jueves, 10 de abril de 2014

Cambio climático y temporales en El Cantábrico. Entrevista a Cristina Izaguirre Lasa


Para la investigadora del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria (IH), Cristina Izaguirre Lasa (Santander. 1982),  las olas son “una radiografía” que muestra la buena o mala salud de los procesos dinámicos que se producen en nuestras playas. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad de Cantabria, Doctora en Ciencias y Tecnologías para la gestión de la costa, especialista en cambio climático y en clima marítimo, ganadora, en el año 2011, del premio de la Asociación Nacional de Constructores independientes (ANCI) por su tesis doctoral “Estudio de la variabilidad climática de valores extremos de oleaje”… Cristina posee un expediente que le convierte en la persona idónea para hacerle todas esas preguntas que el último invierno ha dejado en nuestra cabeza, junto a las imágenes de dunas partidas, paseos marítimos destrozados y olas entrando en lugares nunca antes imaginados.


Cristina Izaguirre (fuente IH Cantabria).
-Tu tesis, con la que conseguiste el premio ANCI en 2011, versaba sobre el ‘estudio de la variabilidad climática de valores extremos de oleaje’,  un tema que con los últimos temporales  ha cogido bastante vigencia…
-En la tesis tratábamos de entender la variabilidad, tanto en el espacio como en el tiempo, del oleaje extremal (el oleaje asociado a los temporales). El objetivo era entender muy bien los oleajes extremos del clima presente para poder inferir cómo cambiarán en el futuro. Para ello, utilizando datos históricos, estudiamos a distintas escalas espaciales (en todo el mundo, en el sur de Europa y América Latina y en el Mediterráneo español) cómo cambian los oleajes extremos según las estaciones, cómo cambian de unos años a otros, es decir, qué variabilidad interanual sufren en cada sitio, qué relación existe entre los oleajes extremales del Cantábrico con la Oscilación del Atlántico Norte (NAO) o entre las olas extremas en el Pacífico sur con el fenómeno de El Niño, y qué tendencia de largo plazo se ha observado, si el oleaje extremal está aumentando o no en cada sitio. Una vez explorado el clima actual, lo que hicimos fue definir una metodología para poder inferir el oleaje extremal en el futuro para distintos escenarios de cambio climático. Con los temporales de este invierno el tema está de lo más candente, porque estos temporales pulverizan las estadísticas de los últimos 60 años, tanto en frecuencia de los eventos como en intensidad.


 -Precisamente, la violencia de esos últimos temporales y este invierno tan numeroso en borrascas han hecho que se hable abiertamente del ‘cambio climático’… ¿Realmente una de las consecuencias de este cambio es que los temporales sean cada vez más fuertes y que a su vez aumente su frecuencia?
-Hace poco ha salido el quinto informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), que es el principal grupo de expertos que estudia el cambio climático. Salió en septiembre y recoge los principales estudios y conclusiones sobre observaciones y proyecciones del clima.  En cuanto a las tormentas extratropicales, las borrascas que nos afectan a nosotros, sí que se ha observado un cambio en su trayectoria, desplazándose cada vez más a los polos. Es decir, que las tormentas del Atlántico Norte que nos afectan a nosotros cada vez se desplazan más hacia el norte. En cuanto a los cambios en la intensidad los estudios no son concluyentes, los resultados encontrados de cambio tienen mucha incertidumbre. En cuanto a los resultados de las proyecciones los resultados son también algo dispares. Los últimos estudios encuentran cambios futuros en la intensidad de los huracanes, siendo cada vez más intensos los de mayor categoría, pero los resultados respectos a las tormentas extratropicales no son concluyentes, no ofrecen suficiente certidumbre. Aquí hay que hacer una aclaración sobre cómo interpretar los resultados cuando hablamos de proyecciones de cambio climático, sobre cómo será el clima en el futuro, puesto que hay dos vías de análisis para inferir estos resultados. En primer lugar, utilizando las observaciones históricas y asumiendo la inercia del sistema climático, podemos extrapolar las tendencias obtenidas a un corto-medio plazo. Es decir, si encontramos que, en los últimos 60 años, ha habido un aumento del nivel del mar con una determinada tasa de crecimiento (mm/año), podemos estimar que, en el año 2040, el nivel del mar habrá ascendido lo correspondiente a esa tasa, y lo mismo con otras variables como la altura de ola, por ejemplo. Sin embargo, esta vía de análisis no es válida cuando nos planteamos un horizonte más alejado, como puede ser el final del siglo XXI. En este caso, la manera de abordar el problema es mediante proyecciones basadas en escenarios de cambio climático. El IPCC propone una serie de escenarios, es decir, de situaciones hipotéticas de cómo van a evolucionar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a lo largo del siglo. No son situaciones reales, sino hipótesis para, en función de ellas, evaluar como evolucionará el clima. En estos momentos hay cuatro nuevos escenarios, que intentan cubrir una casuística general de posibles evoluciones de las emisiones, desde seguir parecido a como estamos ahora, a ser más optimistas, más pesimistas, etc. La manera de evaluar los cambios en el clima en función de esos escenarios es ejecutando una serie de modelos climáticos (atmósfera-océano) que alimentados con esas condiciones de GEI, radiación, etc, nos dirán como aumentará la temperatura del ambiente, la temperatura del mar, el nivel del mar, como cambiarán la trayectoria e intensidad de las borrascas, etc. Hoy en día la comunidad científica sigue trabajando duramente en este tema puesto que temporales como los de este invierno, que nunca se habían registrado tan seguidos y tan intensos, da que pensar.
-¿De qué forma afectaría un cambio en la trayectoria de las borrascas a nuestro clima?
-El hecho de que la trayectoria de las borrascas se esté desplazando hacia el norte tiene consecuencias en el clima. En la lluvia y en la temperatura. A largo plazo dará lugar a menos precipitación y temperaturas más elevadas en el sur de Europa y más frío y humedad en el norte.
-Ya nos has dado un poco la clave, pero, en lo relativo a este invierno, que la gente dice que no recuerda uno tan lleno de temporales,  vosotros que tenéis, en el IH, registros de los últimos 50 ó 60 años… ¿Realmente ha sido tan duro, hay registros de alguno similar o peor?
-Este invierno ha sido excepcional. No tenemos registros ni constancia de una frecuencia tan grande de temporales como ha habido. De enero a marzo, prácticamente cada semana entraba uno. Además de la excepcionalidad de la frecuencia se ha dado también la excepcionalidad de la intensidad, por la altura de olas registradas. Ha habido otros años con temporales igual de grandes, pero tan seguidos y tantas veces con oleajes tan extremos no. Además este año un par de veces ha coincidido el pico de temporal con la pleamar. 
El Sardinero, en uno de los últimos temporales de marzo de 2014 (Foto Manel Fiochi)

