiosa. Al principio, cuando estás aprendiendo, la sensación que produce es de ‘joder, ¡qué malo soy!, soy muy pardo, me caigo en casi todo’. En cuanto pasas esa barrera de coral y consigues entrar a un pico, medio buitrear, y conseguir hacerte derechas e izquierdas de forma independiente y con velocidad y alguna finalización, eso te  provoca una sensación adrenalínica que te hace alucinar y creerte la hostia. Esa es la crecida que tienen muchos malos surfistas en el agua, que se vive a diario, de gente que no tiene ni idea, y se creen los dueños del pico y los mejores. Tú nunca verás a un buen surfista montando el pollo, o metido en un ‘fregao’. Eso es típico del mal surfista, que paga su frustración en el agua con los demás. El buen surfista tiene un grado de humildad y destaca en el agua por su surfing. El surfing hace creerte muchas veces más que los demás o que haces más de lo que haces. El floater que creías que te has hecho o el reentry no llega ni a giro, la ola que te pensabas que era de metro y medio, te llega por aquí (se señala por debajo del pecho)… Por eso es importante verse en vídeo y tener capacidad autocrítica. Verte en vídeo te pone en tu sitio y te hace decirte: ‘¡Qué malo soy!; me queda mucho por aprender’.

-Hablando de esa pedagogía del surf, ¿qué es más importante para ti, un instructor de surf que sea muy buen surfista, o un profesional que igual no sea tan bueno en el agua, pero que sepa transmitir y enseñar los conceptos?
Capi: "Un buen profesor tiene que tener una técnica perfecta".
-(Sin dudarlo). Las dos cosas. Tanto que tenga capacidad de saber hablar y que le entiendan los alumnos, y que se exprese bien tanto a los alumnos jóvenes como a los de una determinada edad. Porque aquí te vienen tíos de cuarenta y pico años a dar clases de surf. Igual al que estás dando clases de surf es un profesor de un instituto. Por eso, es importante que entienda lo que le quieres transmitir, más allá de la esencia del surfing y la pureza de este deporte. Pero igual de importante que tener una buena pedagogía es ser un buen surfista y saber por ejemplo leer el mar, ser un gurú de las olas. No meter a la gente en mitad de una corriente… Dar clases de surf de una forma eficaz, de tal forma que el alumno aprenda desde el primer día hasta el último. En este sentido, ha habido una fiebre de titulismo y se ha permitido que prácticamente cualquiera tenga una titulación de monitor de surf. Nosotros recibimos  casi treinta correos al mes, uno diario, de gente que quiere trabajar con nosotros y lleva uno, dos años o seis meses cogiendo olas. O gente que acaba de ser alumna nuestra y se ha sacado el título y quiere dar clases. Cosas irreales e ilógicas. Es muy fácil engañar a alguien que no sabe de surfing. Yo a veces escuchó a alguien hablando de surfing, gente que lleva dos o tres años cogiendo olas, y como hay tanta información en Internet, o se ha leído una revista, o se ha visto el campeonato de CT en Fiji, o en Brasil… están muy al día. Les oyes hablar y realmente fuera del agua parecen verdaderos surfistas. Es muy fácil, aprender la técnica, expresarse bien y dar clases. Pero luego el surfing es de la orilla para adentro, ‘Eso’ no se le puede olvidar a nadie. La demarcación de costas de Cantabria es de la orilla hacia el interior; y capitanía marítima, de la orilla hacia dentro. Pues el surfing es igual: de la orilla hacia dentro. El resto, lo que pasa fuera, esta entrevista, es ajeno al surfing. Esta es mi visión más cósmica (sonríe)… Y la realidad.

El Somo de los Ochenta

-Llevas casi 25 años dando clases, pero supongo que haciendo surf llevarás unos cuantos más, ¿cuándo y cómo fueron tus inicios en el surf?
-Comencé en el camping Derby de Loredo con mis primos Dani, Raúl y Fosi, mi hermano Nachete y mis primas. Tendría unos ocho años. Nuestro tío Chele, que en paz descanse, nos compró un bodyboard a cada grupo de primos, con stringer, cola de golondrina y dos quillas. Eso fue hace treinta y un años. Posteriormente, conseguimos nuestras primeras tablas. Una Jerónimo roja y una Xpeedin’, compradas por mi tío y mi padre. Yo creo que fui el primero en ponerme de pie. Al principio surfeábamos en la zona de Loredo, pero enseguida empezamos a ir a La Roca, a Las Quebrantas… Con catorce o quince años, veníamos de Santander con la pedreñera a Somo a surfear, o nos buscábamos gente con carné de conducir para explorar otras playas. Empezaron los primeros viajes… Empecé a surfear hace 31 años, en Los Ochenta.
http://www.escuelacantabradesurf.com/es/

-¿Qué o a quién destacarías de aquel Somo de Los Ochenta?
-(Sin dudarlo) Las figuras de Zalo Campa y Lara Revuelta. Para mí han sido las dos personas que han vivido el surfing con más intensidad. Tenían una mentalidad muy avanzada y visionaria y fueron los precursores a la hora de esponsorizar a chavales. Todos los de mi edad pasamos por el equipo Xpeedin’ junto a la posterior generación, de Guti, Míchel, etc… Nosotros luego hemos intentado coger el relevo, pero ellos fueron los que hicieron todos los campeonatos de surf… Y de una forma muy desinteresada, porque la gente se piensa que cuando organizas un campeonato de surf es para ganar dinero. Realmente un torneo es trabajo, pierdes pasta y lo haces para que la gente compita y suban su nivel de surfing, vean nuevos surfistas y se empapen de nuevas sensaciones. (Rememorando) Aquí Zalo organizó un campeonato que vino Nick Lavery, Jorge Imbert, los Fernández… Los conocías de oídas, pero nunca les habías visto y gracias a Zalo les vimos en el agua. Luego, nosotros hemos querido hacer un pro-júnior, para que viniesen chavales profesionales y subiesen el nivel. Y el open que hacemos es muy abierto precisamente para que venga todo tipo de gente. Surfistas como Jean da Silva, Angelo Bonomelli… Italianos, brasileños, costarricenses…
-Y regresando al Somo de los ochenta…
-¿Personajes de la época? Buff, en aquella época personajes eran todos. Era una época más vivida… No es como ahora que surfea todo tipo de gente; está todo más accesible. ¿Trajes? Cuatrocientos trajes, de mil colores, mil texturas, mil marcas, gama media, baja, alta... Antes estaba todo el mundo muy equiparado, y si venía alguien de fuera, novedoso, llamaba la atención y te fijabas. Antes estabas solo en el agua veías a tres y te juntabas, ahora ves a tres y… ¡Te alejas de la peña! A ver si va a ser un loco y te va a gritar (risas).



jueves, 5 de junio de 2014

.Surf y Arte: Deva Martín Solar y sus murales urbanos en Fuerteventura



Deva Martín Solar es sin duda una de nuestras deportistas más internacionales. Campeona de España de Bodyboard desde el año 2007, subcampeona de Europa en 2010,  un séptimo puesto en un Campeonato del Mundo, tres veces seleccionada por la Federación Española para competir en el Eurosurfing… Pero Deva está siendo estos días noticia por un motivo completamente ajeno al bodyboard,  a sus increíbles maniobras o sobresalientes resultados en alguna competición nacional o internacional. La cántabra ha saltado a la palestra al dejar su indeleble huella artística en dos inmensos murales situados en la isla canaria de Fuerteventura. El primero, de vivos colores, se encuentra en la fachada de un edificio situado, estratégicamente, en mitad de la ciudad de Puerto del Rosario, y el segundo está en un muro de gran longitud, en Corralejo, también perteneciente a Fuerteventura.
 Para el primer mural, Deva decidió dibujar una niña regando un corazón, una alegoría que intenta recordar a las personas que hay que “amarse” y “respetarse” a diario, de lunes a domingo, siete días por semana, los 365 días del año.

  “Mi primera obra es una niña regando un corazón. Creo que, en este mundo, cada día es más necesario recordar a las personas que hay que amarse y respetarse los unos a los otros; y quería que la gente, cada vez que pase por ahí, se pare a pensar un segundo en eso. Creo que es un mensaje bonito y que tiene mucha fuerza”, argumenta la joven pintora, que acaba de cumplir 30 años.
 En el segundo mural, en el de Corralejo, Deva ha querido plasmar la gran conexión espiritual que siente con Fuerteventura, ínsula que considera “mágica”. También es una obra mucha más surfera, al aparecer olas muy tuberas como las que Deva surfea a diario. “En el segundo mural, lo que he querido representar es lo mágica que es para mí esta isla.  En un principio, he destacado el mar, sus olas perfectas… Un paraíso en medio de un desierto… He metido sirenas, ya que para mí esta isla tiene un toque mágico, y las he situado de forma que expresan tranquilidad, como la isla en sí, y belleza”.
 El espectador que visione alguna de las obras realizadas por la bodyboarder enseguida se percatará de un estilo alegre, cálido y rompedor; lleno de luminosidad y de una gran variedad cromática que inunda las retinas y rompe el tono monocorde y anodino de los espacios urbanos de la isla, donde impera el impoluto blanco.  La cántabra a la hora de hablar de su estilo destaca el concepto de “fusión”, que le permite mezclar el graffiti con el óleo, ya que lo que busca, a menudo, tanto en sus pinturas como en sus murales, es “conseguir simular con los pinceles ese efecto spray tan característico de los graffiteros”.
  Para Deva poder pintar en Fuerteventura supone un “privilegio”, “un sueño hecho realidad”, pues es una isla que guarda para ella una gran significación a nivel personal.  “Estoy muy contenta de que me eligieran a mí para pintar estas dos paredes. Es un privilegio para mí, por un doble motivo.  Primero, al encontrarse ambos murales en muy buena ubicación;  y segundo, porque esta isla significa mucho para mí”. “Que me den esta oportunidad de darme a conocer es un sueño hecho realidad”, concluye.

 Una oportunidad que llegó gracias a otra figura estelar del bodyboard nacional, Eunate Aguirre, que, conocedora de las dotes artísticas de Deva, envió alguna de sus pinturas a la Oficina de Urbanismo.
 “La idea de pintar los murales surgió en Fuerteventura, donde la pintura de murales está muy de moda. Un día hablando con Eunate Aguirre, campeona del mundo de bodyboard y compañera de tantas competiciones y viajes, me dijo que iba a mandar mis cuadros a una chica que trabaja para Urbanismo, a ver qué le parecían, para hacer un mural gigante. Los cuadros gustaron mucho y al mes siguiente me llamaron para realizar el trabajo más grande que jamás podía haber imaginado”, explica la campeona cántabra, que ha impuesto su dictadura en el campeonato de España de Bodyboard, que domina con mano de hierro desde 2007.
 Enfrentarse a un mural sobre una pared blanca de doce metros supone un reto similar o mayor al de hacerlo a una ola grande. Deva recuerda así el primer día en el que tuvo que verse cara a cara con semejante folio en blanco: “Tras ponerme delante de aquella enorme pared blanca de 12 metros de altura me asusté un poco, (risas). Enseguida me puse manos a la obra.  Comencé con el boceto. Estuve durante una semana entera dándole vueltas”. Al igual que con el bodyboard, Deva no se asusta ante los desafíos y, cuanto mayores son éstos, más se crece la campeona de España: “Tengo que reconocer que esto ha sido un reto para mí y que, cuanto más grande es el dibujo, más disfruto”.
 La pasión por la pintura para Deva no es algo nuevo. Es algo que le viene de lejos. Tal vez desde antes incluso que empezara a surfear. Una pasión que le debe a su madre:
 “Pinto desde que tengo uso de razón.  Toda mi vida he sido autodidacta y me ha encantado pintar con las propias manos sin usar apenas los pinceles. Siempre los profesores del colegio e instituto me apoyaron mucho en este ámbito, pero sobretodo mi madre, ella siempre dibujó muy bien e insistió en que yo tenía que dedicarme a este trabajo, lo cual se lo agradeceré cada día”, explica, emocionada. 
 Por último, Deva no descarta poder hacer algo similar en Cantabria. “Hace poco me llamó Guillermo Blanco,  que fue concejal de deportes de mi pueblo, Suances, y, en un par de semanas, he quedado en reunirme con él para hablar sobre un posible proyecto en mi pueblo, que yo estaría muy orgullosa de llevar acabo”. Un proyecto que de materializarse permitirá a los cántabros disfrutar de los colores y formas de los que ya disfrutan en Canarias y de un auténtico arco iris en el cielo gris del urbanismo costero regional.

domingo, 11 de mayo de 2014

¿Los ingresos del surf en Cantabria revierten en los surfistas?