 -Teniendo en el Instituto de Hidráulica ese archivo tan grande de temporales del último medio siglo, ¿qué conclusiones significativas habéis podido extraer? ¿Realmente está cambiando el clima en Cantabria o sigue las mismas pautas de siempre?
-Una vez conocido el ciclo natural, esos cambios en las estaciones, o cambios decadales, debidos a fenómenos atmosféricos u oceánicos, miramos la tendencia a largo plazo, a una escala mucho más larga, unos 60 años, y sí que en ciertos casos observamos un aumento en la altura de ola extrema en la cornisa cantábrica.
 -En el tema del cambio climático, parece que siempre existe un grupo de digamos escépticos que lo niegan y precisamente se escudan en que los registros de datos meteorológicos, con los que trabajáis los científicos, únicamente recogen los últimos 60 años y no épocas anteriores. Vienen a decir que al no tener registros, por ejemplo, del siglo XIX, no podemos saber si en aquel tiempo hubo fenómenos extremos similares…
-El cambio climático es algo evidente. El aumento de la temperatura, calentamiento global y aumento del nivel del mar (en el último siglo, una media de 1,7 mm/año y con una importante aceleración en los últimos años: entre 1993-2010 una media global de subida de 3 milímetros al año) es algo que nadie puede negar. Luego hay quien eso lo achaca a un efecto antropogénico, causado por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, y otros que dicen que no tiene por qué ser así, porque en otros momentos de la historia también hubo cambios en el clima abruptos.
 -¿Entonces, se puede decir que ya estamos viviendo las consecuencias de la subida del nivel del mar?
-La subida del nivel del mar es algo evidente y progresivo. No quiere decir que de un día para otro vaya a subir un metro, son unos milímetros al año (entre 1993-2010, una media a nivel global de tres milímetros al año), igual por eso no lo vemos como algo que nos afecte, pero ya nos está afectando.
-Y en qué cosas prácticas lo podemos notar en la costa de Cantabria...
-Que suba el nivel del mar provoca que la inundación por temporales que antes se producía una vez cada 50 años ahora o dentro de unos años se produzca cada 20, reduce el periodo de retorno. Lo que ha pasado en los últimos temporales, que se ha llevado la duna de Somo, de Liencres o ha afectado a El Sardinero... Eso lo llamamos un evento extremo de inundación, que es la consecuencia de varias circunstancias que contribuyen a esa cota de inundación. En primer lugar, la marea astronómica, lo que todos conocemos por marea a secas, y la que sabemos perfectamente cuándo sube y cuándo baja, y es la sobreelevación de agua debido a la atracción de los astros, luego, la marea meteorológica, que es la sobreelevación  del nivel del mar como consecuencia del viento y del déficit de presión, que viene asociado a una borrasca, la sobreelevación debida al oleaje -cada vez que viene una ola se produce una subida del nivel del mar- y por último también el aumento del nivel medio del mar, a la que contribuyen la expansión térmica, como consecuencia del calentamiento global (al aumentar la temperatura el agua se expande), y el deshielo (el aumento de temperatura contribuye al deshielo de glaciares y otras reservas de agua continentales y las principales placas de hielo de La Antártida y Groenlandia). La suma de todos estos factores es lo que provoca un evento extremo de inundación. Lo que antes ocurría una vez cada 50 años, en el futuro ocurrirá mucho más frecuentemente, porque uno de los factores (la subida del nivel medio del mar) está aumentando. El nivel del mar y las olas llegarán mucho más lejos y más frecuentemente. Se producirá un aumento en la intensidad y en la frecuencia en cuanto a inundación, pero también nos veremos afectados en cuanto a erosión en las playas. La subida del nivel del mar hace que nos vaya comiendo más la duna, la berma de la playa o lo que sea.
-Sin llegar a esos casos extremos de inundación, ¿la interacción de la marea astronómica con el aumento del nivel medio del mar, hará que las mareas sin necesidad de tener mucho coeficiente se internen más en tierra, hará esto por ejemplo que solo tengamos playas en marea baja?
-El hecho de que suba el nivel del mar hará que perdamos parte de las playas o zonas bajas por inundación permanente (lo que quedará bajo el futuro nivel del mar) y que el agua llegue a zonas que antes no se inundaban en la pleamar. Además de inundar, la subida del nivel del mar también genera erosión en las playas. Para adaptarse a ese nuevo nivel del mar, las playas pierden arena de su parte superior (la zona seca) y la desplazan a la zona baja (sumergida), un poco como lo que ha pasado en estos temporales, que se puede ver el mordisco en las dunas, por ejemplo en Liencres. A este respecto hemos elaborado un estudio para la Oficina Española de Cambio Climático (OECC) sobre las consecuencias del cambio climático en la costa del Cantábrico debido a inundación permanente y eventos extremos de inundación. En el estudio hemos evaluado, para distintos escenarios (distintos supuestos de subida de nivel del mar, evolución de la cota de inundación y evolución del sistema socioeconómico), las consecuencias socioeconómicas y medioambientales para mediados y finales del siglo XXI. En estos momentos la OECC está corrigiendo el informe y próximamente lo publicará.

-Mencionas los últimos temporales y la erosión en las playas, ¿cómo afectan estos temporales extremos a los fondos de arena, a los picos? ¿Se regenerarán?
-Dentro de lo que es el ciclo normal de las playas sí. Las playas están en un equilibrio dinámico, durante el invierno no tienen la misma pinta que en verano. El perfil de playa cambia. En invierno, se produce una erosión mayor y la arena baja a la parte sumergida de la barra, y, durante el verano, va subiendo poco a poco la barra otra vez. ¿Qué pasa con estos temporales? Han sido tan fuertes, que han comido mucho la parte seca de la playa y arrastrado la arena a la parte sumergida. Si eso no está dentro de la variabilidad natural, puede que se haya llevado la arena mucho más al fondo y que no le dé tiempo a recuperarse para el verano, dentro de su ciclo normal. Y en el peor de los casos, si se ha llevado la arena muy lejos de lo que es la playa, puede que esa arena se pierda del sistema. Por ejemplo, en La Maruca, hace unos años había arena; hasta el 2008, en que los temporales se la llevaron y no ha vuelto. Si los temporales sacan la arena de los sistemas es probable que no vuelva. En teoría sí que se recuperarán las playas, puede que tarden un poco más, por la fuerza de los temporales que ha habido, pero se recuperarán… Por ahora…
-Has hablado de La Maruca que perdió su arena en 2008, ¿qué ocurre, por ejemplo, con playas como La Magdalena, que, en la actualidad, hay que hacer reposiciones de arena anualmente?
-La playa de La Magdalena no es una playa estable. Allí no hay arena. Nunca la ha habido. La zona del muro del campo de Polo es una ensenada de rocas y de manera natural no debería haber arena porque las corrientes hacen que se mueva y desaparezca de ahí. Por un motivo turístico o el que sea todos los años se tiene que regenerar estacionalmente, porque cada vez que llegan los temporales, en invierno, desaparece la arena; pero no es motivo de cambio climático, sino que de forma natural ahí no debería haber arena.

Medidas de adaptación

-Desde las administraciones se asegura que las playas estarán listas para el verano, ¿de alguna forma no se está todo reduciendo a un simple lavado de cara y se está obviando una mayor gravedad del problema? ¿Se podrían tomar medidas más profundas?
-Desde mi punto de vista habría que tomar medidas de adaptación y deberían irse tomando desde ya, puesto que los efectos del cambio climático son evidentes y los vamos a ir sufriendo cada vez más. Yo ahora estoy trabajando en una línea de investigación que es ‘Impactos y adaptación al cambio climático’. Si ahora lo que hacemos es poner todo tal cual estaba antes, es muy probable que cuando vengan nuevos temporales pase lo mismo, ocurran los mismos tipos de daños.
-Alguna medida concreta…
-Para evitar o intentar minimizar estos impactos la estrategia es adaptarse, pero para ello es necesario hacer estudios sobre cuál es el riesgo y cuáles son las medidas de adaptación que se pueden tomar. Hay muchos tipos de medidas. Se puede intentar proteger la costa, se puede optar por un retroceso de la costa, por un ‘Abandono’… Si las olas nos están llegando hasta aquí, nos podemos proteger con medidas de adaptación rígidas, como construir un dique, o medidas de adaptación más blandas como regenerar una duna, o crear una playa; o manglares y arrecifes de coral en otras zonas del mundo. O decidir abandonar una zona e irnos más atrás, que puede ser de lo más sostenible que haya; pero para poder determinar la estrategia, las políticas y medidas adecuadas es necesario hacer un buen diagnóstico del problema para no volver a caer en errores del pasado y, por ejemplo, no construir casas donde no se debería.

-Antes nos has hablado de El Niño y de la NAO... ¿Qué son realmente estos dos fenómenos y cómo nos afectan? 
- La NAO y El Niño son fenómenos de gran escala de tipo atmosférico y oceánico que lo que vienen a representar son situaciones de la atmósfera y el océano que condicionan el clima en amplias partes del mundo. La NAO está caracterizada por un sistema de baja presión sobre Islandia y un anticiclón sobre las Azores. Cuando la diferencia de presión en ambos puntos es positiva decimos que estamos en situación de NAO positiva y lo que implica es que las borrascas noratlánticas se desplazan más hacia el norte, dando lugar a tiempo seco y cálido en el sur de Europa. Esto del tiempo seco y cálido hay que entenderlo bien, se refiere a nuestros inviernos normales. Cuando el anticiclón sobre las Azores se intensifica o la borrasca sobre Islandia se debilita tendremos fase NAO negativa, lo que hace que las borrascas de desplacen más al sur y den lugar a inviernos más fríos y húmedos en nuestro país.  La NAO se puede tomar como un indicador de la actividad ciclónica o borrascosa y el hecho de poder inferir en el futuro como va a cambiar nos puede decir también como cambiará la intensidad, frecuencia y trayectoria de las borrascas. En cuanto al Niño, el nombre El Niño se refiere a la fase positiva del fenómeno EL Niño – Oscilación del Sur. Éste es un fenómeno acoplado atmósfera-océano por el que cada 3-7 años se producen alteraciones en el clima de Sudamérica, el Pacífico, Australia e Indonesia. La situación normal es que los vientos alíseos soplan en sentido este-oeste desplazando la capa superficial de agua tropical del Pacífico oriental hacia el oeste, dando lugar a un nivel más bajo del mar en las costas de Chile y Perú (donde el agua está más fría) y más alto en Australia (donde el agua está más caliente), este sistema genera también un afloramiento de agua fría en las costas de Chile y Perú, lo que enriquece enormemente las pesquerías de esta zona, entre otras cosas. Cuando, cada cierto tiempo, se produce una disminución en la intensidad de los vientos alíseos que retrae la lámina de agua cálida hacia las costas oestes de América del Sur estamos ante un fenómeno de Niño. Esto da lugar a consecuencias en el clima como lluvias torrenciales en la costa pacífica de América Latina, sequías en Australia e Indonesia y desplazamientos hacia el norte de las borrascas del Pacífico sur, lo que hace que lleguen más y mejores olas a las costas de California. En cambio en los años de Niño, los oleajes que llegan a las costas de Indonesia son menos persistentes y consistentes... Por otro lado, cuando los vientos alíseos se intensifican estamos ante una situación de Niña, en la que aumenta el nivel del mar y la temperatura del mar en las costas de Australia y disminuye en las de Chile y Perú, dando lugar a lluvias intensas en Oceanía y sequías en América del Sur. Además el fenómeno de El Niño es el fenómeno climático más importante pues tiene consecuencias e influencias en todo el globo.
 -Por último, también eres surfista, el hecho de hacer surfing, ¿te ha ayudado a comprender mejor las olas, su mecánica, sus ciclos?
-El surf me ha ayudado a ser más observadora de la naturaleza,  a intentar entender un poco mejor los procesos, por qué la arena está aquí, está allá... El surf me ha hecho comprender que las olas son una radiografía del fondo, te enseñan a entender dónde está colocada la barra, cómo se sitúa la arena.

sábado, 8 de marzo de 2014

Surf y Ciencia. Entrevista a Felipe Fernández Pérez, Pipe



  Los más jóvenes no lo sabrán, pero hubo un tiempo en que saber si había olas sin asomarse a la playa era una labor cabalística, propia de oráculos, de gurús, de profetas... En todo grupo de amigos, había un ‘iluminado’ que se encargaba de interpretar los partes, los signos, las señales (una de las más míticas era la de mirar si había espuma en Cabo Menor)… y sobre él recaía la tremenda responsabilidad de decidir cuándo se iba a la playa o no. Y aún así, no eran raras las veces que ibas y te encontrabas aquello más plato que el estanque de Mataleñas o pasado y volvías por donde habías venido, con la tabla y el traje secos, cagándote en el del tiempo de TVE o en el parte meteorológico del Diario Montañés que anunciaba “mar de fondo de dos a tres metros, aumentando a cinco metros al final del día”, previo intento de estrangulamiento del iluminado, que seguía sin explicarse lo que había fallado. Hoy en día las webcams, las páginas de predicción de olas o de información marítimo-meteorológica en tiempo real te hacen ir casi sobre seguro.  Unos avances científico-tecnológicos que se deben a personas como el biólogo Felipe Fernández Pérez ‘Pipe’ (Santander.1978), que desarrolla su trabajo en el Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria. Pipe, experto en sistemas de información geográfica y coordinador del equipo de Tecnologías de la Información del mencionado centro, ha participado activamente en el desarrollo de programas como Surf Spots, que permite seguir en tiempo real el estado de los principales spots de Cantabria.
El biólogo Felipe Fernández. (Foto IH Cantabria)

-¿Cuál es tu función en el Instituto de Hidráulica Ambiental ‘IH Cantabria’?
-Yo me encargo de coordinar el equipo de tecnologías de la Información. Nuestras tareas se dividen en tres grandes bloques:  gestionar la información espacial del IH (datos), proporcionar capacidad de cálculo a los investigadores mediante la gestión de clusters (superordenadores) y hacer desarrollo de software específico a partir de las metodologías generadas por nuestros investigadores. Es, en este último caso, donde tenemos aplicaciones desarrolladas que pueden ser de interés para el surfista. Por un lado, llevamos la gestión de la Red Vigía y por otro una aplicación orientada directamente al mundo del surf, Surf Spots (http://surfspots.es/). En la Red Vigía, nos encargamos de recibir los datos, gestionarlos, analizarlos y hacerlos públicos mediante la Web www.redvigia.es . Éste es un servicio que damos al Gobierno de Cantabria, concretamente a la Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio y Urbanismo bajo un proyecto orientado al monitoreo y la gestión de la calidad de las aguas de Cantabria y así cumplir con la Directiva Marco del Agua. Surf Spots es un desarrollo interno del IH Cantabria que hace uso de diversas fuentes de información (red vigía, imeteo, aemet, etc) y modelos estadísticos para ampliar la información proporcionada a los spots de surf, incluyendo un índice de surfeabilidad generado por uno de nuestros investigadores en su tesis doctoral (Antonio Espejo).
-Háblanos un poco más de Surf Spots…
Grupo de trabajo del Instituto de Hidráulica Ambiental de Cantabria.
-Fue una iniciativa que empezamos justo con la Red Vigía. Nosotros nos encargamos de recibir los datos. Tenemos dos boyas, una enfrente de La Virgen del Mar (a la hora de hacerse la entrevista acababa de ser recuperada por una embarcación, mientras iba a la deriva con rumbo a Francia, por culpa de los temporales) y otra en Santoña, que te están proporcionando datos en tiempo real cada hora. Yo, como hacía surf, miraba la boya de la Virgen del Mar y, en función de los datos que había, podía saber si había olas en Somo, en Liencres o en El Sardinero. Windguru por ejemplo es un modelo y no te permite hacer eso. Así surgió la idea de empezar a hacer Surf Spots. Más o menos con la lógica empezamos a colorear con puntos los spots. Luego, ya entró el Grupo de Clima y ellos nos proporcionaron el oleaje real en cada spot.