La estadística de que el surfing  genera en Cantabria 12.1 millones de euros al año no ha debido de dejar  indiferente a nadie. Durante estos días, los familiares, amigos y demás allegados de los empresarios del sector deben de haberles ‘frito’ a llamadas, para decirles: “Macho, generas 12,1 millones anuales, ¿dónde los guardas? Déjame alguno”. Parece que tras la crisis, la explosión de la burbuja inmobiliaria, el hundimiento del sector de la construcción…, los empresarios del surf se han convertido en el nuevo motor de la economía nacional y han tomado el relevo de El  Pocero, El Sandokán y demás exitosos empresarios del ladrillo del pasado. No sería extraño que alguno tuviera ya hasta cuentas en Suiza, Islas Caimán o en próximas fechas encargase la construcción de algún yate de 45 metros de eslora, en alguno de los astilleros españoles.
Bromas a parte, si realmente el surf genera 12.1 millones (no sé si son 12.1, 12 ó 6.4; desconozco por completo la metodología empleada para dar esas cantidades con tanta precisión)… ¿Dónde se encuentran? La respuesta es evidente. El surf provoca un poderoso efecto llamada del turismo (no hay más que darse una vuelta por los picos para verlo), pero una buena parte de los ingresos que genera va a parar a sectores ajenos al propio negocio surfero. Hostelería, alimentación, los supermercados hacen el agosto… Y a pagar impuestos. De ahí que las instituciones, otrora sancionadoras de la práctica del surfing (hace tres lustros multaban por su práctica en El Sardinero en verano), se han percatado de las bondades del sector, de un sector en alza, y pretenden dinamizarlo a toda costa.
El reconocimiento público de la importancia del surfing en la economía debería ir más allá de una rueda de prensa, tendría que venir de la mano de medidas ‘proporcionales’ a semejante peso específico. Becas para los deportistas, ayuda tanto pública y privada para la financiación de torneos nacionales e internacionales, festivales, etc. Actuaciones que no se limiten a provocar un crecimiento o desarrollo de este deporte únicamente cuantitativo, sino también cualitativo. 
 Desde el punto de vista de la competición,  comunidades cercanas, como la gallega, nos sacan años de ventaja; pues cuentan con el Pantín Classic desde hace décadas, y aquí, en Cantabria, tuvimos la breve experiencia de la prueba del WQS celebrada en Liencres en 2005, todo un éxito de público y organización, por parte de la Federación Cántabra de Surf, que, por desgracia, no tuvo continuidad ni se afianzó en los calendarios competitivos, en esas fechas previas a que la caravana del Circuito Mundial haga escala en el viejo continente. En la prueba de Canallave se pudo disfrutar en vivo y en directo de surfistas de la talla de Russell Winter (primer europeo en entrar en el top-44), Jarrad Howse, Ben Bourgeois, Kai Otton y un jovencísimo Aritz Aramburu. En este sentido, tampoco resulta obligatorio crear algo nuevo, se podría potenciar por parte  de las instituciones torneos ya existentes como el de olas gigantes de La Vaca, que en cada una de sus ediciones, a parte de atraer a numeroso público de fuera y a los principales gunners nacionales, e incluso algunos bigwaveriders internacionales, provocaba un gran impacto mediático, siendo noticia en los telediarios a nivel nacional y situando a Cantabria en el mapa del surfing internacional.
 Pero  no toda inversión pública en el surfing  tiene que ir encaminada a fomentar el turismo. Los locales, a los que los torneos les importan más bien poco y de junio a septiembre ven alterada su rutina de olas, verían por lo menos algo positivo y no sólo inconvenientes, en  la nueva importancia del surf como generador económico, si fuese acompañado este fenómeno de una mejora en cosas tan básicas como la seguridad,  fundamentalmente, en unos parkings, los de las playas, que de octubre a abril están alejados de la mano de Dios. La presencia habitual de patrullas de policía local o guardia civil serviría para desterrar una serie de robos que generan inseguridad, una mala imagen y echan por tierra, en una fracción de segundo, toda la inversión económica de campañas publicitarias. Duchas que funcionen todo el año, playas con servicios de limpieza periódicos y no únicamente en temporada alta, etc. serían otras de las medidas que ayudarían a percibir por parte del surfista que algo de estos 12.1 millones revierten en el surfing y no se van fuera del mundillo.

viernes, 25 de abril de 2014

Alejo Solar: “Cantabria es el paraíso del SUP”