-Los sistemas de predicción de olas con los años se han vuelto cada vez más fiables con sus pronósticos, sobre todo  con 24 horas de antelación, pero para el mundo del surfing resulta crucial que su fiabilidad aumente con predicciones a más largo plazo, por cuestiones como pueden ser los propios torneos, que, muchas veces, se eternizan, con los periodos de espera de olas, o la necesidad de hacer viajes y prepararlos con cierta antelación. ¿Podremos conseguir programas que nos predigan las olas que va a ver dentro de una semana, un mes…?
-Esa cuestión fue justo la tesis de Antonio Espejo, un investigador que colaboró en la generación de Surf Spots. Y él lo que hace en la tesis es evaluar a nivel mundial en dónde se dan con mayor exactitud a lo largo de todo el año los mejores pronósticos para diferentes spots. Luego, hizo un estudio más a nivel regional y luego ya lo aplicamos a nivel local con Surf Spots. En el trabajo de predecir lo que va a pasar se han hecho muchos avances y uno de estos avances es la tesina de Antonio Espejo. Aquí es muy importante diferenciar la predicción de lo que es el tiempo real. En la predicción, te basas en un modelo numérico para poder predecir que es lo que va a pasar, por ejemplo, en las próximas 48 horas.  Windguru para poder ejecutar el modelo necesita saber las condiciones actuales, de modo que parte de una información actual real para poder ejecutarse y modelar lo que podría pasar. El resultado del modelo es una predicción. Mientras que en tiempo real, como en las boyas, te da lo que está pasado. En Surf Spots en lugar de modelizar con un análisis numérico muy intensivo, te coge información en tiempo real y te la traslada a los otros spots, a partir de una serie de propagaciones que se han hecho anteriormente. Por tanto, el concepto es diferente. Por un lado, está Windguru, que te hace previsiones en el futuro; y otra cosa es lo que hacemos en Surf Spots: tiempo real y en función de todos los posibles casos que tenemos almacenados en la base de datos te dice: “Ah, pues estás en este caso, porque las dos boyas están dando esta información, te selecciona el caso y te dice, por ejemplo: En Somo hay una probabilidad muy alta de que haya este tipo de ola y te da un tamaño de la ola”.

-Tal y como dices, Surf Spots es muy efectivo para saber si hay olas en tiempo presente, pero ¿tenéis pensado en un futuro desarrollarlo para que haga predicciones a más largo plazo, pensando en turistas que quieran planificar sus vacaciones en Cantabria en función de las olas?
Felipe Fernández, todo un Waterman.
-Ahora mismo mis compañeros han puesto en modo operacional un modelo de predicción de oleaje para Brasil y Omán mediante un modelo llamado SWAN (http://www.swan.tudelft.nl/). No dudo que lo utilicemos a corto plazo para las costas españolas en algún proyecto y podamos incorporarlo en Surf Spots. Es una de las mejoras que tenemos presentes para futuras versiones.
-Otra de las grandes diferencias entre ambos sistemas, es que Windguru deja cierta interpretación al surfista, que puede poner en juego sus conocimientos y experiencia sobre sus spots, pero Surf Spots directamente te dice si hay olas o no, y hasta las puntúa. ¿Habéis recibido quejas de locales por esto? 
-Sí que algunos locales nos han dicho que se lo estamos poniendo muy fácil a los neófitos del surfing, que se lo damos todo mascado. Pero en el índice de surfeabilidad al no contemplar la formación de fondos de arena, el conocimiento del local es muy importante para saber si un pico está funcionando bien o mal.   
-¿En la actualidad, estáis haciendo en el IH alguna investigación relacionada con el surf?
-Aquí se hizo la tesina de Antonio Espejo, y, ahora mismo, específica de surf, en temas de surfeabilidad, no se están haciendo, pero sí que contamos con los modelos y los instrumentos, como puede ser el tanque, para poder hacer experimentación con ello.
Los últimos temporales
-Cambiando de tema, supongo que con tantas borrascas y temporales,  en el Instituto de Hidráulica Ambiental, no os habrán faltado los temas de conversación estos días…
-La verdad es que sí que han venido las borrascas muy seguidas, pero tampoco es anormal que haya estos mares por estas fechas. El tamaño de olas que se han generado con estas borrascas es habitual para esta época, a lo que no estamos acostumbrados es a que las borrascas hayan generado oleaje tras oleaje sin dar ni un respiro. Por otra parte, está el hecho singular de que coincidan las mayores olas generadas por una de estas borrascas con una pleamar de un coeficiente muy alto, que es lo que ha generado los destrozos.
-En referencia a eso último… ¿Realmente lo que ocurrió el pasado 2 de febrero en nuestras costas se debió a la fatal coincidencia de un gran temporal con una marea de gran coeficiente o ha habido algo más que lo haya hecho tan destructivo?
-No. Lo principal ha sido el coeficiente. Ha habido un coeficiente de 110, que justo coincidió las olas de mayor altura con el coeficiente máximo de pleamar. Eso provocó que la cota de agua saliese por donde salió.
Navegando en la Bahía de Santander.

-¿Al igual que el Instituto Nacional de  Meteorología hace balances mensuales/ anuales de precipitaciones, temperaturas, y establece si un año es seco o húmedo, cálido o frío, en el IH, con toda la información que manejáis, podéis establecer cómo ha sido un año en lo que a olas se refiere?
-Mis compañeros del Grupo de Clima generan unas bases de datos que tienen 60 años de antigüedad, y han sido modeladas para ver cuál ha sido la evolución desde el pasado y también para predecir el futuro. A través de estas bases de datos se puede visualizar, con una escala diferente, lo que es el cambio climático. Cuando ocurre una tormenta muy devastadora tendemos inconscientemente a hablar del cambio climático, pero con una tormenta no puedes evaluar el cambio climático. Necesitas una escala temporal mucho mayor, que es con la que ellos (los del grupo de Clima) hacen los análisis del cambio climático. Aquí lo que tenemos son clusters, que les permiten modelar toda la información de oleaje, de las boyas, de información meteorológica y predecir lo que puede pasar.
-Una de las consecuencias del cambio climático es que se derritan los polos y la subida del nivel del mar. ¿Esta es una amenaza presente o es más a largo plazo? ¿Qué consecuencias tendría para el surf?
-Yo no soy experto en esa materia, pero por lo que comentan mis compañeros la subida del nivel del  mar y el cambio climático afectan a las tormentas. Por lo que parece el cambio climático generaría tormentas mucho más fuertes, y por tanto, un mayor oleaje. En lo que se refiere a las costas, la subida del nivel del mar generaría erosiones diferentes. Las playas se verían afectadas, los fondos también y por tanto los spots no escaparían de este cambio. Que sea a mejor o a peor, está todavía por cuantificar.
-La mayoría de las playas de aquí son beach breaks. Temporales como éstos afectarán a los spots al modificar los fondos de arena…
-Todas las playas al final tienden a estabilizarse, como un estuario, como puede ser la barra de El Puntal. El que venga un maretón como el que ha venido, sí, provoca cambios en el fondo, en el sustrato, en la sedimentación, pero, luego, a lo largo del tiempo, todo vuelve a su sitio.
-Eso en cuanto a la acción de la naturaleza se refiere, pero la gran amenaza para las olas son las obras de ingeniería del hombre, los diques, escolleras…
- Un ejemplo está en Laredo, donde con el puerto antiguo las olas se cogían justo delante de lo que era el muro del puerto. Ahora con el nuevo puerto se ha formado una nueva ola que sólo funciona con coeficientes muy grandes y en bajamar. Se ha generado una ola ahí que es bastante seca y potente, que la gente ni siquiera explota.