Hay personas que parece que tienen el surf impreso en su material genético; para ellos, el mar, las olas forman parte de su ADN; y el frondoso árbol genealógico de sus familias está repleto de ramas y nuevos brotes que profesan esta misma predilección por el salitre. En este selecto grupo se encuentra Alejo Solar, hermano, tío, cuñado de grandes surfistas, que lleva a pie de playa más de treinta años, en los que ha probado todos los ‘palos’ (Skimboard, Bodyboard, Surf, Longboard, ahora SUP). Algo más de tres décadas en las que ha tenido tiempo para viajar prácticamente por todos los rincones del planeta, en busca de olas perfectas, y ser uno de los pioneros y grandes difusores del Stand Up Paddle en Cantabria.
El surfista cántabro Alejo Solar.
-Una pregunta muy recurrente, ¿cuándo y cómo empezaste a surfear?
-El año no tengo ni idea, calculo que tendría nueve o diez años (Alejo nació en 1973, luego sus inicios en el mundo de las olas se remontan a 1981-1982 aproximadamente). Antes no se empezaba a hacer surf como empieza la gente ahora, que hace un curso o se compra una tabla y comienza a surfear… Mi hermano Pablo y yo provenimos de una familia con poca pasta y nos costó bastante tener material. El caso es que empezamos con ‘rompe olas’, lo que ahora se llama skimboard; nos tirábamos por la orilla e íbamos como motos. Así estuvimos dos o tres veranos. Luego, nos pasamos al Bodyboard, unos bodyboard que nos trajeron los Reyes de Francia. Los primeros bodyboards que hubo en Los Locos, por cierto. Después ya empezamos a surfear con tabla, tablas prestadas. Tenía tabla todo Dios menos nosotros (sonríe), y vivíamos en un sufrimiento constante, esperando a que se saliera alguien del agua para pedirle la tabla y que luego te la dejara. Vivíamos con la incertidumbre ésa de ‘¿me va  a dejar la tabla, no me la van a dejar?’ (más risas) Y esos fueron nuestros comienzos en el surfing.
-¿Cómo era ese ambiente que había en Suances en los ochenta?
-¡Joder! (con emoción), pues eso era precisamente lo que te enganchaba un poco también al surfing. Todo el ambiente que había era mucho más romántico que ahora. Surfeaba muy poca gente, los que surfeaban eran gente bastante carismática, eran prácticamente los primeros surferos que había habido en Cantabria, en Los Locos, y era lo que enamoraba un poco del surfing. Las tablas, los trajes… Todo el material surfero era muy diferente al de ahora. No había tiendas de surf, sólo estaba Xpeedin’ en Somo; si querías comprarte parafina, tenías que irte hasta allí... Conseguir el material… Todo costaba más esfuerzo que ahora, que está todo más mascado y fácil.
-¿Quiénes erais en aquella época dorada del surfing en Cantabria? Será difícil, entre tantas, pero alguna anécdota memorable…
-En mis comienzos del surfing,  en los 80s, todo lo relacionado con la playa, olas, sol… ¡Era sagrado! Aún recuerdo la primera vez que cogí una pared de ola, creo que soñé varias noches con ese momento. En aquellos tiempos comenzar a surfear era duro y requería años, ya que sólo nos metíamos en verano y por supuesto no había escuelas de surf; aprendimos viendo a surfistas como Neptuno, Juan Revuelta, Ulises Sanz, Molu, Paco Juanco, Julito, Pellón y Roberto el de El Huerto, uno de los pioneros del surf en Cantabria. Para mí uno de los momentos mágicos fue cuando, estando en la orilla, observando un clásico día de surf en Los Locos, a Uli se le rompió el invento y yo, raudo, fui a por su tabla, ésa fue la primera vez que toqué, olí, y me tumbé sobre una tabla de surf… ¡Qué sensaciones! ¡Alucinante! Y lo que no se me olvidará nunca fue aquella marea alta, con la playa abarrotada, olas de 1,5 metros, orilleras, y, de pronto, Fernando Peón (Masoka) se lanza a por la bomba del día, el take off fue brutal, pero la falta de agua propició… ¡Una clavada épica con rotura de tabla incluida!  De la que salió, levantó los dos cachos de tabla, que por cierto era preciosa, pintada como una cebra, y gran parte de la gente que estábamos en la playa nos pusimos a aplaudir y a silbar por el espectáculo ofrecido (Risas).
El tamaño, una de sus especialidades (foto cortesía A.S.)

-Eso que has hablado antes de “más mascado y fácil”… No sé si definirlo como una teoría, pero sí como una hipótesis que puede explicar el alto nivel técnico que tenéis tu hermano Pablo, tú y muchos surfistas de vuestra generación. Antes no había ‘evolutivos’ y aprendías a surfear con tablas muy cortas, con poca estabilidad, que hacían que los inicios fueran bastante complicados, pero que provocaban que el que aprendiese a coger olas con semejantes trastos fuese luego un pro o un máquina… ¿Compartes esta tesis?
-(Suspiro de reflexión) Creo que al costar más tenías que esforzarte mucho más que ahora. Todo lo que cuesta mucho al final se te arraiga más. Si un deporte te cuesta mucho aprender y luego realmente consigues ejercerlo, acabas siendo casi un máquina. Nosotros cuando empezamos, nuestra primera tabla fue un single, empezamos con resquicios que dejaban las generaciones anteriores, que se pasaron a tablas más finitas y abandonaron los singles o tablas más gordas, que al final eran casi como las evolutivas de hoy en día. La primera tabla que tuve fue, como muchas otras, compartida con mi hermano Pablo, era una Xpeedin’ single de tercera o cuarta mano; se la compramos a Pablo Merino, que era unos años mayor que yo y de una generación de surfistas de los cuales por una u otra razón pocos siguieron surfeando; creo recordar que nos costó unas 12.000 pesetas. Ese tipo de tablas eran buenísimas para empezar, ya que tenían volumen y flotaban mucho. Después llegó la moda de las mini tablas, ultra finas, con canales y  todo tipo de innovaciones para hacer un surfing más radical y moderno; de mis colegas, el primero en tener una de ésas fue Borja Ibarra; se la compró de segunda mano a Revuelta. Con el paso de los años las tablas de surf han evolucionado mucho y nosotros hemos visto todo el proceso.
-Pablo, Mirka, Deva, tú…Seguramente, me habré dejado alguno… ¿Los Solar tenéis el surf en el ADN?
-(Risas) Empezamos surfeando mi hermano Héctor, que posteriormente se dedicó a otros deportes, como el tenis, y luego Pablo y yo. Después vinieron mis sobrinas Mirka y Deva, conocidas mundialmente. Después está el padre de otros sobrinos, que es australiano, Robert Gunning, que tiene el surf en las venas. Y sus hijos son unos máquinas que ya están haciendo sus pinitos en campeonatos. (Carcajada) Somos tantos, que no sé si me dejo a alguien... Seguramente que alguien queda por ahí… ¡Bueno! Está mi sobrino Jonás, que vive en Canarias, otro surfero… No sé si lo tenemos en el ADN, pero el surfing nos ha calado; tal vez porque tenemos las olas muy cerca, y forma parte de la tradición familiar.
-A parte de hacer surfing también haces Stand Up Paddle, deporte del que fuiste no sé si ‘El pionero’ pero sí uno de los primeros en Cantabria…
-(Interviene) Es que es lo que comentaba antes, he pasado por tantas disciplinas… Empezamos por los rompe olas, bodyboard, surf, que es lo que más he practicado en mi vida, pero después he hecho longboard. El longboard me encantaba. Después, empecé con el Stand Up Paddle, que fue verlo en unas fotos de Laird Hamilton, y decir: “esto es una pasada”. Y llevo años ya haciéndolo y estoy enganchadísimo. Ahora mismo es más, me joraba decirlo, pero igual llevo más de un año sin surfear con una tabla de surf. Son etapas por las que vas pasando en la vida.