-No todo es trabajo… ¿Cuándo empezaste a hacer surf?
-Empecé con mi primo a los trece años en el Camello haciendo boogie. En el tema del surf, me decanto por tres actividades: Surf con longboard o tabla corta con volúmenes generosos, como bien dice Rob Machado: “el volumen es tu amigo” (risas). Luego, Surf con Stand Up Paddle. Y por último, surf kite, coger olas con cometa es uno de los deportes que más me gusta y creo que será un boom en los próximos años. El que lo prueba se engancha. Las marcas que me promocionan son Queko y Piratex.
Tablas con volumen, su opción preferencial para el surf.
-¿El stand up paddle y el surf kite se complementan bien con el surf los días que no hay olas o que el viento no es bueno para pillar olas?
-Yo creo que se compaginan perfectamente, porque con SUP, un día que no haya absolutamente nada de olas y de viento, puedes salir a darte un paseo por la bahía o por diferentes estuarios de Cantabria. Luego el kite surf es perfecto para días que haya olas y viento fuerte del nordeste o vientos  nortes, que te dejan fatal las olas. Sólo hay un pequeño punto en el que no puedes hacer ni Stand up paddle, ni surf ni kite. Es cuando hay un viento alrededor de diez nudos, porque no puedes hacer Stand up paddle por el viento, no puedes hacer kite por no tener suficiente viento y normalmente ese viento con componentes malos, Norte, te destrozan las olas. Ahí lo único que te queda es irte a pescar (sonríe).
-Antes has hablado del boom que puede ser en un futuro el kite. ¿No crees que nos hemos centrado mucho en vender el surf y se ha dejado a un lado otras disciplinas que se pueden ejercitar en la costa de Cantabria?
-Cantabria no es para el kite como otros destinos mundiales como Tarifa, pero sí que es una disciplina que para gente que está entrenando para competir en surf sería perfecta; porque sí que te da todo el balance de pesos, velocidad, control de la tabla en velocidad, los giros... El surf kite, que vas sin straps, te permite tener unas habilidades y mejorar muy rápido, porque, en una sesión de surf, encima de una tabla, estás minutos como mucho, pero en el kite estás dos horas navegando y estás dos horas girando o balanceando tu peso y sabiendo hasta qué punto puedes girar con una tabla, si las quillas te vienen bien, te vienen mal... Es un complemento para la gente que viene del surf cojonudo. Que Cantabria vaya a ser un destino turístico igual no tanto, porque aquí se hace bastante kite con vientos del Oeste, Gallegos, que son muy fríos e incómodos; pero sí es verdad que ha habido gente que ha estado en los  mejores spots de surf kite en el mundo y que han coincidido con días buenos aquí y han dicho que es de los mejores sitios. En verano tenemos el embalse del Ebro, que es de los mejores spots que hay, porque los vientos funcionan con el térmico. Hay días en verano que no hay olas, no hay surf, no hay SUP, y tienes la opción de ir al embalse del Ebro a hacer Kitesurf.
-¿Qué importancia ha tenido el surf en las decisiones que has tomado en tu vida?
-Me gusta estar cerca de la costa, y practicar surfing me supone olvidarme un poco del estrés que pueda ser el trabajo, o cualquier otro problema. Al final en mi vida tuve la elección de irme a Madrid o cualquier otra ciudad y preferí quedarme en Santander principalmente por el mar.

domingo, 26 de enero de 2014

A vueltas con las tablas de surf



  Darse una vuelta por el pico y echar un vistazo a las tablas de los surfistas invita al pensamiento y la reflexión. Nunca el surfista ha tenido tanto donde elegir para crear su quiver, pero la hegemonía de la tabla corta de tres quillas es total y absoluta.  Desde hace unos años, al ‘mágico’ thruster se le viene atribuyendo, de forma invariable, en exclusividad, una serie de valores y ventajas sobre el resto de tablas, sin tener en cuenta otros factores decisivos para un deslizamiento óptimo, como el nivel del propio surfista y la calidad de las olas. Tal vez, el prestigio que tienen las tablas realizadas por un determinado shaper tenga algo que ver con que las usan los mejores surfistas del planeta o que se emplean en los mejores spots del mundo, en las mejores condiciones posibles, tras días o semanas de espera, durante las competiciones. Para ser más ecuánimes, habría que trasladar estas tablas de competición a spots locales, autóctonos, en días normales, en baños rutinarios y en surfistas medios y ver lo que pasa. Entonces, sí que nos podríamos hacer las siguientes preguntas: ¿Es realmente la mejor tabla para tanta gente? ¿Es lo más versátil y adecuado que existe para un surfer que, esté la marea alta o baja, este grande o pequeño, bueno de viento o tocado, se mete siempre con la misma tabla? ¿Puede haber gente que sacaría más rendimiento de sus baños habituales o de sus condiciones técnico/físicas con otro tipo de tabla? Dicho de otro modo ¿puede haber gente que no sabe lo que se está perdiendo o se esté estancando en su evolución por culpa de estar usando una tabla simplemente porque es la que usa todo el mundo o el campeón del mundo?

 Sobre este tema, Manel Fiochi, que tuvo un peso decisivo, en España, en cuanto a la evolución de las tablas y del estilo se refiere, y se le puede considerar uno de los importadores del surfing moderno y de muchas de las maniobras actuales, se muestra claro y contundente a la hora de recordar el papel de las olas como determinante en la efectividad o no de una tabla:  “Olas buenas con cualquier tipo de tabla disfrutas”.

 Respecto a la gran hegemonía de la tabla corta, fenómeno que en su época ya empezaba a palparse y hoy en día es crónico, Manel lanza la siguiente hipótesis: Las tablas de repente fueron disminuyendo paulatinamente de tamaño y por narices si no tenías la más pequeña, no eras PRO, por otra parte, que es lo que critico, y como Cantabria no es Hawai, se tenían tablas inadecuadas para el 90% de las olas que realmente podías encontrar en casos normales”. 
  El apunte de “tenías que llevar una tabla pequeña por narices para ser un  pro”, viene que ni pintado  para poner de manifiesto ese fenómeno de hoy en día, que es el reparo que tiene la gente a llevar tablas de volumen por miedo a ver su reputación mermada, o su antigüedad disminuida a ojos del prójimo. Un prójimo que pone mala cara, los días que las olas no son muy cañeras, cuando un surfer osa irrumpir en el pico con una tabla de mayor volumen. Es entonces cuando la hegemonía del thruster se pone en entredicho y el incondicional thrustero, en lugar de asumir que su tabla, como todas, tiene lagunas, y acatar el precio de jugar en ese black jack lleno de variables que son las olas, siempre a la misma carta, recurre a los malos gestos, a la intimidación o argumentos alegales y extraídos de la manga, como un tahúr que no reconoce su propia derrota, de que los tabloneros no pueden acaparar el pico y tienen que compartir las olas.

La conclusión de Manel, tras casi cincuenta años de surf, y habiendo conocido de primera mano la evolución de las tablas, es de una contundencia esclarecedora: 
“Con olas buenas cualquier tabla, grande o pequeña vale para ir con velocidad, que es lo que hay que conseguir. Ir lo mas rápidamente posible para poder hacer alguna que otra maniobra.; pero aquí en general está malo de narices, así que cambiamos de tabla creyendo que nos irá mejor, y es una equivocación, porque el problema no está en la tabla, está en las olas. Esto que digo puede sonar fatal, pero pasar un verano en Biarritz, te haría pensar así y preguntarte por qué en Cantabria las olas son tan malas y aquí (por Francia) tan buenas. Es porque a veces el mundo es injusto, pero sería peor si viviéramos en Palencia o ,Burgos, eso sí que sería una putada”.
    Unas palabras, las de esta leyenda del surf español, que recuerdan a la conversión sufrida por Nat Young, que pasó de ser a finales de los sesenta, el profeta que anunciaba con rotundidad el fin de la era de la tabla larga y del estilo noseriding, a rectificar y apadrinar años después el campeonato mundial de longboard. Young, al igual que Fiochi, recuerda “la necesidad  de usar el vehículo  apropiado a cada situación, ¡Y a veces eso significa una tabla larga!”.

 Preguntas surfexistenciales que se resumen en una sola: ¿quién se tiene que adaptar, la tabla al surfista o el surfista a la tabla? En una época donde el abanico de tablas, la existencia de talleres son tan grandes y el comercio internacional o Internet te permiten adquirir cualquier tipo de tabla en cualquier lugar del planeta, la respuesta parece evidente.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Entrevista a Manel Fiochi Parte II




Imagen más o menos actual de Manel Fiochi.
Tal y como vimos, en la primera parte de su entrevista, Manel Fiochi (Santander. 1950) tuvo un papel clave en la evolución del surfing en España, trayendo aquella primera tabla corta a Santander, procedente de Francia. En esta segunda entrega, Manel nos relata lo que supuso aquella tabla para su generación, la llegada del invento, el descubrimiento de spots hoy en día archiconocidos como Los Locos, o su famoso viaje a Inglaterra de 1969, en el que dio a conocer al extranjero las tablas que ya se hacían en Cantabria y en el que posiblemente se convirtió en el primer español en competir en un torneo internacional… Pinceladas de una biografía de toda una personalidad en el mundo del surf, que, a menudo, no ha sido valorada en su justa medida; pero que es un Actor principal y con mayúsculas de una historia que, sin él, no habría sido la misma.
-Descubriste Santa Marina, fuiste de los primeros cántabros en surfear en Mundaka, en Rodiles… Puede decirse, por tanto, que eres un pionero en olas grandes… ¿Cuál crees que era y es la clave para enfrentarse a este tipo de condiciones extremas?
-Indudablemente saber nadar bien y defenderte en el agua. Esta es una condición que cumplíamos a rajatabla todos los que más tarde fuimos surfers, el grupo de amigos; tanto mis hermanos, como Carlos Beraza o Merodio. Todos nosotros veníamos de la natación y estábamos familiarizados con el agua a nivel de competición. La seguridad que teníamos en el medio fue la que nos permitió hacer surf.
-En aquella época, supongo que no habría quiver y tendrías una única tabla para todo tipo de olas…
-Al principio de todo no teníamos tablas. Mi hermano Jesús, bastante tiempo antes de traer su famosa tabla roja, la que vino en el autobús del Racing, aprovechando que mi padre era directivo, trajo también de Biarritz, a donde iba todos los veranos, otra tabla de madera; pero era para coger las olas tumbado, como lo que ahora llaman body board. Las cogíamos sin usar aletas. Con este tipo de tabla nos empezamos a desenvolver en el agua con la característica nueva de coger las olas, que no se nos había ocurrido hasta entonces. Luego, sólo él (Jesús) tenía tabla. En aquella época, era tan importante el ver tablas, ver lo que no teníamos aquí, que cada vez que venía un pobre guiri, no hacíamos más que seguirle a ver si conseguíamos saber un poco más, comprarle una tabla, incluso un trozo de parafina. Luego, ya se empezaron a fabricar aquí unos ‘engendros’ de tablas, comparándolos con lo que hay ahora. Empezó Merodio, luego Zalo… Poco a poco,  surgieron verdaderos expertos en el arte de shapear, pero el proceso de evolución fue bastante lento; tanto es así, que, al principio, las tablas fabricadas aquí no daban la talla, comparadas con las de fuera, que tenían un aspecto impecable. A las de aquí yo veía que les faltaba algo. ¿Qué les faltaba? En primer lugar, materiales adecuados. En segundo y tercer lugar, un mínimo de calidad de los mismos, en cuanto a las fibras, el poliéster, los colorantes para el poliéster... Luego, se nos ocurrió pintar los blanks, ya que no teníamos colorantes para los poliésters; para que las tablas no salieran siempre blancas y también las hubiera de colores. Era tanta la desinformación que teníamos, que uno de los veranos que pasaba en Biarritz, vi al señor Barland cómo hacía el acabado a sus tablas, pasándoles una espátula, una vez puesta la fibra de vidrio y  puesto el poliéster, y, al volver a casa, les dije a estos ‘oye, que he visto a Barland allí pasando una espátula y parece que es bastante bueno, va a quedar bastante mejor”. Es curioso, pero hasta entonces no se nos había ocurrido. Con el tiempo, empezaron a tener opción a materiales buenos o parecidos a los que tenían los shapers extranjeros y se llegaron a fabricar unas tablas realmente competitivas. El mejor ejemplo de ello lo tuve en mi famoso viaje a Inglaterra del año 69-70, en el que fui completamente solo con 18 años. Para la ocasión, Carlos Beraza y José Manuel Merodio me fabricaron una tabla expresamente para mí para que la llevara y, de paso, enseñara las cosas que se hacían aquí. Al principio, parecía que la tabla no causó mucho interés. Mi amigo Tim Heyland, dueño de Tiky Surfboards, que hoy en día es el fabricante de tablas más importante de Europa, no sé si por ser demasiado orgulloso, no me decía “joder, vaya tabla más bonita que tienes” o “fabricáis buenas tablas en Santander”… No, callado como una tumba. Sin embargo, al día siguiente, en el jardín donde yo vivía, me lo encontré, a los ocho de la mañana, midiendo la tabla, haciendo plantillas (sonríe). Parece ser que, aunque no lo reconociera, valoraba las tablas que hacíamos en Santander.
Jesús y Manel Fiochi, probablemente en un campeonato.

-¿Cuál es a tu juicio el secreto para seguir surfeando cincuenta años después?
-En mi caso no tiene mucho secreto, porque surfeo más bien poco últimamente por culpa de la masificación, porque muchas veces llego al aparcamiento, no hay sitio, y me pregunto ‘¡Coño!, si no se puede ni aparcar, ¿Qué hago yo aquí?’. La verdad es que, con tanta aglomeración, te desilusionas un poco. Por eso, cada vez cojo menos olas, al contrario que mi hermano Jesús, que, posiblemente, mañana a las siete de la mañana, si sopla noroeste y hay olas muy buenas, esté en Laredo a primera hora. Lo que sí procuro es más o menos estar en forma; cojo bastante bicicleta, voy todos los días al gimnasio... Aunque no vaya a surfear, todos los días miro las condiciones, la tabla de mareas, el coeficiente…; en definitiva, cómo está el asunto. Muchos de mis amigos siguen en activo y tengo que decir que yo también me estoy animando y creo que pronto me voy a dedicar a coger olas todos los días. Además, es como todo: en cuanto coges olas todos los días, parece que no puedes vivir sin ello; y cuando llevas mucho tiempo sin hacerlo  (sonríe), parece que cuesta muchísimo hacerlo un día.
-Nos has hablado de dos tablas ya famosas en la historia del surfing en España, la mítica tabla Barland roja de tu hermano Jesús, la que vino en el autobús del Racing, y la Avidesa de tu hermano Rafa (leer parte I), pero ¿has tenido alguna tabla tuya que recuerdes con especial cariño?
-Sin duda, la tabla a la que más cariño he tenido ha sido a una azul clara, preciosa, que me hizo Barland a la medida. Aquella tabla, que traje de Francia, fue la primera tabla corta que hubo aquí y, en su momento, me sirvió para mucho. No sólo a mí, sino a mucha gente, a la que se la dejaba, y se dio cuenta de lo que eran ese tipo de tablas, que permitían una nueva forma de coger las olas. Creo que fue un hito el haberla traído aquí en ese momento. Después es como todo.  Con las tablas pasa como con los coches. Disfrutabas más con el SEAT 600 a los 18 años, que con el Porsche a los sesenta.