Con el SUP también se atreve con olas grandes (foto cortesía A.S).
-En el SUP eres famoso por ser de los pocos que se atreven a coger olas grandes en Cantabria. Se te ha visto por ejemplo en Santa Marina con condiciones bastante pasadas… ¿Por qué está ausencia de big wave riders? ¿Es más complicado a nivel técnico coger este tipo de condiciones con un SUP que con una tabla?
-Me metí en Santa Marina un día que estaba bastante potente y que no había gente… Técnica y habilidad, si realmente eres surfero y vienes del mundo de la tabla, el SUP de olas normalmente se te va a dar bien, tras un proceso de adaptación. En referencia a las olas grandes, el SUP cuenta con ventajas. El remo te da mucha más potencia de remada y esto te permite coger olas muy grandes. Que la gente apueste por el SUP en olas grandes o no, ya depende de los gustos y de la habilidad de cada uno.
-¿A quién recomendarías el SUP, a un surfero que quiere complementar el surf, con otra actividad, esos días que igual las condiciones no acompañan, o lo consideras una actividad que puede ser perfectamente independiente y no complementaría de la tabla?
-Puede ser complementaria y no complementaria. El Stand Up Paddle se lo aconsejo a todo el mundo, desde niños hasta mayores. ¿Qué tiene? Fundamentalmente, que no es como el surf, que te cuesta mucho aprender. El primer día ya estás de pie encima de la tabla, experimentando esa sensación que es maravillosa… Igual no tan placentera como en el surf; pero tu primer día ya puedes estar dando tus remaditas, tu paseo, y a los dos días puedes estar cogiendo olitas pequeñas. El SUP tiene una doble versión. Tiene una versión paisajística y de ir de tranqui, pero también tienes esa versión cañera de descarga de adrenalina. ¿Complemento del surf? Perfectamente. Lo que pasa es que hay un sector de surferos que es bastante reacio al Stand Up Paddle, porque ocupas más espacio, puedes coger más olas, tienes más ventajas a la hora de cogerlas… (Suspiro reflexivo) En el tema del SUP en olas hay que tener mucho cuidado, porque la comunidad surfera tiene mucha potencia, y por eso yo por ejemplo procuro ir a olas donde no haya surferos o muy pocos, para evitar problemas.
El Origen del SUP en Cantabria
-Entonces, por lo que cuentas, el Stand Up Paddle tiene un gran potencial de crecimiento en los próximos años en cuanto a número de practicantes, actividades económicas como creación de escuelas, organización de rutas…
-Es lo que más está creciendo ahora. No tengo datos ni estadísticas, pero no hay más que verlo. Yo empecé solo en el SUP en Los Locos y diría que casi en Cantabria, si me apuras
-(Le interrumpo) ¿Con la famosa tabla que trajo César Girón?
-Esa fue la primera tabla que tuve yo; pero  había tocado bastante antes otras tablas que eran de Ibón Amatriain. La oportunidad de probarlo surgió en un test de O’neill-Pukas en Gijón; cuando empezaron a sacar las tablas de test, vi a Ibón sacar un tipo Longboard y un remo, y me dije: “Esta es la mía”. Ibón dio un espectáculo tremendo, lo tenía dominado, no se cayó ni una vez. Nos contó que, en una visita de Hamilton, éste le había regalado la tabla de SUP…  ¡Los hay con suerte! La cosa es que después me metí yo y sin tener ni idea de remar comencé a hacer mis primeros pinitos en este deporte nuevo que tanto me ha enganchado. Me lo pasé de lujo, cogí unas olitas pequeñas y me prometí ahorrar y comprarme uno urgentemente. Después, llegó la historia de César Girón, que me dijo que tenía la tabla de SUP por ahí tirada, se la pedí y me la apalanqué durante un año, por cierto (risas).

Clavando el remo, demostrando su gran estilo (foto cortesía Alejo Solar).

-¿Se puede decir que fuiste el primero en Cantabria?
-Bueno, tanto no sé, la tabla era de César, pero aparentemente no se metía y yo empecé a meterme y  durante años, pero durante años, no había nadie con un paddle en Cantabria.
-Recientemente se te ha visto organizando travesías de SUP por el Besaya, ¿realmente la regeneración ambiental del río es tan espectacular como dicen?
-No se sabe lo que hay debajo, en el lodo, pero lo que es el agua, en cuanto se ha dejado de realizar vertidos, el resultado es espectacular. El mejor síntoma de ello es que haciendo travesías con Paddle hemos visto hasta nutrias. Bueno, siempre te encuentras compresas. Yo a La Concha la llamo ‘Compresa Point’ (carcajada). En lo de las travesías, los promotores de la primera ruta fuimos Helio Sanz, Néstor Díaz y yo. Hasta el momento hemos hecho tres o cuatro descensos con gente, probando diferentes caudales, y la verdad es que es una gozada. Es lo bueno del Paddle, que puedes aprovechar ríos, pantanos, lagos. Yo me voy todos los años en verano a Los Pirineos y es que, en lagos de alta montaña, a dos mil metros de altura, lo practicas.
-Entonces, supongo que el juego que te puede dar en Cantabria con bahías, rías, ríos, estuarios es inmenso ¿no?
-Cantabria es el paraíso el SUP. Tenemos olas, tenemos rías… Yo suelo llevar a gente a paseos por rías. Turismo de otra manera. Llevas a gente que no ha probado el SUP en la vida, a una ría que está como una balsa de aceite, no sopla viento, aprovechando la marea, y alucina.
-Como buen surfista has realizado muchos surfaris, ¿nos puedes hablar de alguno de ellos?
-Mis viajes han sido más como surfero que con el SUP, con el que es más difícil viajar. Aunque bueno, con el SUP he cogido ya olas en Francia, en Guethary, en Hossegor; en Asturias. Con el surf, viajes que me hayan marcado (hace una pausa, haciendo memoria)… A mí Canarias me encanta, para mí es el Hawai español. Después el primer viaje cañero que  nos hicimos a Indonesia en el 98, estuvimos en Bali, Sumbawa, Lombok… Cogimos unas olas impresionantes. Después, he estado en México… Brasil tiene un ambiente surfero increíble, nunca he visto tanta gente en el agua como en Florianópolis. Costa Rica y Madeira también fueron dos de los viajes que más me han gustado. Australia… Hay muchos que no puedes olvidar y te encantaría volver, pero no puedes. Ahora encima con los tiempos que corren tienes que estar aquí dando clases, en la tienda (desde al año 2000 tiene su propio negocio surfero, ‘Los Locos Surf Shop’, en Torrelavega). Los viajes se han cortado bastante. Así todo yo pienso que no hace falta irse lejos para disfrutar, hay buenas olas y bonitos lugares más cerca de lo que pensamos y nos enseñan en las revistas.

jueves, 10 de abril de 2014

Cambio climático y temporales en El Cantábrico. Entrevista a Cristina Izaguirre Lasa


Para la investigadora del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria (IH), Cristina Izaguirre Lasa (Santander. 1982),  las olas son “una radiografía” que muestra la buena o mala salud de los procesos dinámicos que se producen en nuestras playas. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad de Cantabria, Doctora en Ciencias y Tecnologías para la gestión de la costa, especialista en cambio climático y en clima marítimo, ganadora, en el año 2011, del premio de la Asociación Nacional de Constructores independientes (ANCI) por su tesis doctoral “Estudio de la variabilidad climática de valores extremos de oleaje”… Cristina posee un expediente que le convierte en la persona idónea para hacerle todas esas preguntas que el último invierno ha dejado en nuestra cabeza, junto a las imágenes de dunas partidas, paseos marítimos destrozados y olas entrando en lugares nunca antes imaginados.


Cristina Izaguirre (fuente IH Cantabria).
-Tu tesis, con la que conseguiste el premio ANCI en 2011, versaba sobre el ‘estudio de la variabilidad climática de valores extremos de oleaje’,  un tema que con los últimos temporales  ha cogido bastante vigencia…
-En la tesis tratábamos de entender la variabilidad, tanto en el espacio como en el tiempo, del oleaje extremal (el oleaje asociado a los temporales). El objetivo era entender muy bien los oleajes extremos del clima presente para poder inferir cómo cambiarán en el futuro. Para ello, utilizando datos históricos, estudiamos a distintas escalas espaciales (en todo el mundo, en el sur de Europa y América Latina y en el Mediterráneo español) cómo cambian los oleajes extremos según las estaciones, cómo cambian de unos años a otros, es decir, qué variabilidad interanual sufren en cada sitio, qué relación existe entre los oleajes extremales del Cantábrico con la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) o entre las olas extremas en el Pacífico sur con el fenómeno de El Niño, y qué tendencia de largo plazo se ha observado, si el oleaje extremal está aumentando o no en cada sitio. Una vez explorado el clima actual, lo que hicimos fue definir una metodología para poder inferir el oleaje extremal en el futuro para distintos escenarios de cambio climático. Con los temporales de este invierno el tema está de lo más candente, porque estos temporales pulverizan las estadísticas de los últimos 60 años, tanto en frecuencia de los eventos como en intensidad.


 -Precisamente, la violencia de esos últimos temporales y este invierno tan numeroso en borrascas han hecho que se hable abiertamente del ‘cambio climático’… ¿Realmente una de las consecuencias de este cambio es que los temporales sean cada vez más fuertes y que a su vez aumente su frecuencia?
-Hace poco ha salido el quinto informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), que es el principal grupo de expertos que estudia el cambio climático. Salió en septiembre y recoge los principales estudios y conclusiones sobre observaciones y proyecciones del clima.  En cuanto a las tormentas extratropicales, las borrascas que nos afectan a nosotros, sí que se ha observado un cambio en su trayectoria, desplazándose cada vez más a los polos. Es decir, que las tormentas del Atlántico Norte que nos afectan a nosotros cada vez se desplazan más hacia el norte. En cuanto a los cambios en la intensidad los estudios no son concluyentes, los resultados encontrados de cambio tienen mucha incertidumbre. En cuanto a los resultados de las proyecciones los resultados son también algo dispares. Los últimos estudios encuentran cambios futuros en la intensidad de los huracanes, siendo cada vez más intensos los de mayor categoría, pero los resultados respectos a las tormentas extratropicales no son concluyentes, no ofrecen suficiente certidumbre. Aquí hay que hacer una aclaración sobre cómo interpretar los resultados cuando hablamos de proyecciones de cambio climático, sobre cómo será el clima en el futuro, puesto que hay dos vías de análisis para inferir estos resultados. En primer lugar, utilizando las observaciones históricas y asumiendo la inercia del sistema climático, podemos extrapolar las tendencias obtenidas a un corto-medio plazo. Es decir, si encontramos que, en los últimos 60 años, ha habido un aumento del nivel del mar con una determinada tasa de crecimiento (mm/año), podemos estimar que, en el año 2040, el nivel del mar habrá ascendido lo correspondiente a esa tasa, y lo mismo con otras variables como la altura de ola, por ejemplo. Sin embargo, esta vía de análisis no es válida cuando nos planteamos un horizonte más alejado, como puede ser el final del siglo XXI. En este caso, la manera de abordar el problema es mediante proyecciones basadas en escenarios de cambio climático. El IPCC propone una serie de escenarios, es decir, de situaciones hipotéticas de cómo van a evolucionar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a lo largo del siglo. No son situaciones reales, sino hipótesis para, en función de ellas, evaluar como evolucionará el clima. En estos momentos hay cuatro nuevos escenarios, que intentan cubrir una casuística general de posibles evoluciones de las emisiones, desde seguir parecido a como estamos ahora, a ser más optimistas, más pesimistas, etc. La manera de evaluar los cambios en el clima en función de esos escenarios es ejecutando una serie de modelos climáticos (atmósfera-océano) que alimentados con esas condiciones de GEI, radiación, etc, nos dirán como aumentará la temperatura del ambiente, la temperatura del mar, el nivel del mar, como cambiarán la trayectoria e intensidad de las borrascas, etc. Hoy en día la comunidad científica sigue trabajando duramente en este tema puesto que temporales como los de este invierno, que nunca se habían registrado tan seguidos y tan intensos, da que pensar.
-¿De qué forma afectaría un cambio en la trayectoria de las borrascas a nuestro clima?
-El hecho de que la trayectoria de las borrascas se esté desplazando hacia el norte tiene consecuencias en el clima. En la lluvia y en la temperatura. A largo plazo dará lugar a menos precipitación y temperaturas más elevadas en el sur de Europa y más frío y humedad en el norte.
-Ya nos has dado un poco la clave, pero, en lo relativo a este invierno, que la gente dice que no recuerda uno tan lleno de temporales,  vosotros que tenéis, en el IH, registros de los últimos 50 ó 60 años… ¿Realmente ha sido tan duro, hay registros de alguno similar o peor?
-Este invierno ha sido excepcional. No tenemos registros ni constancia de una frecuencia tan grande de temporales como ha habido. De enero a marzo, prácticamente cada semana entraba uno. Además de la excepcionalidad de la frecuencia se ha dado también la excepcionalidad de la intensidad, por la altura de olas registradas. Ha habido otros años con temporales igual de grandes, pero tan seguidos y tantas veces con oleajes tan extremos no. Además este año un par de veces ha coincidido el pico de temporal con la pleamar. 
El Sardinero, en uno de los últimos temporales de marzo de 2014 (Foto Manel Fiochi)