-Aquella tabla tuya corta cambió para siempre la forma de deslizarse, las maniobras, pero otro acontecimiento, como la llegada del leash, lo que aquí llamamos ‘invento’, también tuvo su trascendencia…
Manel, con el brasileño Alexis.
-Yo recuerdo, y haría falta que los demás lo corroborasen, que, en un campeonato internacional en Hossegor, llegaron unos tahitianos con este sistema que hacía que, cuando te caías, no tuvieras que ir hasta la orilla a por la tabla. En los campeonatos, al ser el tiempo limitado, fue muy importante, vital. Yo me hice de uno de estos artilugios, que luego se llamarían inventos, y yendo a Somo, en Pedreñera, a un campeonato, creo que le dije a Zalo Campa a ver si me lo podía poner; y me lo puso y me vino muy bien. No sé si fui yo el primero o no lo fui, creo que sí, pero si ahora sale otro diciendo “no, no, que fui yo el primero”, para ti la perra gorda.
-¿Y qué implicación tuvo a la hora de surfear ‘el invento’?
-En contra de lo que se pueda creer la gente, en teoría, sin invento, sería mejor. Te sientes más libre. Para nosotros al principio era muy incómodo el hecho de tener amarrado algo, máxime cuando nunca lo habíamos tenido. Era como si de repente te hubiesen amarrado una bola de presidiario y echases a andar. Por una parte, era como una bola de presidiario, pero, por la otra, te ahorraba mucho tiempo en ir a buscar la tabla a la orilla, cuando me caía. Y nos caíamos muchas veces (sonríe).
Las ventajas de la masificación
-¿Hay algún aspecto del surf que, por mucho tiempo que pase, no consigas tragar?
-Tengo un mecanismo, no sé si de defensa, de olvidar las cosas malas de forma natural. Tal vez negativo sería la masificación; pero tal vez esto sea culpa de estar demasiado bien acostumbrado. La suerte que teníamos entonces de ser los únicos que cogían olas y que hubiera tan pocos obstáculos. En aquella época, que la gente te gritara por coger una ola era impensable. De siempre me ha dado pena, rabia el estar cogiendo una ola en mi localidad, en Santander, y que hubiera tanta lucha. Y luego cuando vas fuera, el problema con los locales, que en alguna ocasión, a amigos míos les hayan pinchado las ruedas para que no volvieran. Es muy importante en la vida saber ver el lado bueno de lo malo, y la masificación también trae cosas positivas. La cantidad de fabricantes que no había antes (en mis tiempos teníamos que ir detrás de los guiris para pedirles un trozo de parafina, o hacernos nuestras propias tablas), las tiendas de surf que hay a nuestro alrededor. Este fenómeno positivo también tiene que ver con el auge, que aunque tenga inconvenientes también tiene ventajas.

-Has sido un surfer de competición y de ocio, ¿con cuál de las dos modalidades te quedas?
-En principio, al surfista le gusta disfrutar de las olas y de la naturaleza, pero también se disfruta mucho del surfing en competición, sobre todo cuando ganas (ríe).
-Alguna anécdota en algún torneo…
Jesús y Manel, historia del surfing en España.
-Me acuerdo en uno que me picó un pez escorpión, el cual debía de ser bastante grande, a juzgar por lo mucho que me dolía. Como no había otra cosa para mitigar el dolor, me puse a saltar por el suelo de cemento que iba paralelo a la playa, por lo menos una hora, hasta que tuve que entrar a competir en mi manga. Creo que he sido también de los primeros españoles en competir en un torneo internacional, fue por iniciativa de Tim Heyland, de Tiki. Aquel día tampoco estaban las olas demasiado bien, me tocó con un australiano y no debí quedar demasiado bien, porque como ya he dicho, las cosas malas de mi vida las voy olvidando según ocurren.
-¿Cómo eran vuestros primeros surfaris?
-Para mí el verdadero significado de la palabra surfari es viajar a ninguna parte, buscando la ola perfecta, en algún lugar que nadie antes haya surfeado. De ahí, que, cuando empezamos, a todo le llamásemos surfari. Surfari era esperar que hubiera olas en El Sardinero y luego ir hasta allí andando, aunque fuera invierno, desde casa. No teníamos ni escarpines. Luego, surfari era descubrir, mediante la pura observación, spots mucho más importantes que El Sardinero, en donde entraba la mar mucho más de frente y podías coger olas mucho más grandes. Este era el caso de Liencres y Somo. En esta labor, resultó providencial el papel de mi hermano Jesús, que nos llevaba con su coche. Luego, he estado muchísimo en Biarritz, Inglaterra, Marruecos y para de contar. Me he convertido en un animal doméstico, de andar por casa.
-Ya nos has contado cómo Beraza, Merodio y tú descubristeis Somo y Santa Marina. ¿Podrías hablar del descubrimiento de otros spots?
-Me viene a la cabeza Los Locos. Se descubrió como ocurre muchas veces de forma completamente casual. Fue un día en que llegaron a mi casa unos americanos que habían estado trabajando en un hotel. En aquella época en España y en el resto de Europa, te encontrabas a muchos americanos huyendo de la guerra de  Vietnam. Estos americanos traían un todoterreno militar que llamaba mucho la atención. Nos vimos en la obligación de tratarles lo mejor posible para ver si llegábamos a un acuerdo con ellos, pues tenían tablas y material. Se nos ocurrió, por  movernos un poco, ir de surfari a Suances. Fuimos mis hermanos, Jesús y Rafa, Merodio, Carlos y estos chicos. Ese día descubrimos que había una playa ( Los Locos) que estaba protegida del viento predominante, que era el nordeste, que nos fastidiaba todas las olas, y allí, sin embargo, no molestaba en absoluto. Y así lo descubrimos.  Luego descubrimos otros sitios cercanos (Cuchía y La Tablía), pero lo realmente curioso de estos dos sitios es que no volvimos a ir, cogimos olas un par de días, y aunque creímos que volveríamos con asiduidad, ya solo iríamos a Los Locos, donde cogimos muy buenas olas.
-Visto con la perspectiva del tiempo y como ‘animal doméstico de surfear por casa’, ¿cuál es tu playa de Cantabria favorita para hacer surf?
-Te diría que a lo largo de mi vida me quedaría con Somo, pero en la actualidad te diré que Liencres, por el hecho de tener una ría. Las rías son el denominador común de los mejores spots europeos. Las rías hacen que Rodiles sea Rodiles y que Mundaka sea Mundaka. Las rías dan esa profundidad, ahondamiento o fondos adecuados y necesarios para que rompan esas olas grandes que a lo largo de mi vida me han gustado tanto.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Películas del Oeste para días que no apetece 'una mierda' ir a hacer surf