 -Teniendo en el Instituto de Hidráulica ese archivo tan grande de temporales del último medio siglo, ¿qué conclusiones significativas habéis podido extraer? ¿Realmente está cambiando el clima en Cantabria o sigue las mismas pautas de siempre?
-Una vez conocido el ciclo natural, esos cambios en las estaciones, o cambios decadales, debidos a fenómenos atmosféricos u oceánicos, miramos la tendencia a largo plazo, a una escala mucho más larga, unos 60 años, y sí que en ciertos casos observamos un aumento en la altura de ola extrema en la cornisa cantábrica.
 -En el tema del cambio climático, parece que siempre existe un grupo de digamos escépticos que lo niegan y precisamente se escudan en que los registros de datos meteorológicos, con los que trabajáis los científicos, únicamente recogen los últimos 60 años y no épocas anteriores. Vienen a decir que al no tener registros, por ejemplo, del siglo XIX, no podemos saber si en aquel tiempo hubo fenómenos extremos similares…
-El cambio climático es algo evidente. El aumento de la temperatura, calentamiento global y aumento del nivel del mar (en el último siglo, una media de 1,7 mm/año y con una importante aceleración en los últimos años: entre 1993-2010 una media global de subida de 3 milímetros al año) es algo que nadie puede negar. Luego hay quien eso lo achaca a un efecto antropogénico, causado por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, y otros que dicen que no tiene por qué ser así, porque en otros momentos de la historia también hubo cambios en el clima abruptos.
 -¿Entonces, se puede decir que ya estamos viviendo las consecuencias de la subida del nivel del mar?
-La subida del nivel del mar es algo evidente y progresivo. No quiere decir que de un día para otro vaya a subir un metro, son unos milímetros al año (entre 1993-2010, una media a nivel global de tres milímetros al año), igual por eso no lo vemos como algo que nos afecte, pero ya nos está afectando.
-Y en qué cosas prácticas lo podemos notar en la costa de Cantabria...
-Que suba el nivel del mar provoca que la inundación por temporales que antes se producía una vez cada 50 años ahora o dentro de unos años se produzca cada 20, reduce el periodo de retorno. Lo que ha pasado en los últimos temporales, que se ha llevado la duna de Somo, de Liencres o ha afectado a El Sardinero... Eso lo llamamos un evento extremo de inundación, que es la consecuencia de varias circunstancias que contribuyen a esa cota de inundación. En primer lugar, la marea astronómica, lo que todos conocemos por marea a secas, y la que sabemos perfectamente cuándo sube y cuándo baja, y es la sobreelevación de agua debido a la atracción de los astros, luego, la marea meteorológica, que es la sobreelevación  del nivel del mar como consecuencia del viento y del déficit de presión, que viene asociado a una borrasca, la sobreelevación debida al oleaje -cada vez que viene una ola se produce una subida del nivel del mar- y por último también el aumento del nivel medio del mar, a la que contribuyen la expansión térmica, como consecuencia del calentamiento global (al aumentar la temperatura el agua se expande), y el deshielo (el aumento de temperatura contribuye al deshielo de glaciares y otras reservas de agua continentales y las principales placas de hielo de La Antártida y Groenlandia). La suma de todos estos factores es lo que provoca un evento extremo de inundación. Lo que antes ocurría una vez cada 50 años, en el futuro ocurrirá mucho más frecuentemente, porque uno de los factores (la subida del nivel medio del mar) está aumentando. El nivel del mar y las olas llegarán mucho más lejos y más frecuentemente. Se producirá un aumento en la intensidad y en la frecuencia en cuanto a inundación, pero también nos veremos afectados en cuanto a erosión en las playas. La subida del nivel del mar hace que nos vaya comiendo más la duna, la berma de la playa o lo que sea.
-Sin llegar a esos casos extremos de inundación, ¿la interacción de la marea astronómica con el aumento del nivel medio del mar, hará que las mareas sin necesidad de tener mucho coeficiente se internen más en tierra, hará esto por ejemplo que solo tengamos playas en marea baja?
-El hecho de que suba el nivel del mar hará que perdamos parte de las playas o zonas bajas por inundación permanente (lo que quedará bajo el futuro nivel del mar) y que el agua llegue a zonas que antes no se inundaban en la pleamar. Además de inundar, la subida del nivel del mar también genera erosión en las playas. Para adaptarse a ese nuevo nivel del mar, las playas pierden arena de su parte superior (la zona seca) y la desplazan a la zona baja (sumergida), un poco como lo que ha pasado en estos temporales, que se puede ver el mordisco en las dunas, por ejemplo en Liencres. A este respecto hemos elaborado un estudio para la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) sobre las consecuencias del cambio climático en la costa del Cantábrico debido a inundación permanente y eventos extremos de inundación. En el estudio hemos evaluado, para distintos escenarios (distintos supuestos de subida de nivel del mar, evolución de la cota de inundación y evolución del sistema socioeconómico), las consecuencias socioeconómicas y medioambientales para mediados y finales del siglo XXI. En estos momentos la OECC está corrigiendo el informe y próximamente lo publicará.