El hombre que mató a Liberty Valance (1962. John Ford): Se ha puesto la primera, pero tal vez se debería haber puesto la última, pues es en este orden en el que tendría que visionarse por cualquier aficionado al género del Oeste que se precie. Si en 1939, John Ford realizaba el prólogo de tan fructífica temática, en cinero sonoro, con La Diligencia, 23 años después, el propio director de origen irlandés firmaba el epílogo con esta obra maestra indiscutible.Casi 25 años en los que el género maduró, cosa que también ocurrió con sus protagonistas y directores, que por ley de vida se hicieron mayores. Paralelamente a este proceso vital, llegaron los Westerns crepusculares, aquellos que abarcan una época de la historia americana más reciente, en la que las leyes, la civilización, el tren,  las leyes de cercamientos de tierra, la agricultura intensiva, la prensa... Los políticos, en definitiva, irrumpen en El antaño salvaje Oeste e imponen su ley. Se pasa del estado de naturaleza del que hablaba Locke a una sociedad política, en la que ya no hay forajidos ni justicieros, todos pagan impuestos y en el que el héroe ya no es el que dispara más rápido sino un licenciado en derecho que se conoce el código penal, la constitución y las leyes de Washington al dedillo. ¡La burocracia al poder! Ya no hay que tener puntería, basta con decir "como no hagas esto o hagas esto otro, te pongo una demanda que te cagas". Si bien Ford se venga diciendo al final que puedes haber traído el ferrocarril, el alcantarillado, la electricidad, hacer pantanos, la corte de justicia, el ayuntamiento, la escuela... pero el mundo siempre te recordará por ser "el hombre que mató a Liberty Valance".
Raíces profundas (1953. George Stevens): Como las tragedias griegas o los culebrones, las estructuras narrativas y los argumentos de los westerns responden a ciertos patrones. El esquema de 'jinete solitario llega a pueblo donde pacíficos y desarmados habitantes son atormentados por un grupo de matones y se pone del lado del débil' se repite hasta la saciedad, pero es, en esta aparente falta de ideas, donde películas como Raíces Profundas brilla hasta deslumbrar. Ya sea por los actores, Alan Ladd, Jean Arthur y un muy malo Jack Palance, o por la buena mano de su director, George Stevens, el caso es que Raíces profundas es una película especial, una pequeña obra maestra y no una más del género. Clint Eastwood reinterpretó esta película en su 'Jinete pálido". Donde había granjeros, puso mineros, al niño le sustituyó por una quinceañera premestrual que se enamoró del protagonista, pero no consiguió engañar a nadie: era Raíces profundas tras pasar por su filtro de "Vamos, alégrame el día". Y aunque era muy buena la de Eastwood tras ver Raíces profundas pierde mucho.
Los Profesionales (1966. Richard Brooks): Richard Brooks me parece, sin duda, uno de los mejores guionistas de la historia del cine, y sobre todo uno de los mejores dialoguistas, si es que existe esta palabra. También era todo un especialista en adaptar textos literarios y teatrales a la gran pantalla. A él se le deben películas como 'Los hermanos Karamazov' de Dostoyevski, 'Lord Jim' de Joseph Conrad, 'A sangre fría' de Capote, 'La gata sobre el tejado de zinc'de Tennessee Williams... Con estos antecedentes, nos podemos hacer una idea de la aproximación que Brooks hizo al género. La historia de los profesionales es lo de menos, pues puede recordar a cualquier film de serie B o al mismo Equipo A, un señor con mucha pasta contrata a un grupo de especialistas en diversas disciplinas para que liberen a su mujer supuestamente secuestrada por un bandido-revolucionario mexicano. Lo que la hace diferente al resto y Única son la profundidad de los personajes, el pasado que arrastran y sobre todo los diálogos. Brooks intercala en esta película aparentemente de tiros no ya frases míticas sino diálogos magistrales sobre la revolución, los políticos y la propia existencia humana. A recordar sobre todo la escena en el desfiladero entre Burt Lancaster y Jack Palance y la frase final del legendario Lee Marvin.
Grupo Salvaje (1969. Sam Peckinpah): Peckinpah en estado puro. Violencia y más violencia y encima a cámara lenta. La eligo por el mismo motivo que esgrimía en el Hombre que mató a Liberty Valance. Por ella circulan muchos de los actores de las películas del Oeste de los cuarenta y cincuenta, pero con más arrugas, con más tripa y con más entradas. William Holden, Ben Johnson, Robert Ryan...  Al igual que sus personajes de la película se empezaban ya a sentir acorralados y casi expulsados en el mundo del cine, donde lo habían sido todo pero ahora eran empujados por otra generación y sobre todo otro tipo de géneros supuestamente más profundos e intelectuales que el Western. Si de Brooks destacan los diálogos, de Peckinpah lo hace la acción. Un disparo vale más que mil palabras.
 Fort Bravo (1953. John Sturges):  Fort Bravo es una de los Westerns más originales, al entremezclar el género del Oeste puro y duro, con el carcelario y más concretamente con el de fugas; Sturges ya nos anticipa aquí la que sería una de sus grandes obras maestras, La Gran Evasión. La acción se desarrolla en un campamento de prisioneros en pleno desierto en el que están internados los soldados de la Confederación. Todos aquellos que intentan escapar se las tienen que ver con el implacable William Holden, que dirige el penal con mano dura, los rigores del desierto y fundamentalmente con los indios mescaleros, que están en pie de guerra y  no hacen distinciones entre unionistas o secesionistas, casacas azules o grises; de ahí su título original de 'Escape from fort Bravo'. Otro de los motivos por los que me gusta esta película es por Eleanor Parker, que simplemente sale bellísima.


El bueno, el feo y el malo (1966. Sergio Leone): En la década de los sesenta, el género languidecía, el público, los estudios le daban la espalda...  Tuvieron que venir los italianos a rodarlo a España para resucitarlo momentáneamente con el peyorativamente denominado Spaghetti Western. Leone lo revolucionó con sus primeros planos (de las miradas, sobre todo), con sus montajes unidos a la inconfundible música de Morricone, alargando el clímax hasta la extenuación, con una estética más latina, con los ponchos de Clint Eastwood, las muñequeras, unos ropajes mas harapientos y polvorientos, más propios de lo que realmente se supone que tenía que ser el Oeste, y fundamentalmente con unos personajes mucho más violentos que sus homólogos de Hollywood, casi rayanos en la psicopatía y el sadismo. Leone lo hizo tan bien, que este spaghetti Western fue luego adoptado, adaptado y copiado en el otro lado del charco, en un sinfín de géneros. ¿Saben de quiénes hablo?

Centauros del desierto (1956. John Ford):  Para el final la más importante. En la vida te encuentras muchas clases de personas, y en el cine, hay o mejor dicho había tres clases de personas claramente diferenciadas: las que decían que El Padrino era la mejor película de la historia, los que decían  lo propio, pero de Ciudadano Kane, o los que decimos que lo es Centauros del Desierto. Cuando algo es una obra maestra, resulta absurdo hablar de los personajes, los diálogos, la estructura, las imágenes, los actores, pues todo es perfecto. Pero sin duda yo me quedo con el personaje central, el racista, inadaptado y sociópata Ethan Edwards, y es aquí cuando hablo de surf, pues al verle siempre me acuerdo de los locales, de esos personajes de la playa atormentados que se resisten a comprender que su tiempo ya pasó, que el surfing ya no es lo que era (un refugio de rebeldes, de inadaptados), que ahora es un deporte de masas, de escuelas; y la playa ya no es un territorio salvaje, libre y alegal (ahora hay hasta señales de tráfico en las aparcamientos con normas del pico redactadas), sino un foco de generación de empleo, de divisas y de ingresos para los ayuntamientos y municipios. El surfista ha pasado de ser un proscrito que era multado cuando invadía las zonas de baño a ser buscado en las ferias de turismo como el maná que nos saque de esta España pos-estallido de la burbuja inmobiliaria. Y ante tanto 'progreso', Ethan Edwards no se siente cómodo y siempre se queda fuera.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Full&Cas. La historia continúa



  
http://www.fullcas.com/
Full&Cas modelo M-Combat, 'The spanish magic carpet"
Full era el nombre de un perro y Cas, el de una chica, Casilda (creo). La historia del surfing en Cantabria y la de unas cuantas generaciones están ligadas al nombre de este emblemático fabricante de tablas, que es el mejor ejemplo del I+D aplicado a los talleres de shape en España. Lástima que los medios de comunicación sólo presten atención a un auténtico exponente de eso que ahora les da por llamar emprendimiento, exportación, investigación, apertura de mercado, desarrollo…, cuando ocurre una tragedia. Full and Cas ha evolucionado junto a todos nosotros. Desde la tienda de Juan de la Cosa, de la que apenas me acuerdo, pasando por su ubicación en La Pereda, hasta llegar a su localización en Cros, F&C nos ha visto pasar por todos los estadios existentes en la vida de un surfista; desde esos ignorantes que entraban por la tienda, por primera vez, sin haber hecho un take off nunca, pidiendo casi a gritos una tabla como la del Tom Curren, el Kelly Slater o el Mick Fanning ése (dependiendo de la época), pero acababan sabiamente persuadidos, llevándose un tablón con menos glamour, pero mayor flotabilidad, hasta esos pros que maltratan la pared o el labio de la ola con un 5’8” haciendo maniobras más propias del Circo del Sol que del surfing. Full and Cas, por tanto, nos ha visto  y nos ha ayudado en toda nuestra cadena evolutiva, desde que éramos unos ‘Homo malibuliensis’ que se arrastraban por el pico, con un tablón de las cavernas, y no recibíamos más que las vejaciones y las burlas crueles del resto de la tribu, hasta que nos convertimos en el ‘Homo onlylocaliensis’, engreído y desagradecido, que se cree que nació sabiendo, que se desliza como un jinete del Apocalipsis o Negro de Sauron al grito de “mía”, que somos hoy.  
 Pero, amigos, no nos engañemos. La evolución nunca termina. Nos haremos mayores, nos saldrá tripa, nuestras condiciones físicas menguarán, aumentarán, pillaremos olas mayores, u olas de verano… y Full&Cas estará allí para dar respuesta a nuestras preguntas surfistenciales. No les quepa duda.