-Mencionas los últimos temporales y la erosión en las playas, ¿cómo afectan estos temporales extremos a los fondos de arena, a los picos? ¿Se regenerarán?
-Dentro de lo que es el ciclo normal de las playas sí. Las playas están en un equilibrio dinámico, durante el invierno no tienen la misma pinta que en verano. El perfil de playa cambia. En invierno, se produce una erosión mayor y la arena baja a la parte sumergida de la barra, y, durante el verano, va subiendo poco a poco la barra otra vez. ¿Qué pasa con estos temporales? Han sido tan fuertes, que han comido mucho la parte seca de la playa y arrastrado la arena a la parte sumergida. Si eso no está dentro de la variabilidad natural, puede que se haya llevado la arena mucho más al fondo y que no le dé tiempo a recuperarse para el verano, dentro de su ciclo normal. Y en el peor de los casos, si se ha llevado la arena muy lejos de lo que es la playa, puede que esa arena se pierda del sistema. Por ejemplo, en La Maruca, hace unos años había arena; hasta el 2008, en que los temporales se la llevaron y no ha vuelto. Si los temporales sacan la arena de los sistemas es probable que no vuelva. En teoría sí que se recuperarán las playas, puede que tarden un poco más, por la fuerza de los temporales que ha habido, pero se recuperarán… Por ahora…
-Has hablado de La Maruca que perdió su arena en 2008, ¿qué ocurre, por ejemplo, con playas como La Magdalena, que, en la actualidad, hay que hacer reposiciones de arena anualmente?
-La playa de La Magdalena no es una playa estable. Allí no hay arena. Nunca la ha habido. La zona del muro del campo de Polo es una ensenada de rocas y de manera natural no debería haber arena porque las corrientes hacen que se mueva y desaparezca de ahí. Por un motivo turístico o el que sea todos los años se tiene que regenerar estacionalmente, porque cada vez que llegan los temporales, en invierno, desaparece la arena; pero no es motivo de cambio climático, sino que de forma natural ahí no debería haber arena.

Medidas de adaptación

-Desde las administraciones se asegura que las playas estarán listas para el verano, ¿de alguna forma no se está todo reduciendo a un simple lavado de cara y se está obviando una mayor gravedad del problema? ¿Se podrían tomar medidas más profundas?
-Desde mi punto de vista habría que tomar medidas de adaptación y deberían irse tomando desde ya, puesto que los efectos del cambio climático son evidentes y los vamos a ir sufriendo cada vez más. Yo ahora estoy trabajando en una línea de investigación que es ‘Impactos y adaptación al cambio climático’. Si ahora lo que hacemos es poner todo tal cual estaba antes, es muy probable que cuando vengan nuevos temporales pase lo mismo, ocurran los mismos tipos de daños.
-Alguna medida concreta…
-Para evitar o intentar minimizar estos impactos la estrategia es adaptarse, pero para ello es necesario hacer estudios sobre cuál es el riesgo y cuáles son las medidas de adaptación que se pueden tomar. Hay muchos tipos de medidas. Se puede intentar proteger la costa, se puede optar por un retroceso de la costa, por un ‘Abandono’… Si las olas nos están llegando hasta aquí, nos podemos proteger con medidas de adaptación rígidas, como construir un dique, o medidas de adaptación más blandas como regenerar una duna, o crear una playa; o manglares y arrecifes de coral en otras zonas del mundo. O decidir abandonar una zona e irnos más atrás, que puede ser de lo más sostenible que haya; pero para poder determinar la estrategia, las políticas y medidas adecuadas es necesario hacer un buen diagnóstico del problema para no volver a caer en errores del pasado y, por ejemplo, no construir casas donde no se debería.

-Antes nos has hablado de El Niño y de la NAO... ¿Qué son realmente estos dos fenómenos y cómo nos afectan? 
- La NAO y El Niño son fenómenos de gran escala de tipo atmosférico y oceánico que lo que vienen a representar son situaciones de la atmósfera y el océano que condicionan el clima en amplias partes del mundo. La NAO está caracterizada por un sistema de baja presión sobre Islandia y un anticiclón sobre las Azores. Cuando la diferencia de presión en ambos puntos es positiva decimos que estamos en situación de NAO positiva y lo que implica es que las borrascas noratlánticas se desplazan más hacia el norte, dando lugar a tiempo seco y cálido en el sur de Europa. Esto del tiempo seco y cálido hay que entenderlo bien, se refiere a nuestros inviernos normales. Cuando el anticiclón sobre las Azores se intensifica o la borrasca sobre Islandia se debilita tendremos fase NAO negativa, lo que hace que las borrascas de desplacen más al sur y den lugar a inviernos más fríos y húmedos en nuestro país.  La NAO se puede tomar como un indicador de la actividad ciclónica o borrascosa y el hecho de poder inferir en el futuro como va a cambiar nos puede decir también como cambiará la intensidad, frecuencia y trayectoria de las borrascas. En cuanto al Niño, el nombre El Niño se refiere a la fase positiva del fenómeno EL Niño – Oscilación del Sur. Éste es un fenómeno acoplado atmósfera-océano por el que cada 3-7 años se producen alteraciones en el clima de Sudamérica, el Pacífico, Australia e Indonesia. La situación normal es que los vientos alíseos soplan en sentido este-oeste desplazando la capa superficial de agua tropical del Pacífico oriental hacia el oeste, dando lugar a un nivel más bajo del mar en las costas de Chile y Perú (donde el agua está más fría) y más alto en Australia (donde el agua está más caliente), este sistema genera también un afloramiento de agua fría en las costas de Chile y Perú, lo que enriquece enormemente las pesquerías de esta zona, entre otras cosas. Cuando, cada cierto tiempo, se produce una disminución en la intensidad de los vientos alíseos que retrae la lámina de agua cálida hacia las costas oestes de América del Sur estamos ante un fenómeno de Niño. Esto da lugar a consecuencias en el clima como lluvias torrenciales en la costa pacífica de América Latina, sequías en Australia e Indonesia y desplazamientos hacia el norte de las borrascas del Pacífico sur, lo que hace que lleguen más y mejores olas a las costas de California. En cambio en los años de Niño, los oleajes que llegan a las costas de Indonesia son menos persistentes y consistentes... Por otro lado, cuando los vientos alíseos se intensifican estamos ante una situación de Niña, en la que aumenta el nivel del mar y la temperatura del mar en las costas de Australia y disminuye en las de Chile y Perú, dando lugar a lluvias intensas en Oceanía y sequías en América del Sur. Además el fenómeno de El Niño es el fenómeno climático más importante pues tiene consecuencias e influencias en todo el globo.
 -Por último, también eres surfista, el hecho de hacer surfing, ¿te ha ayudado a comprender mejor las olas, su mecánica, sus ciclos?
-El surf me ha ayudado a ser más observadora de la naturaleza,  a intentar entender un poco mejor los procesos, por qué la arena está aquí, está allá... El surf me ha hecho comprender que las olas son una radiografía del fondo, te enseñan a entender dónde está colocada la barra, cómo se sitúa la arena.